Archive for 26 mayo 2014

LA DERECHA Y EL DEBATE SOBRE EL ABORTO

mayo 26, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 26 de mayo de 2014) 

El filósofo político John Stuart Mill decía que los países saludables suelen tener dos partidos: uno del orden y la estabilidad frente a otro de la reforma y el progreso. El primero busca conservar y el segundo cambiar el estado de las cosas. En el contexto chileno, estamos acostumbrados a que la derecha juegue el primero de esos roles cuando se trata de discutir los llamados asuntos “valóricos” (que usualmente están vinculados a la moral sexual y la autonomía de las personas).

A principios de los noventa, la mayoría de los parlamentarios de la UDI y RN se opusieron a la derogación del hasta entonces delito de sodomía. Más tarde se opusieron a la eliminación de la categoría de hijos ilegítimos y a su igualación legal con aquellos nacidos dentro del matrimonio. Apenas un puñado de ellos prestó su voto para la –entonces controvertida- ley de divorcio. El grueso de la Alianza también dijo que no cuando llegó el momento de evaluar la disponibilidad de la pastilla anticonceptiva de emergencia o “píldora del día después”. Lo mismo han venido haciendo sus senadores y diputados respecto del llamado “Acuerdo de Vida en Pareja”. En casi todos estos casos, la derecha chilena ha resistido los proyectos pero finalmente ha perdido. Contrariamente a lo que se dijo en cada debate, Chile no se ha venido abajo ni sus costumbres se han corrompido dramáticamente. Por eso la historia no suele ser benevolente con aquellos que en momentos claves parecen retrasar su avance.

Cuento viejo que la semana pasada revivió con la propuesta del gobierno de despenalizar tres tipos calificados de interrupción del embarazo: para salvar la vida de la madre, en caso feto inviable y producto de violación. Una vez más, la UDI y RN (más una fracción de la DC) anunciaron su rechazo. Como son minoría –en el Congreso y en términos de opinión pública- es probable que el proyecto prospere y la derecha nuevamente quede al lado del camino. Por supuesto, el miedo a quedar como un sector retrógrado ante los ojos de la historia no constituye una razón para cambiar de opinión en un asunto tan sensible como éste. La derecha tiene todo el derecho de oponerse como lo ha hecho tantas veces. De esa manera, además, cumple con representar fielmente a su electorado.

Lo que sí tenemos derecho a pedirles es que no se resten de esta conversación y que participen en ella poniendo sobre la mesa su mejor batería de argumentos. No es antidemocrático oponerse al aborto. Lo antidemocrático es vetar la deliberación pública. Esta puede ser también una gran oportunidad para demostrar que en pleno siglo XXI la derecha chilena no legisla con la Biblia en la mano. Las razones que fundamentan la negativa de la UDI y RN no se agotan en la religión sino que se extienden a una interesante interpretación de los derechos humanos. Es una buena prueba de civilidad que ofrezcan a sus compatriotas razones públicas y no sólo aquellas que pueden ser compartidas por los creyentes. Aunque al final del día el proyecto se apruebe, la historia al menos dirá que perdieron en buena lid y haciendo el mejor esfuerzo republicano.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-05-26&NewsID=273416&BodyID=0&PaginaId=34

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LA BINOMINAL SOLEDAD DE LA UDI

mayo 23, 2014

por Daniel Brieba (publicada en The Clinic del 22 de mayo de 2014)

La reforma al sistema electoral binominal está una vez más sobre la mesa y, por primera vez, hay serias posibilidades de contar con suficientes votos para aprobarla. La propuesta del gobierno no es dramáticamente distinta al acuerdo DC/RN suscrito el año pasado entre dichos partidos, y por lo mismo, es razonable suponer que es posible concordar una reforma con el partido de calle Antonio Varas. Y si bien el gobierno podría aprobar la reforma sin el concurso de RN – sumando a la Nueva Mayoría los votos de todos los independientes más los de Amplitud – dicha estrategia sería riesgosa por lo estrecha de dicha mayoría y porque podría hacer aparecer al gobierno como aprobando una reforma hecha a su propia medida, poniendo así en duda su legitimidad. Por lo tanto, el “plan A” de Peñailillo debe ser subir a RN a bordo, algo para lo cual dicho partido ha dicho estar disponible.

