LA GUERRA DE LOS VIDEOS

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 1° de mayo de 2014)

Tengo la costumbre escuchar distintas versiones antes de opinar. Trato de identificar cuál de los actores tiene razón. Pero el asunto de la Reforma Tributaria me tenía frustrado: mientras más leía, más me confundía. Sobre todo porque las partes en discordia discrepan sobre las cifras y los efectos. Por un lado, el Gobierno decía que el 99% de la recaudación vendría del 1% más rico. Por otro lado, diversas agrupaciones se quejaban porque la más castigada sería la clase media. Uno ya no sabe a quién creerle.

En eso apareció el famoso video del Gobierno, que comenzaba notificándome que “los que atacan la reforma tributaria son los poderosos de siempre que defienden sus intereses”. Eso es un golpe bajo por dos razones. Primero, porque empobrece el debate. Lo importante ya no son las buenas razones sino caricaturizar y descalificar moralmente a su contraparte. Segundo, porque es falso. El gobierno me está diciendo que si yo tengo reparos u objeciones a su propuesta técnica, automáticamente me transformo en un poderoso que defiende sus intereses (en circunstancias que conozco el FUT apenas de nombre). Por si fuera poco es innecesariamente odioso – ¿qué es eso de acusar al jefe de pagar menos impuestos que la secretaria?- y francamente demagógico  -resulta que ahora la reforma es la bala de plata no sólo para educación, sino también para salud, cultura, deporte, medioambiente y pensiones.

Desde el Gobierno alegan que la campaña panfletaria la empezó la UDI. En un exabrupto que no se condice con el criterio que debe tener un senador y presidente de partido, Jaime Quintana acusó al gremialismo de estar replicando técnicas nazis. Lo más cuerdo salió de boca del líder comunista Guillermo Teillier: “El problema es que palabras sacan palabras, como se dice, y si se ha tratado mal este proyecto por parte de un sector de la derecha, las respuestas vienen también en un tono parecido”. Es decir, Teillier advirtió que la respuesta del Ejecutivo venía igual de burda que la provocación.

No soy tan ingenuo como para pensar que estas discusiones las gana el bando con mejores argumentos. Esta es una contienda política donde pintar al adversario como el malo reditúa. Pero en esta ola de maniqueísmo transversal sería sano preservar ciertos límites para no seguir emporcando la convivencia cívica. El Gobierno tiene la primera responsabilidad en ello. O al menos así se lo recordaba el actual oficialismo a Piñera hace un par de años.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-05-01&NewsID=271285&BodyID=0&PaginaId=12

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