Archive for 27 abril 2014

EL MANUAL DE EYZAGUIRRE

abril 27, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 27 de abril de 2014)

El ministro de Educación Nicolás Eyzaguirre es un personaje difícil de descifrar. Innegablemente pertenece a la elite chilena pero al mismo tiempo milita en un partido que dice aspirar a mayor igualdad. Antes de ser nombrado en su actual cargo, se despachó una columna suscribiendo las tesis de gratuidad universitaria promovida por el movimiento estudiantil. En lo que va del gobierno de Michelle Bachelet, se ha juntado con diversos actores políticos y sociales. Lo curioso es que todos salen satisfechos de esas reuniones. Salvo la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) que en un arrebato de adolescente autoconfianza declaró solemnemente que el titular de Educación no era interlocutor válido para hablar de educación. En fin.

Eyzaguirre ha sido críptico, confuso, seductor y persuasivo a la vez. Tiene en sus manos una papa caliente. La reforma educacional es la columna vertebral de la promesa de reivindicación de la vieja guardia concertacionista. Si cumple las expectativas populares –aun antes de ver resultados- el ministro que etiquetó de idiotas a sus compañeros verbitas se transforma automáticamente en delfín de Bachelet. Así lo interpretó el rector de la Universidad Diego Portales y connotado columnista mercurial Carlos Peña: “A veces uno tiene la impresión de que el ministro Eyzaguirre está atrapado en dos roles: uno confeso, el de ministro de Educación; el otro inconsciente: el anhelo de ser candidato a la Presidencia”.

En efecto, el naipe de Eyzaguirre es el todo o nada. No ocupa una cartera muy lucida para ganarse la pole position. Pero si toca las teclas correctas en un tema tan sensiblemente popular, podría terminar siendo el nombre indicado.

La queja de Peña, sin embargo, tiene asidero. No está enteramente claro si el ministro está pensando en muñequear para sobrevivir o si realmente tiene una idea precisa de cuáles son las reformas necesarias para mejorar la calidad de la educación chilena. En cualquier caso, a Eyzaguirre no le faltan recursos. A veces juega con el tejo pasado (como cuando sorprendió a la Confech planteando la estatización de las universidades que lucran además de la desmantelación de la “educación de mercado”) y otras veces baja a tierra (como cuando anunció que la reforma a la educación superior contempla avanzar en gratuidad sólo hasta cubrir al 70% más pobre de la población). Eyzaguirre pone y quita a medida que al andar se hace camino.

Pero a pesar de Peña, al ministro no le queda otra. Son tantos los intereses cruzados, tantos los efectos institucionales, tantas las platas involucradas, tantas las expectativas creadas, que a Eyzaguirre no le queda otra que seguir “socializando” intenciones hasta tener suficiente agua en la piscina para cualquier cosa. Como buen aprendiz de la Jefa, navegar en la ambigüedad –mientras le sea posible- es quizás la mejor estrategia hasta saber exactamente qué rumbo tomar. Mal que mal, se está jugando su propia opción presidencial y es muy temprano para hipotecarla con definiciones absolutas.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-04-27&NewsID=270990&BodyID=0&PaginaId=17

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LA NUEVA MAYORÍA Y LA LIBERTAD DE ELECCIÓN

abril 22, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en revista Capital Online el 17 de abril de 2014)

Varias discusiones en las últimas semanas han girado en torno al problema de la libertad de elección: ¿pueden los apoderados chilenos elegir el colegio de sus hijos o es el Estado el encargado de decirles dónde deben estudiar? ¿Pueden los ciudadanos “elegir vivir sano” o son las instituciones públicas las que deben garantizar que todas y todos “vivan sano”? ¿Podemos escoger ser atendidos en una clínica privada en lugar de un hospital público si tenemos los recursos para hacerlo o debemos concurrir siempre a los segundos en nombre de la igualdad? Algunas de estas disyuntivas están presentadas en forma de caricatura, pero sirven para configurar la pregunta de fondo: ¿Cuán importante es para la Nueva Mayoría que los chilenos puedan elegir entre distintas prestaciones, bienes y servicios?

No es una pregunta tendenciosa. Hay sectores políticos de izquierda que genuinamente consideran que Chile ya ha tenido suficiente del discurso (neo)liberal que pone acento en la elección individual y es hora de virar hacia un enfoque más igualitarista. En este último los chilenos tendrían acceso universal y garantizado a prestaciones uniformes que no harían distinción entre la capacidad económica de los usuarios. Por tanto, una primera alternativa es reconocer que no existe una bala de plata capaz de conjugar todos los principios –libertad e igualdad, por ejemplo- y que a veces hay que optar por privilegiar uno de ellos a costa del otro.

En este contexto –comentando la limitación de bonos Fonasa para atenderse en el sistema privado- la ministra de Salud Helia Molina señaló que “cada vez que aumenta la libertad, disminuye la equidad”. Parlamentarios de la UDI sostuvieron que dichas declaraciones les parecían “incomprensibles”. Sin embargo la ministra Molina está en lo cierto. Como reconocía el filósofo libertario Robert Nozick, en esencia el ejercicio de la libertad subvierte todos los patrones. La libertad es la que permite la diferencia y desafía la homogeneización. Incluya usted a la libertad en cualquier ecuación originalmente igualitaria y al final del día tendrá un resultado desigual.

Por eso no tiene mucho sentido tapar el sol con un dedo y negar que la libertad de elección produzca segregación, por ejemplo, en el sistema educacional chileno. Los que más tienen envían a sus hijos a colegios particulares pagados. La clase media también se divide entre aquellos que pueden aportar con financiamiento compartido y aquellos que no. Finalmente quedan los que no tienen capacidad económica y recurren a la educación municipal gratuita. La segregación es un resultado casi natural del diferencial de ingreso de las familias, sobre todo cuando la premisa cultural implícita es que uno va mejorando su condición en la medida que va abandonando los servicios públicos gratuitos para pasarse a los privados pagados. Lo mismo ocurre en salud, transporte y otras áreas.

Este es un debate que presiona a sincerar posiciones ideológicas. La izquierda no debería tener problemas en reconocer, como lo hace la ministra Molina, que el “patrón equidad” prima como consideración normativa sobre el “derecho a elegir”. La consecuencia práctica es limitar la libertad. Puede ser una decisión paternalista y antiliberal, pero ese no es necesariamente un problema para el socialismo.

Hay, sin embargo, otra manera de interpretar la discusión. Desde el Ministerio de Desarrollo Social se habrían sostenido que el problema del programa “Elige Vivir Sano” es que no es la población la que debe/puede elegir si acaso llevar una vida más saludable sino el estado el que debe asegurar que eso ocurra. La versión paternalista dura dice así: como la gente no sabe tomar buenas decisiones, nosotros las tomaremos por ellos. En este ejemplo, se erradicaría la libertad de “elegir vivir sano” y se impondría la obligación de hacerlo. Sin duda, el resultado sería fuertemente igualitario. La versión garantista suave dice otra cosa: las personas con distinta capacidad económica gozan de distintos grados de libertad. Los más pobres nunca pueden “elegir vivir sano” porque esa es una opción cara. Es decir, no es que la población no deba elegir, sino que de hecho no puede porque no tiene alternativas. No digo que éste sea el caso –el programa incluía muchas medidas dirigidas a la población más vulnerable- sino que hago la distinción teórica.

Esta segunda versión del argumento es la que algunos integrantes de la Nueva Mayoría levantan para no aparecer reñidos con una idea tan potente como la libertad. Según ellos, la libertad de elección que aplaude la derecha no es tal porque sólo los ricos tienen opciones efectivas donde elegir. A fin de cuentas, ¿cuáles son las alternativas reales de los padres pobres a la hora de escoger la educación de sus hijos? Desde este punto de vista, la batalla por reducir la desigualdad podría también presentarse como un empeño por asegurar que los chilenos gocen de iguales libertades efectivas o reales para ejercer su poder de elección. Si ésta es la respuesta definitiva, entonces bien podría justificarse un sistema de provisión público – privada de bienes y servicios sin necesidad de que todo se uniforme bajo la forma de prestaciones estatales. Pero hasta ahora no está enteramente claro cómo responde la filosofía política de la coalición gobernante a la sensible cuestión de la libertad de elección.

Link: http://www.capital.cl/poder/la-nueva-mayoria-y-la-libertad-de-eleccion/

LO URGENTE Y LO IMPORTANTE

abril 20, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 20 de abril de 2014)

Los países a los cuales no les sobran los recursos deben decidir dónde gastan los pocos pesos que tienen. El incendio de Valparaíso ha sido un llamado de atención para que Chile no se olvide que todavía existen bolsones de pobreza y deficiencias estructurales en la capacidad de reacción ante las catástrofes que debieran ser atendidos con preferencia a la hora de asignar las platas públicas.