Desde luego, todo esto pone en serios aprietos a la UDI, en cuya oposición a la reforma se superponen la convicción y el interés. Por un parte, los gremialistas creen firmemente que una democracia presidencial funciona mejor cuando el Congreso está compuesto por dos grandes partidos o bloques, y estiman que esta dinámica binaria se pondría en riesgo con un sistema electoral más proporcional. Es una preocupación razonable, si bien debatible. Pero a ella se suma el interés: como socio mayor dentro del pacto de la Alianza, el binominal los favorece especialmente.

Sin embargo, el problema estratégico es más profundo. El binominal ha funcionado como una camisa de fuerza sobre los partidos, ya que cualquiera que se salga unilateralmente de uno de los grandes pactos arriesga su cuasi-desaparición del mapa parlamentario. Esto es aún más cierto para los partidos más chicos, que obligados a competir con sus socios mayores llevarían las de perder. Así, la posición negociadora de la UDI frente a RN ha sido singularmente fuerte. Pero con un sistema más proporcional, dicho poder disminuye, porque RN podría no ir en pacto o bien podría aliarse con partidos o movimientos más cercanos al centro. Ya no habría matrimonios a la fuerza, y el peligro evidente para la UDI en dicho caso es quedar sola y arrinconada a la derecha del espectro político.

Y este, al fin y al cabo, es el peligro mayor. El voto voluntario ya le robó a la UDI parte de su base de apoyo no ideológica, la cual era urbana y popular. Si a eso se sumara un sistema más proporcional- donde podría caber una coalición de centro liberal que no incluyera a la UDI- dicho partido podría pasar de ser el socio mayor de una de las dos mitades políticas del país, a ser un partido todavía grande, pero ideológicamente aislado en un extremo del arcoíris político- apenas un color más dentro de la nueva policromía ideológica nacional.

No es de sorprenderse, pues, que la UDI defienda con uñas y dientes un sistema electoral que les ha otorgado un rol tan protagónico. Su principal contrapropuesta ha sido pasar a un sistema derechamente mayoritario, es decir, uninominal. Pero eso no pasa de ser un volador de luces: sin ir más lejos, en las recientes elecciones parlamentarias la Nueva Mayoría sacó más votos que la Alianza en 58 de los 60 distritos electorales. Por lo mismo, no se requiere ser un experto electoral para sospechar que el paso a un sistema uninominal no es una propuesta que se esté haciendo en serio.

Así las cosas, la UDI se encuentra en una encrucijada difícil. La legitimidad del binominal está herida de muerte, pero un sistema más proporcional es pura pérdida para el gremialismo. Despotricar contra el aumento del número de parlamentarios parece ser la estrategia elegida para resistirse, pero difícilmente amilanará a sus socios de RN. Por el contrario, sumarse a la reforma y luchar desde dentro por una modificación lo más moderada posible al sistema actual (especialmente en el Senado) podría ser, paradójicamente, la alternativa menos dañina para sus amenazados intereses.

Link: http://www.theclinic.cl/revistas/the-clinic-545/

LA ESTRATEGIA DEL 21 DE MAYO

mayo 22, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 22 de mayo de 2014)

Hice una rápida encuesta en redes sociales preguntando cuáles habían sido las grandes sorpresas del discurso de Michelle Bachelet en Valparaíso. Algunos mencionaron la vigencia extendida del pase escolar, otros el litio y unos pocos el programa para las mascotas. La muestra no es representativa pero da una idea: las grandes reformas que anuncia este gobierno ya están siendo socializadas y no toman a nadie por asalto. Las transformaciones que la Presidenta espera acometer en su mandato son, desde hace rato, de dominio común.

Por un lado es una característica inevitable de los gobiernos recién asumidos. Las promesas de campaña todavía están en el aire. Los ejes no han cambiado: reforma tributaria y educacional, cambio del sistema electoral, nueva constitución. Lo interesante es que Bachelet movió sus fichas con rapidez para testear las aguas en la mayoría de estos asuntos antes de llegar al 21 de mayo. De esta manera la Presidenta evitó que se le abriera un flanco de críticas frescas.

