PARTIDA EN FALSO

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias el 9 de marzo de 2014)

Finalmente renunció Carolina Echeverría, la que sería nuestra subsecretaria de Fuerzas Armadas. Es la cuarta autoridad de gobierno que ve en la obligación política de dar un paso al costado antes de asumir. Se suma a los subsecretarios de Educación, Agricultura y Bienes Nacionales. Si el gobierno de Sebastián Piñera tuvo problemas de instalación y un aterrizaje forzoso, el segundo mandato de Michelle Bachelet tiene todos los ingredientes de una partida en falso.

La pregunta relevante es si estas renuncias revelan un patrón común. En dos de los casos –Miguel Moreno y Hugo Lara- la operación se hizo con sigilo y no corrió sangre. El caso de Claudia Peirano fue más dramático. El guion de la salida de Carolina Echeverría es calcado: un ministerio políticamente delicado, la presión constante de grupos con poder simbólico… y el apoyo de la propia Bachelet días antes que ambas cayeran.

La película, hasta ahora, es que la Presidenta no ha podido imponer su autoridad. Nada del otro mundo. Quizás ni siquiera tenía ideas fijas que batallar en ninguno de los casos. Quizás le parezca hasta conveniente cogobernar con un mix de actores tradicionales y otros informales que ejerzan múltiple poder de veto. Quizás lo lamenta pero ya no le queda otra. Quizás piense que en el fondo es sano que la ciudadanía haga sus propios chequeos. Quizás de eso se trate, finalmente, el gobierno ciudadano que prometió la vez pasada. Sin embargo en un país culturalmente presidencialista como el nuestro eso se lee como debilidad. Algunos dicen que Piñera empezó a comprometer su gobierno cuando cedió a la presión social de detener Barrancones. Si ése es el estándar, entonces Bachelet pertenece a esa escuela.

En cualquier caso, tanto el movimiento estudiantil como las agrupaciones de familiares de víctimas de la dictadura, expusieron sus razones dentro de las reglas del debate democrático. Bachelet acepta la derrota porque sabe que en el fondo esas demandas tienen arraigo. Y es muy temprano para enfrentarse al mismo movimiento social que golpeó a su antecesor y pareció bendecir su retorno. La versión original de la Concertación no era suficiente para esta segunda patita. Y éste es el precio del regreso. Entonces lo que estamos viendo es un ajuste, un equilibrio, un acomodamiento entre lo que quiere la Presidenta y lo que la calle le demanda. Total, lo importante es navegar.

Pero incluso viendo el vaso medio lleno, en el mejor de los casos se observa más reacción que anticipación. El bacheletismo sabía que iba a ganar hace siglos. Los nombres pudieron someterse a chequeos medianamente rigurosos viniendo del colectivo político que se reía de la ineptitud política de la Alianza. Estar desarmando el equipo a horas de la investidura oficial no suena muy serio.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-03-09&NewsID=260932&BodyID=0&PaginaId=18

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