La presidenta Bachelet ha dicho que después del terremoto del norte y el desastre porteño se hace aún más necesaria la aprobación de la reforma tributaria que propone su gobierno. Ésta recaudaría alrededor de 8 mil millones de dólares. Sin embargo, la mayor parte de esos recursos están destinados a financiar importantes iniciativas en el campo de la educación –como gratuidad universitaria- que no necesariamente tienen que ver con resolver los problemas urgentes de nuestro país.

Seguramente se puede caminar y mascar chicle. Avanzar en lo importante mientras vamos resolviendo las urgencias. Pero no nos engañemos. Las legítimas demandas que han sido promovidas por el movimiento estudiantil obligan al gobierno a decidir dónde concentra sus esfuerzos. La Nueva Mayoría ha optado por privilegiar ese petitorio, que no está precisamente pensado en los más pobres sino en aquellos que ya tienen las condiciones de llegar a la universidad.

Se ha dicho que el remanente de la recaudación irá destinado genéricamente a protección social. Ojalá que sea suficiente para entrarle fuerte a los dolores del puerto y a los de todas aquellas localidades donde aparece en gloria y majestad la ineficiencia del estado, la ineptitud de sus procedimientos, la corrupción de algunas de sus autoridades, la lamentable infraestructura y la escasa sensibilidad urbanística. ¿De qué manera la reforma tributaria puede ayudar directamente a responder mejor ante estas tragedias? Ni idea.

Cuentan que los alemanes construyeron un túnel bajo la carretera que cruzaba la Selva Negra para que los sapitos que allí habitaban pudieran transitar por él sin ser atropellados por los automóviles. Los grupos ambientalistas lo agradecieron. Era importante cuidar la fauna. Pudieron hacerlo porque ya habían resuelto las urgencias más acuciantes. En nuestro país no hemos llegado todavía a ese punto. Necesitamos recaudar más para redistribuir mejor. La pregunta es cómo se redistribuye mejor. En lo personal me parece que los esfuerzos prioritarios deben estar en sacar a nuestros compatriotas de la pobreza, atacando los orígenes de la marginalidad y el abandono, invirtiendo decididamente en educación escolar y preescolar, mejorando sus condiciones de habitabilidad y aceitando la capacidad del gobierno –nacional y local- para atender calamitosas imprevisibilidades. Son ellos los que no pueden esperar.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-04-20&NewsID=269204&BodyID=0&PaginaId=17

EL JAQUE DE JACKSON Y BORIC AL CONGRESO

abril 13, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 13 de abril de 2014)

Los debutantes diputados Giorgio Jackson y Gabriel Boric movieron sus piezas y dejaron en jaque a sus colegas. En una jugada osada que venían anunciando hace un tiempo, promovieron un proyecto de ley para bajar el sueldo de los parlamentarios a la mitad. La ganancia política es innegable: ambos aparecen ante la opinión pública como los regeneradores de la decencia perdida de la política, quijotes contra la desigualdad, marcando a los viejos vinagres que se oponen a soltar la teta. A fin de cuentas, lo que ganan los congresistas es suculento por donde se le mire y muchísimos chilenos tienen la percepción de que sus representantes son flojos o ladrones.

Tanto el apoyo como el rechazo a la iniciativa han sido transversales. En un argumento que se ha repetido, se ha dicho que Jackson y Boric recibían la mesada de los papás hasta el mes pasado. Para ellos sería más fácil disponer de la plata del resto porque no tienen familias que mantener. En efecto, a los veintitantos se tienen menos obligaciones que a los cincuenta y tantos. Pero por ese carril la discusión de fondo no resulta muy fructífera.

En efecto, Jackson, Boric y los demás firmantes del proyecto tienen puntos muy atendibles: nadie en Chile tiene tanta manga ancha para fijarse el propio sueldo como los diputados y senadores. Tampoco tiene mucho sentido que sus dietas estén homologadas a la remuneración de los ministros de estado, como señala la Constitución. Por la naturaleza de las funciones que desempeñan, hay buenas razones para que estos últimos ganen más. La propuesta también incluye un sensato descuento a los parlamentarios que no hagan su trabajo como corresponde.

Hasta aquí todo bien. El problema es que la iniciativa es más efectista que efectiva. Los índices de desigualdad no cambian un ápice bajando el salario de los congresistas. Por el contrario, se corre el riesgo que –vistos en el súbito escenario de recibir la mitad de lo que recibían antes- aumenten los incentivos para buscar ingresos complementarios en otra parte. Esa mera posibilidad es nefasta y el costo para el Estado sería finalmente mayor. En este sentido parece más responsable ponerse a pensar en serio en reglas de transparencia y profesionalización de la actividad legislativa. La millonada que se gasta en asesorías, nos hemos enterado últimamente, no tiene control ni auditoría.