Los escudos preventivos de Michelle fueron sus ministros. Alberto Arenas lleva varias semanas jugado por la reforma tributaria. Las virtudes y defectos del proyecto ya son conocidos. En paralelo Rodrigo Peñailillo va avanzando la discusión sobre el reemplazo del sistema binominal. De esta manera la Presidenta no quedó expuesta a la controversia técnica y sólo se encargó de subrayar sus aspectos centrales. En los últimos días vimos a Nicolás Eyzaguirre tirando toda la carne a la parrilla en educación. Los medios dedicaron sus segmentos políticos a desmenuzar el fin del lucro, de la selección y del financiamiento compartido. Una vez más, Bachelet sólo se encargó de poner los acentos. Hasta Máximo Pacheco tuvo páginas para explicar la propuesta energética del gobierno para abonarle el terreno a la jefa, la que se dio incluso el lujo de abrazar la causa de la protección de los glaciares. En todos estos cruciales asuntos, a ella la pelota le llegó dominada. 

La estrategia, diría yo, resultó correctamente. Los escuderos de la mandataria hicieron el trabajo previo de agotar al adversario. Fue llamativo que la mayoría de los parlamentarios opositores se concentraran en pegarle a la idea de despenalizar tipos calificados de interrupción del embarazo -que fue apenas marginal en el discurso de la mandataria- en lugar de apuntar a debatir los grandes temas del discurso. Si hasta ayer había escepticismo sobre el manejo comunicacional del gobierno, corresponde reconocer que en este episodio salieron jugando con inteligencia.

 Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-05-22&NewsID=273157&BodyID=0&PaginaId=10

EL OCASO DE LOS PARTIDOS

mayo 20, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en revista Capital del 16 de mayo de 2014) 

El manual de Ciencia Política dice que los partidos son fundamentales para el buen funcionamiento de la democracia: articulan grandes intereses, encarnan proyectos ideológicos, facilitan la lectura del mapa político, reclutan potenciales dirigentes y ofrecen a la ciudadanía distintas alternativas de representación. Chile, en el contexto latinoamericano, siempre ha sido un ejemplo en este sentido. Ha gozado de un sistema de partidos relativamente estable, con baja volatilidad, que suele servir como dique de contención al personalismo populista endémico de la región. O al menos eso dice la versión rosa de la historia.  

Los primeros tres gobiernos de la Concertación se mantuvieron fieles a esa tradición. Los partidos fueron determinantes en la selección del líder y en el diseño de la estrategia política. La notable irrupción de Michelle Bachelet hacia 2005 cambió ligeramente el panorama. Si bien Bachelet era una antigua militante socialista, su nombre no estaba en los planes de la elite concertacionista. Al comienzo fue resistida y varios pensaron que podían bajarla a tierra. No pudieron y tuvieron que adaptarse a ella. La primera Michelle se ganó su nominación punteando en las encuestas y debutó con la promesa de un “gobierno ciudadano”… como si se tratase justamente de hacer el contraste entre la época del predominio partidista y la suya. Más adelante los partidos recobraron el control: en 2009 impusieron al candidato del establishment concertacionista y les fue peor que nunca.

En paralelo, los partidos de la derecha tuvieron que someterse al imparable ascenso de Sebastián Piñera. Éste también tenía una historia partidaria (fue presidente de RN) pero su nominación igualmente respondió a la evidencia de los sondeos populares y no al acuerdo político-ideológico de la Alianza. Andrés Allamand y Marcela Cubillos escribieron que Piñera había llegado a La Moneda gracias al infatigable trabajo de los partidos de su coalición. Me permito dudar. Es más probable que haya llegado a pesar de ellos. Quizás sabiendo lo anterior, Piñera hizo un gobierno que tanto en RN como en la UDI resintieron como “personalista”.

En la vereda del frente las cosas no mejoraron en el cuatrienio de la derecha. La verdadera oposición al Presidente Piñera la hizo la calle, el movimiento social o como quiera llamársele. Las figuras de Camila Vallejo o Iván Fuentes fueron diez veces más efectivas -en cuanto voces capaces de marcar la agenda y propinarle derrotas políticas al Ejecutivo- que la suma de los cuatro presidentes de la moribunda Concertación. A ratos, el papel de esta última cayó en la más penosa irrelevancia. Bachelet lo intuyó correctamente –también se lo dijo al teléfono Josefa Errázuriz la noche en que derrotó a Cristián Labbé- y abrochó su regreso a través de un pacto tácito con la “ciudadanía empoderada”. Lo que hemos visto en estos primeros meses de 2014 –como ceder en ciertas designaciones controversiales- ratifica la importancia que el actual gobierno asigna a los actores políticos no tradicionales.

Pero hay más. No fue la UDI la que logró rayarle la pintura al proyecto de reforma tributaria que hoy se discute. Sus panfletos estaban cayendo mal en el ambiente. Hasta que llegó la Asociación de Emprendedores con su video explicativo y comenzó el verdadero debate político. Lo que se puede observar a través de medios de comunicación masivos y redes sociales es que la vocería de las Pymes no ha quedado radicada en ningún partido opositor sino, nuevamente, en actores sociales no-tradicionales.

Demos un salto al 2017. Nadie se pregunta realmente qué harán los partidos al respecto. Lo único que parece importar es qué figura –con nombre y apellido- está mejor posicionada para competir por la primera magistratura. La incógnita es cuán impermeable será Piñera en la centroderecha –las primeras mediciones confirman que es la mejor carta de su sector- y quién puede heredar la popularidad de Bachelet en la centroizquierda: si acaso Eyzaguirre le dará el palo al gato en Educación, si acaso Rincón se proyecta como delfín, si acaso ME-O tiene finalmente su chance, si acaso Velasco es el hombre. Es decir, en ninguna fiesta la música la ponen los partidos.  

Hay algunos que piensan que este escenario es negativo. Si finalmente todo depende de la marcha que mete más ruido o del político más popular del momento, los partidos como instrumentos reguladores de la democracia representativa se debilitan. Otros anticipan que el ciclo será Bachelet-Piñera-Bachelet-Piñera, lamentándose porque esto indicaría que finalmente somos tan caudillistas como nuestros vecinos. A lo mejor la versión que ensalza las virtudes de nuestro sistema de partidos no es más que un mito. Como sea, es un hecho que los partidos chilenos han perdido protagonismo en su capacidad de fijar los grandes debates del país, conducir una agenda a puerto y controlar el proceso de selección de sus liderazgos nacionales. Si esto es bueno o malo para la democracia es otro cuento que está por verse. Probablemente la respuesta tiene que ver más con la adaptación que con la negación.

Link: http://www.capital.cl/opinion/el-ocaso-de-los-partidos/

EL PRIMER 21 DE MAYO DE BACHELET 2.0

mayo 18, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 18 de mayo de 2014) 

Se viene el primer 21 de mayo de Bachelet 2.0 Como asumió hace un par de meses, no hay mucho que mostrar todavía. Pero eso no le quita su importancia al rito. Es una tradición republicana que suele entregar sabrosas claves políticas. Esta ocasión no es la excepción. A lo menos, las definiciones generales del oficialismo debieran abordar las siguientes dos o tres discusiones.

Primero, si la Presidenta le prestará ropa o le quitara piso a la teoría de la retroexcavadora. Aunque nadie sabe realmente a qué se refería Quintana con la expresión, hoy día es sinónimo de “desmantelar el modelo pasando la aplanadora en el Congreso sin importar qué diga la oposición al respecto”. Lo más probable es que Michelle le ponga paños fríos a este asunto. Ella está varios peldaños más arriba de esa refriega. Además, el escenario del Congreso Pleno tiene todos los incentivos para que los presidentes se comporten de manera relativamente unitaria. Y en el caso de Bachelet, para subrayar la importancia de los cambios sin dejar de invitar a sus adversarios a hacerse parte y ofreciendo instancias de diálogo sustantivo.

Uno que otro medio internacional se ha preguntado si acaso el viraje a la izquierda que está tomando Chile acarrea el fin de la tradición de estabilidad y bienestar económico del país. Los pájaros de mal agüero dicen que la inversión en estas condiciones se duerme. Como sea, Michelle Bachelet haría bien en salir al paso de una inquietud que merece ser calificada de relevante, despejando las dudas y mostrando el camino. La incertidumbre se vive de forma distinta cuando hay cierta confianza.

Lo segundo que será interesante de observar es si el discurso cae en la tentación de avanzar minutos del reloj criticando al gobierno anterior. A veces los gobernantes sienten la imperiosa necesidad de contarle al país lo mal que recibieron las cosas para bajar la expectativas y diluir las eventuales responsabilidades. Sin embargo Michelle Bachelet no es muy devota de esas confrontaciones. Sería raro que saliera a tocarle la oreja a Piñera. No le reporta mucho. Por el contrario, termina por alienar a los pocos interlocutores que tiene en la derecha.

