LA DERECHA Y EL ARTÍCULO DE LA DISCORDIA

por Cristóbal Bellolio (publicada en revista Capital del 4 de abril de 2014)

Los partidos de la derecha chilena debieran sacar de su declaración de principios el artículo que hace mención a la “acción libertadora de las Fuerzas Armadas” en referencia al golpe de Estado de 1973. Si no lo hacen, quedarán prisioneras del pasado y no podrán encarar como corresponde los desafíos políticos del futuro. Dentro de RN y la UDI el debate está instalado. Esta columna tiene por objeto subrayar sus aristas más relevantes.

En la UDI, se ha dicho que el diputado Ernesto Silva –aspirante a conducir el partido- estaría abierto a discutir la reforma de este artículo, así como otras consideraciones doctrinarias. En contra se ha manifestado su contrincante Víctor Pérez. Este último ha señalado que la historia del gremialismo está íntimamente empalmada con el régimen de Pinochet, algo de lo cual no habría por qué avergonzarse ni arrepentirse

En RN, el senador Andrés Allamand se ha sumado a la idea de revisar el controvertido artículo, que entre otras cosas agradece a los militares por habernos salvado de un “totalitarismo irreversible y de la dominación extranjera”. Allamand capta que es tiempo de ponerse al día: la percepción del golpe se ha deteriorado desde 1987 (fecha del texto original) y cualquier convocatoria a una derecha democrática se empantana manteniendo la adhesión explícita a un quebrantamiento democrático.

Estos debates tienen un patrón común: a las viejas generaciones se les hace más difícil renunciar a Pinochet. Así lo reconoció tácitamente el secretario general de RN, Mario Desbordes, quien señaló que por la historia de la colectividad y la edad de la mayoría de los militantes, veía complicada la maniobra. La discrepancia entre Silva y Pérez al interior de la UDI también puede leerse en esa clave: el primero no es menos derechista que el segundo, simplemente le cuesta menos abandonar una mochila que biográficamente no lo determina. No había nacido en 1973 y ni siquiera tuvo edad para votar en 1988. El senador Víctor Pérez, en cambio, fue alcalde de Los Ángeles en tiempos de la dictadura, donde comenzó su exitosa carrera política. Los que sigan creyendo que la renovación de la política no tiene relación con el carnet de identidad, será mejor que empiecen a prestar atención a la evidencia.

RN enfrenta un escenario más complejo que su aliado. Nadie espera realmente que la UDI haga algo extraordinario en esta materia. Ernesto Silva puede estar jugando una carta valiente al poner el clivaje generacional sobre la mesa, pero los partidarios de Víctor Pérez creen que es una estrategia que los favorece a ellos. El revisionismo histórico no cae bien en calle Suecia. La mayoría sigue fiel al Tata. En el papel, es el partido más moderado de la coalición al que le corresponde dar el paso crucial y alejarse de lo que hoy se percibe como extremismo.

A lo anterior hay que sumarle el factor Amplitud. El éxodo que ha sufrido RN en el último tiempo se debe -en parte- a que su sector más tradicional no ha suscrito las tesis del piñerismo y su Nueva Derecha. Por lo mismo, que no acceda a reformar la declaración de principios puede interpretarse como una reafirmación del pinochetismo profundo que mora en el partido de Carlos Larraín. Lo que implica alimentar más desavenencias con el sector liberal y en último término, facilitar el fraccionamiento. Puesto al revés, para contener la sangría bien vale una reformulación de los términos sobre el golpe. De lo contrario, la opción Amplitud –o incluso Evópoli- podría aparecer mucho más atractiva ante los ojos de un joven de derecha que no quiere saber nada con la dictadura y sus horrores, y que quiere sentirse orgulloso de pertenecer un partido que tiene como principio el irrestricto respeto a la democracia y la resolución pacífica de los conflictos por muy espinudos que parezcan. Me cuesta imaginar –salvo por razones de conveniencia electoral- que ese joven prefiera militar en un partido que dice exactamente lo mismo que la UDI al respecto.

Esto no implica que los partidos de la Alianza deban renegar de la noche a la mañana de su trayectoria. La vieja guardia no cambiará de opinión a estas alturas. Ellos deben entender la eliminación del polémico artículo como estrategia válida para construir un discurso de futuro capaz de atraer a las nuevas generaciones que no quieren seguir amarrados a la historia de sus abuelos.

En último término, los promotores de la reforma tienen un argumento adicional al cual pueden echar mano: las declaraciones de principios debieran por lo general contener la lista de los fundamentos teóricos y doctrinarios que definen la posición de un partido político en el espectro ideológico. No sería necesario, por tanto, incluir referencias contingentes o que hagan alusión a episodios puntuales. El problema de estas últimas es que siempre corren el riesgo de quedar anticuadas cuando los nuevos líderes no las sienten como propias. Mi impresión es que éste es justamente el caso.

Link: http://www.capital.cl/opinion/la-derecha-y-el-articulo-de-la-discordia/

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Una respuesta to “LA DERECHA Y EL ARTÍCULO DE LA DISCORDIA”

  1. Christian Hayden Canobra Says:

    Oiga no funcionan las RSS, lo que no permite seguir adecuadamente el blog. Ojalá lo puedan corregir

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