En síntesis, los ex dirigentes estudiantiles tienen una idea loable –y popular- entre manos: el Congreso no puede predicar sobre derrotar la desigualdad si es parte del problema. La riqueza, se ha dicho, los aleja de la realidad de sus representados. Pero ese diferencial tiene una lógica: independizarlos de las presiones del dinero de terceros. Todo esto sin mencionar que siempre es éticamente complejo exigirle al resto el mismo sacrificio personal que uno está dispuesto a hacer, sobre todo tomando en cuenta que los parlamentarios asumieron con una expectativa de remuneración que sobre la marcha se propone reducir a la mitad: ¿estaría usted dispuesto a hacerlo?

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-04-13&NewsID=268589&BodyID=0&PaginaId=15

LA DERECHA Y EL ARTÍCULO DE LA DISCORDIA

abril 8, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en revista Capital del 4 de abril de 2014)

Los partidos de la derecha chilena debieran sacar de su declaración de principios el artículo que hace mención a la “acción libertadora de las Fuerzas Armadas” en referencia al golpe de Estado de 1973. Si no lo hacen, quedarán prisioneras del pasado y no podrán encarar como corresponde los desafíos políticos del futuro. Dentro de RN y la UDI el debate está instalado. Esta columna tiene por objeto subrayar sus aristas más relevantes.

En la UDI, se ha dicho que el diputado Ernesto Silva –aspirante a conducir el partido- estaría abierto a discutir la reforma de este artículo, así como otras consideraciones doctrinarias. En contra se ha manifestado su contrincante Víctor Pérez. Este último ha señalado que la historia del gremialismo está íntimamente empalmada con el régimen de Pinochet, algo de lo cual no habría por qué avergonzarse ni arrepentirse

En RN, el senador Andrés Allamand se ha sumado a la idea de revisar el controvertido artículo, que entre otras cosas agradece a los militares por habernos salvado de un “totalitarismo irreversible y de la dominación extranjera”. Allamand capta que es tiempo de ponerse al día: la percepción del golpe se ha deteriorado desde 1987 (fecha del texto original) y cualquier convocatoria a una derecha democrática se empantana manteniendo la adhesión explícita a un quebrantamiento democrático.

Estos debates tienen un patrón común: a las viejas generaciones se les hace más difícil renunciar a Pinochet. Así lo reconoció tácitamente el secretario general de RN, Mario Desbordes, quien señaló que por la historia de la colectividad y la edad de la mayoría de los militantes, veía complicada la maniobra. La discrepancia entre Silva y Pérez al interior de la UDI también puede leerse en esa clave: el primero no es menos derechista que el segundo, simplemente le cuesta menos abandonar una mochila que biográficamente no lo determina. No había nacido en 1973 y ni siquiera tuvo edad para votar en 1988. El senador Víctor Pérez, en cambio, fue alcalde de Los Ángeles en tiempos de la dictadura, donde comenzó su exitosa carrera política. Los que sigan creyendo que la renovación de la política no tiene relación con el carnet de identidad, será mejor que empiecen a prestar atención a la evidencia.

RN enfrenta un escenario más complejo que su aliado. Nadie espera realmente que la UDI haga algo extraordinario en esta materia. Ernesto Silva puede estar jugando una carta valiente al poner el clivaje generacional sobre la mesa, pero los partidarios de Víctor Pérez creen que es una estrategia que los favorece a ellos. El revisionismo histórico no cae bien en calle Suecia. La mayoría sigue fiel al Tata. En el papel, es el partido más moderado de la coalición al que le corresponde dar el paso crucial y alejarse de lo que hoy se percibe como extremismo.

A lo anterior hay que sumarle el factor Amplitud. El éxodo que ha sufrido RN en el último tiempo se debe -en parte- a que su sector más tradicional no ha suscrito las tesis del piñerismo y su Nueva Derecha. Por lo mismo, que no acceda a reformar la declaración de principios puede interpretarse como una reafirmación del pinochetismo profundo que mora en el partido de Carlos Larraín. Lo que implica alimentar más desavenencias con el sector liberal y en último término, facilitar el fraccionamiento. Puesto al revés, para contener la sangría bien vale una reformulación de los términos sobre el golpe. De lo contrario, la opción Amplitud –o incluso Evópoli- podría aparecer mucho más atractiva ante los ojos de un joven de derecha que no quiere saber nada con la dictadura y sus horrores, y que quiere sentirse orgulloso de pertenecer un partido que tiene como principio el irrestricto respeto a la democracia y la resolución pacífica de los conflictos por muy espinudos que parezcan. Me cuesta imaginar –salvo por razones de conveniencia electoral- que ese joven prefiera militar en un partido que dice exactamente lo mismo que la UDI al respecto.