En tercer lugar, el discurso tiene que tener la dosis precisa de aleonamiento a los propios. Michelle Bachelet tendrá que volver a jurar lealtad al programa que entrega el pegamento a su coalición. Pero no hay nada dramático en ello: paso a paso, las cosas van saliendo. La reforma tributaria y la reforma al binominal están en la puerta del horno. La reforma a la educación está en la máquina de hacer salchichas. No con toda la prolijidad que algunos quisieran, pero nadie es perfecto. La Presidenta tiene margen para vocear sus quasi-logros y hacer un par de promesas. El amor entre un político y su pueblo es algo que se alimenta día a día.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-05-18&NewsID=272739&BodyID=0&PaginaId=17

SIR MANUEL

mayo 12, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 12 de mayo de 2014)

La mayoría de las buenas historias de fútbol son aquellas que destacan al niño que superó la pobreza pateando un balón de cuero sobre el maicillo. La de Manuel Pellegrini es ligeramente distinta pero igualmente buena. Pertenece al pequeño grupo de profesionales que amaron tanto este deporte que construyeron su vida sobre este incierto carrusel. Como jugador nada especial, como entrenador un gigante. Pero por sobre todo -lo que a estas alturas se debe haber repetido mil veces- un caballero dentro y fuera de la cancha.

En Inglaterra no le tenían mucha fe al comienzo. A los latinoamericanos no les va bien desde el banco en la isla. La atención que ponen sobre los entrenadores y su personaje es desequilibrada respecto de los jugadores. Los británicos pueden ser flemáticos pero nada les gusta más que un escándalo. Por eso Mourinho es el técnico predilecto de los tabloides. Siempre da que hablar. Pellegrini era demasiado quitado de bulla, parco y austero. O sea, fome.

La prensa de hoy tiene otra valoración. Fue un campeonato raro donde el Manchester City casi nunca estuvo en la punta, siempre a la caza de puntos perdidos por sus adversarios. Hasta que se cayeron todos y emergió el mejor equipo de la Premier League. No hay ningún medio que reste merito a su conducción. Mourinho podrá ser un gran ajedrecista de batallas, el chileno demostró ser un general para la guerra. Tiene un valor especial la dignidad de Pellegrini. La dignidad de los momentos difíciles y la dignidad de la victoria. La dignidad del estratega que tras 10 trabajosos anos se lleva su primera liga europea, tapando más de alguna boca y sin hacer alarde de ello.

Porque eso hacen los verdaderos caballeros. Se comportan de una determinada manera que proyecta integridad, lo que no tiene que ver con dinero sino con respeto. Una característica que siempre justifica palmaditas en la espalda. Pero un estilo que ahora se demuestra además efectivo, ganador e histórico. Desde ayer el fútbol tiene otra muy buena historia, una de redención, disciplina y vocación. La historia de Sir Manuel.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-05-12&NewsID=272207&BodyID=0&PaginaId=8

BACHELET Y LAS NIÑAS DE NIGERIA

mayo 11, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 11 de mayo de 2014)  

Esta es la escalofriante historia: a mediados de abril un grupo paramilitar islámico llamado Boko Haram irrumpió en una ciudad del noreste de Nigeria y secuestró a casi 300 niñas desde su escuela. La mayoría continúa en poder de sus captores en la densidad de la jungla. El líder de Boko Haram –que en lengua nativa significa “la educación occidental es pecado”- grabó un video donde amenazó con venderlas como esclavas sexuales “en el nombre de Alá”. Mientras tanto, las que no han muerto por maltrato o picaduras de serpientes, son violadas reiteradamente, según contaron las pocas que han logrado escapar. Estamos hablando de un atentado a los derechos humanos de magnitud catastrófica. No es extraño que toda la comunidad internacional –incluidos sus más importantes líderes- se esté pronunciando para repudiar el hecho. En el lejano país de Chile, nuestra Presidenta y su gabinete se tomaron una foto en La Moneda sosteniendo un cartel con la leyenda que da la vuelta al mundo: #BringBackOurGirls (Devuelvan nuestras niñas).

