EL ENFRENTAMIENTO QUE SE VIENE EN EDUCACIÓN

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 20 de julio de 2014)

Ningún demócrata civilizado se niega a los acuerdos por principio. Avanzar sin transar es un pésimo eslogan porque ignora el valor del entendimiento como base de la acción política. Salvo para un par de afiebrados centros de estudiantes, esto es una obviedad. Hasta el presidente del PC Guillermo Teillier ha reiterado que su molestia por el acuerdo firmado entre el gobierno y senadores de oposición en torno a la reforma tributaria no radica en su calidad de acuerdo sino en la forma en que se dio. De hecho, es altamente probable que de haber participado en las conversaciones en la cocina –como las calificó el senador Andrés Zaldívar- hoy estarían defendiendo la nueva versión de la reforma tributaria. Teillier así lo sugiere literalmente.

La reacción de la llamada bancada estudiantil es comprensible bajo la misma lógica. Se habían acostumbrado a amasar mucho poder y de pronto se enteran que los mismos de siempre toman grandes decisiones a sus espaldas. El diputado Gabriel Boric ha dicho que sería histórico que esta vez escucharan a los estudiantes. Pero la verdad es que el movimiento estudiantil escribió la partitura del regreso de Michelle Bachelet y desde entonces ejerce considerable influencia. Parte importante de la discusión actual en educación se ha dado como respuesta a sus petitorios.

Por eso fueron a visitar raudamente al ministro de educación para exigirle que no transigiera en los ejes centrales de la reforma educacional que se viene. Como a ellos, al ala izquierda de la Nueva Mayoría le aterra que Zaldívar y compañía cambien la receta del no al lucro, no a la selección y no al copago en la cocina del poder. O en el comedor de un ex ministro de Piñera.

En cualquier caso, las posiciones en educación están demasiado enfrentadas como para vislumbrar posibilidad de acuerdo. Esto lo dicen incluso en la UDI, donde han supeditado el diálogo a blindar la libertad de educación de los padres e incorporar el ítem calidad y profesores. Pero que en la práctica se vea difícil un consenso no debería hacernos perder de vista que los consensos son generalmente buenos para ampliar la base de legitimidad social de las políticas públicas, como ocurrió en su momento con la nacionalización del cobre.

Piense en el debate sobre el futuro de los colegios particular-subvencionados. Aquí la oposición ha pillado una tecla clave en la inquietud de miles de padres chilenos que no quieren cambios. Esos padres también son parte de la ciudadanía y no es justo desechar sus aprensiones porque no se conforman con el programa. El vocero de Revolución Democrática salió de la oficina de Eyzaguirre diciendo que “la reforma educacional debe ser una victoria de la ciudadanía”. Y tiene toda la razón. La pregunta es si esos padres que hoy representa mejor la derecha también son parte de la ciudadanía. Un acuerdo que los integre también es en teoría uno mejor que uno que los excluya.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-07-20&NewsID=282357&BodyID=0&PaginaId=13

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: