PIÑERA RECARGADO

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 13 de julio de 2014)

Estuvo bravo Piñera en Madrid. Dijo que las reformas de Bachelet iban contra la filosofía de la libertad y fustigó al gobierno por echar a perder los buenos números que teníamos en materia de empleo. En La Moneda no cayeron nada de bien sus comentarios. El código de etiqueta de la decencia republicana impone sobre los ex presidentes un voto de compostura en las opiniones que se vierten sobre el estado del país. La verdad es que en ningún trabajo del mundo se ve muy decoroso salir a criticar al sucesor.

El senador Lagos Weber comentó vía Twitter que no recordaba  otro ex presidente que haya osado criticar al gobierno de turno. Tiene mala memoria. Eduardo Frei dijo que Chile “estaba al borde de la ingobernabilidad” en una serie de entrevistas en Buenos Aires en pleno gobierno de Piñera. Si bien es cierto que Frei era además un senador democráticamente electo –lo que según algunos le habría permitido recuperar el megáfono- en Chile se estila que nuestros ex gobernantes mantienen para siempre ese estatus, que conlleva honores y privilegios pero también responsabilidades políticas. Quizás sea demasiado pedirle a los ex presidentes que se guarden sus opiniones cuando quieren seguir siendo actores de la contingencia. A fin de cuentas la libertad de expresión vale más que la amistad cívica. En cualquier caso, ley pareja no es dura. El doble estándar lo emponzoña todo. Los que reclamaron por la salida de libreto de Frei no pueden defender ahora a Piñera y lo que callaron entonces no pueden llorar ahora.

Porque Piñera no se va a callar. Sus filudas opiniones tienen intencionalidad: está notificando a su sector que sigue vigente. De hecho trató de monitorear desde el extranjero la negociación para reformar el paquete tributario del gobierno. Pero quedó fuera de juego. Allamand y compañía ganaron el quien vive. Los partidos de la Alianza dijeron presente y de pronto la estrategia negacionista del ex presidente se quedó sin piso. Porque a eso estaba apostando Piñera: a contradecir al oficialismo en cada debate relevante. Para eso escribe sendas cartas en los diarios y sus ex ministros se despliegan en los medios. También se entiende mejor que sus leales parlamentarios de Amplitud no hayan participado del acuerdo que se firmó para introducir cambios conversados a la reforma tributaria.

¿Estará haciendo lo correcto Sebastián Piñera si de volver a La Moneda se trata? El sentido común parecía indicar otra cosa: sumergirse un tiempo, evitar el pugilismo y esperar que sus números subieran solitos. Pero pedirle eso al personaje es poco realista. No hay ninguna pista que indique que haya superado su incontinencia o que haya tomado nota de sus limitaciones políticas. De hecho a Piñera le conviene que RN y la UDI tengan dificultades para rearmarse institucionalmente. Mientras menos capaces sean de operar con voluntad propia y más ineficientes sean en proyectar liderazgos alternativos, más posibilidades para este corredor solitario de ser (nuevamente) ungido como única esperanza para recuperar el poder.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-07-13&NewsID=281854&BodyID=0&PaginaId=13

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