Lo primero que cualquier persona decente debiera hacer es compartir el anhelo de Michelle Bachelet. Esas niñas –que mientras usted lee estas líneas están padeciendo un infierno- deben volver a sus familias lo antes posible para comenzar el proceso de sanación. Lo segundo es rechazar, fuerte y claro, todas las atrocidades que se siguen cometiendo en el nombre de la religión como si fuese un elemento justificatorio. Si Dios –o Alá- existe, es incomprensible que sea un sádico misógino y sanguinario. Y si lo es, no hay razón para venerarlo. Tampoco deberíamos descansar en consideraciones relativistas del tipo “es su cultura y hay que entenderla”. No, esto no está moralmente permitido en ningún contexto.

Luego vienen las reflexiones locales: ¿contribuye en algo Bachelet sacándose una foto con el cartelito? ¿Sirve transformar el clamor de esas desgraciadas familias en Trending Topic mundial? Con cierto cinismo, muchos han comentado que twittear no sirve de nada. Efectivamente, los milicianos de Boko Haram no están pendientes de su aceptación en redes sociales. Es tan obvio que lo hace un comentario superfluo e inútil. Lo que no es inútil es crear más conciencia respecto del peligro del fundamentalismo religioso, generar presión para que los órganos correspondientes actúen y volver a poner sobre la mesa el drama de la violencia sexual contra las mujeres.  Otros han visto una oportunidad para criticar a Bachelet: ¿por qué no se preocupa de Iquique o de Valparaíso? Es una observación que llega a dar lástima: que la ex líder de ONU-Mujeres diga algo frente al caso nigeriano no rivaliza con ninguna de sus otras funciones.

Ojalá nuestro gobierno pudiera hacer más que sacarse una foto con el cartelito. Eso también es evidente. Aunque sospecho que enviar una tropa de comandos a la selva no es una opción. Como sea, si se trata de juzgar el episodio del cartelito –por muy poco glamoroso que haya sido- no veo espacio para ningún reproche político relevante. Por el contrario, da gusto saber que estamos lejos pero no perdemos la perspectiva de las cosas que pasan en el mundo que compartimos como especie.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-05-11&NewsID=272132&BodyID=0&PaginaId=19

BIENVENIDA LA REFORMA AL BINOMINAL

mayo 7, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en revista Capital del 2 de mayo de 2014)

La reforma al sistema electoral propuesta por el gobierno de Michelle Bachelet es un avance para la democracia chilena y dedicaré las siguientes líneas a argumentar en favor de sus innovaciones más controversiales.

En primer lugar, me gusta porque es factible de ser aprobada. El reemplazo del binominal es un anhelo que se cae de maduro desde hace un buen tiempo. Es nuestro cuento de Pedrito y el Lobo: cada vez que se anuncia a los cuatro vientos un proyecto alternativo, podemos anticipar tranquilamente que no ocurrirá nada. Esta vez parece distinto. Por una parte, el poder de veto de la derecha dura se ve reducido. Si el oficialismo es capaz de alinear a los suyos -más algunas contribuciones sensatas del centro político y los independientes- este proyecto tiene buen pronóstico. Lo que la UDI diga al respecto no es determinante, lo que quedó recientemente demostrado en su histórica derrota contra el voto de los chilenos en el exterior. Por otra parte, el eventual aumento de parlamentarios evita que los legisladores se excusen aduciendo su propia estabilidad laboral. Suena crudo, pero es la pura verdad: ni senadores ni diputados están dispuestos a dar luz verde a una reforma que les complique la reelección. Es como querer hacer la reforma educacional sin los profesores: aunque a veces funcionan como grupo capturado por intereses propios, es inimaginable hacer cambios sustantivos contra su voluntad. En resumen, el aumento de 120 a 155 diputados y de 38 a 50 senadores es un costo absolutamente razonable a cambio de sacarle presión a nuestro oxidado sistema político. No está de más recordar que Chile ya tuvo una Cámara Baja de 150 miembros y una Cámara Alta de 50 integrantes previo al Golpe Militar, cuando los chilenos éramos sólo 10 millones. El único punto sensible es el eventual desembolso financiero por el incremento, sobre todo porque la presión de congelar el presupuesto puede afectar la calidad de las asesorías y no necesariamente el salario de los honorables.