Esto no implica que los partidos de la Alianza deban renegar de la noche a la mañana de su trayectoria. La vieja guardia no cambiará de opinión a estas alturas. Ellos deben entender la eliminación del polémico artículo como estrategia válida para construir un discurso de futuro capaz de atraer a las nuevas generaciones que no quieren seguir amarrados a la historia de sus abuelos.

En último término, los promotores de la reforma tienen un argumento adicional al cual pueden echar mano: las declaraciones de principios debieran por lo general contener la lista de los fundamentos teóricos y doctrinarios que definen la posición de un partido político en el espectro ideológico. No sería necesario, por tanto, incluir referencias contingentes o que hagan alusión a episodios puntuales. El problema de estas últimas es que siempre corren el riesgo de quedar anticuadas cuando los nuevos líderes no las sienten como propias. Mi impresión es que éste es justamente el caso.

Link: http://www.capital.cl/opinion/la-derecha-y-el-articulo-de-la-discordia/

EL MINUTO DE SILENCIO DE CAMILA

abril 6, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 6 de abril de 2014)

Camila Vallejo no se puso de pie en el minuto de silencio con que la Cámara de Diputados conmemoró el 23° aniversario del asesinato del senador y fundador de UDI Jaime Guzmán. Sus colegas gremialistas acudieron al tribunal de ética para exigir algún tipo de sanción a la joven legisladora comunista. Según ellos, Vallejo habría  incurrido en una falta de respeto inédita en la casa de la democracia. La ex dirigente estudiantil se defendió diciendo que no podían obligarla a homenajear a una persona que había sido, a sus ojos, tan dañina para el país. ¿Quién tiene razón?

Hay que hacer algunas distinciones. No es lo mismo participar en un momento de reflexión que repudia la violencia política en Chile que alabar las virtudes del arquitecto institucional de la dictadura. Lo primero debería unir transversalmente a toda la clase política. Así parece que lo entendieron los propios compañeros de Camila: Karol Cariola, Guillermo Teillier y Daniel Núñez se pusieron de pie guardando todas las formalidades de la ocasión. A Guzmán le arrebataron la vida por razones ideológicas en plena democracia y en el ejercicio de su función parlamentaria. En este sentido el mensaje de rechazo no debe tener fisuras, haya sido Guzmán o cualquier otro la víctima. Cosa distinta es rendir honores a la vida y obra de una persona. Si ése fuera el caso, todos nos reservamos el derecho de homenajear a quien nos parezca pertinente. Las explicaciones de la diputada Vallejo revelan que ella asumió que le estaban pidiendo esto último.

Por otra parte, no es tan cierto que este desaire fuera inédito. Hace apenas dos años la Cámara solicitó el mismo minuto de silencio para recordar la muerte del Presidente Salvador Allende al conmemorarse 39 años del golpe militar. En ese entonces fue un congresista de la propia UDI el que interrumpió calificando al ex mandatario como “cobarde”. Si ponemos ambos episodios en una escala de indecoro republicano, el exabrupto del diputado Urrutia merece muchísimo más reproche. Vallejo se quedó sentada, pero al menos mantuvo silencio y se abstuvo de hacer comentarios hirientes o divisivos. La bancada UDI también se ausentó de la sala cuando se pidió silencio por el fallecimiento del presidente venezolano Hugo Chávez. En eso Vallejo tiene un punto: el partido de Guzmán tiene tejado de vidrio.

Finalmente, queda una reflexión sobre la frustrante incapacidad de las nuevas generaciones para establecer un clima de amistad cívica que los distinga de aquellos que llevaron a Chile al despeñadero hace algunas décadas. Camila tiene 25 años. Los diputados que la acusan (Juan Antonio Coloma Jr. y Felipe De Mussy) tienen 33 y 31 respectivamente. Más que nadie, ellos tienen la perspectiva para entender el brutal desgarro que produce la pérdida de seres queridos a manos de la intolerancia política, pero algunos insisten en considerar solamente las heridas del bando propio. Los gestos de reconocimiento y empatía no son exigibles por ley ni reglamento. Hay que trabajarlos con un grado de generosidad que para muchos puede ser debilidad o traición. Pero es el mejor camino para no repetir los errores –y horrores- del pasado.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-04-06&NewsID=267952&BodyID=0&PaginaId=12