En segundo lugar, esta reforma viene a moderar –sin siquiera corregir- una importante injusticia. Los cerebros de la dictadura dibujaron un mapa electoral conveniente a sus expectativas electorales, especialmente a través de la sub-representación zonas urbanas densamente pobladas. Con el sistema actual, más de cinco millones de santiaguinos elijen cuatro senadores mientras noventa mil aiseninos escogen dos. Con el sistema propuesto, la capital se transforma en un solo gran distrito con derecho a siete senadores, conservando Aysén sus dos escaños. Es decir, si antes un aisenino “valía” 29 santiaguinos electoralmente hablando, ahora sólo valdrá 16. Ni siquiera nos acercamos al ideal de “una persona, un voto” en conversión legislativa territorial, pero se entiende que hay otros principios relevantes que preservar en favor de la sobre-representación de las regiones (la que sigue siendo fuertemente pronunciada en las zonas extremas). Por tanto, hay que descartar con firmeza los cuestionamientos que vengan inspirados en una supuesta lógica descentralizadora. Esta última se ve honrada a través de otros mecanismos, como la elección directa de autoridades locales e incluso a través de cambio en el sistema de reemplazo parlamentario, que ya no recaerá en el dedo de las cúpulas partidarias sino que será sometido a comicios complementarios en la misma zona de la vacancia.

En tercer lugar, se levantarán voces contra la agresiva cuota de género que sugiere el proyecto. Para que se haga una idea, en el Congreso 2014-2018 hay 25 mujeres y 132 hombres. Es decir, la representación femenina cubre apenas el 15% de los escaños en un país donde más de la mitad de la población electoral pertenece a ese género. Sin ánimo de ofender, estamos en la misma categoría del mundo árabe en ese particular respecto. La propuesta del Ejecutivo obliga a los partidos presentar candidaturas femeninas que representen al menos el 40% de sus listas, sumando un beneficio económico dependiendo de su elección efectiva. Podría sostenerse que el umbral es muy alto –en la mayoría de los países de la región oscila entre un 30% y un 35%- y que ni siquiera se condice con la presencia femenina que la propia Presidenta Bachelet ha incorporado a su gabinete. Desde una perspectiva de fondo, se ha dicho que las acciones afirmativas de este tipo son poco halagüeñas de los méritos de las mujeres, las que deberían salir electas en base a sus virtudes y no gracias a subsidios. Lo que esta última posición ignora es que la cultura política chilena opera sobre una estructura machista por defecto donde siempre le será más difícil competir a las mujeres. Por cierto que es preferible, en condiciones ideales, que nadie goce de discriminación positiva. Pero la sabiduría democrática enseña que en ciertas circunstancias hay que intervenir para nivelar el terreno de juego o remediar injusticias históricas.

En principio, la reforma de Michelle –el verdadero debut político de Peñailillo- debiera ser bienvenida. Queda por ver cómo se proyectan sus efectos en la dinámica coalicional y de qué manera un sistema decididamente proporcional es capaz de asegurar gobernabilidad, aunque no se anticipan cambios dramáticos. Hasta las terceras fuerzas gozarían de mejores chances que con sistema binominal, lo que abre la cancha e imprime real competencia.

Link: http://www.capital.cl/opinion/bienvenida-la-reforma-al-binominal/

LA SOLEDAD DE LA UDI

mayo 5, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 4 de mayo de 2014)

Hace un par de semanas se aprobó la histórica ley que permitirá a los chilenos en el exterior votar en las elecciones presidenciales. Histórica porque la iniciativa venía tramitándose desde 1991. Y porque marca una derrota simbólica para la UDI. El gremialismo siempre se opuso a la idea. De hecho le arruinó la fiesta al propio Sebastián Piñera, que tenía entre sus planes promulgar dicha ley dentro de su mandato. Pero esto no es todo: en las discusiones sobre sistema electoral, reforma tributaria o matrimonio igualitario, la UDI también se encuentra en aprietos. Por primera vez en mucho tiempo, ya no tiene la fuerza suficiente para frenar los cambios que demandan sus adversarios.

Por eso se inquietan en serio cada vez que escuchan a la Nueva Mayoría hablando de aplanadoras o retroexcavadoras. La aquiescencia de la UDI ya no es imprescindible. Pueden pasarle por el lado. No sólo porque sufrieron una importante sangría parlamentaria –de controlar un estratégico tercio de la Cámara se quedaron con un cuarto- sino porque los nuevos actores de su sector –Amplitud, Evópoli e incluso algunos RN- se han manifestado dispuestos a colaborar con la agenda oficialista en algunos puntos cruciales. Es decir, la UDI se está quedando sola, arrinconada en la derecha, en un país que se mueve ligeramente hacia la izquierda.

A principios de los noventa, el partido grande de la coalición era RN. Eso empezó a cambiar desde las parlamentarias de 1997. La potente irrupción de Joaquín Lavín consolidó el cambio en el eje de poder. Allamand dijo alguna vez que su partido tenía las llaves de la transición. Si las tuvo, las perdió. Los tiempos de Lagos hicieron brillar la muñeca política de Longueira y compañía. La UDI fue capaz de sortear el naufragio del lavinismo como idea política y con pragmatismo se abanderizó con Piñera. Terminó ocupando puestos clave en su administración y minimizando la influencia de Carlos Larraín.

Aunque a simple vista los años dorados se acabaron, no hay que olvidar que la UDI sigue siendo el partido más grande de Chile. Aun sin poder de veto, tiene tribuna para hacerse escuchar. Por lo visto en estos meses, le devolverá la mano a la Concertación personificando una oposición mañosa que encuentra todo malo. En paralelo, tiene un desafío mayor: pasar gradualmente a retiro a la generación que se integró al partido al alero del fundador Jaime Guzmán para permitir la germinación de nuevos liderazgos. Nada contra los coroneles, pero las organizaciones que viven de las glorias pasadas sin hambre de victorias futuras no llegan muy lejos. Según ha trascendido, el joven diputado Ernesto Silva tendría pista libre para acceder a la presidencia. A la usanza UDI, será un traspaso vaticano timbrado por los viejos estandartes antes que una guerra fratricida. Es el espíritu de unidad de los que se dicen irreductibles, por más solitarios que se queden.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-05-04&NewsID=271537&BodyID=0&PaginaId=17

LA GUERRA DE LOS VIDEOS

mayo 1, 2014

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 1° de mayo de 2014)

Tengo la costumbre escuchar distintas versiones antes de opinar. Trato de identificar cuál de los actores tiene razón. Pero el asunto de la Reforma Tributaria me tenía frustrado: mientras más leía, más me confundía. Sobre todo porque las partes en discordia discrepan sobre las cifras y los efectos. Por un lado, el Gobierno decía que el 99% de la recaudación vendría del 1% más rico. Por otro lado, diversas agrupaciones se quejaban porque la más castigada sería la clase media. Uno ya no sabe a quién creerle.

En eso apareció el famoso video del Gobierno, que comenzaba notificándome que “los que atacan la reforma tributaria son los poderosos de siempre que defienden sus intereses”. Eso es un golpe bajo por dos razones. Primero, porque empobrece el debate. Lo importante ya no son las buenas razones sino caricaturizar y descalificar moralmente a su contraparte. Segundo, porque es falso. El gobierno me está diciendo que si yo tengo reparos u objeciones a su propuesta técnica, automáticamente me transformo en un poderoso que defiende sus intereses (en circunstancias que conozco el FUT apenas de nombre). Por si fuera poco es innecesariamente odioso – ¿qué es eso de acusar al jefe de pagar menos impuestos que la secretaria?- y francamente demagógico  -resulta que ahora la reforma es la bala de plata no sólo para educación, sino también para salud, cultura, deporte, medioambiente y pensiones.

Desde el Gobierno alegan que la campaña panfletaria la empezó la UDI. En un exabrupto que no se condice con el criterio que debe tener un senador y presidente de partido, Jaime Quintana acusó al gremialismo de estar replicando técnicas nazis. Lo más cuerdo salió de boca del líder comunista Guillermo Teillier: “El problema es que palabras sacan palabras, como se dice, y si se ha tratado mal este proyecto por parte de un sector de la derecha, las respuestas vienen también en un tono parecido”. Es decir, Teillier advirtió que la respuesta del Ejecutivo venía igual de burda que la provocación.

No soy tan ingenuo como para pensar que estas discusiones las gana el bando con mejores argumentos. Esta es una contienda política donde pintar al adversario como el malo reditúa. Pero en esta ola de maniqueísmo transversal sería sano preservar ciertos límites para no seguir emporcando la convivencia cívica. El Gobierno tiene la primera responsabilidad en ello. O al menos así se lo recordaba el actual oficialismo a Piñera hace un par de años.

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