ROCKY PEÑAILILLO

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 24 de agosto de 2014) 

El ex Presidente Piñera le tocó la oreja al gobierno de Michelle Bachelet y el gobierno le contestó –a través del ministro del Interior Rodrigo Peñailillo- con una mortífera combinación de golpes al mentón. Es cierto, la respuesta pudo haber sido desproporcionada. Pero para la hinchada de la Nueva Mayoría, Peñailillo exhibió la jineta y se ganó un par de puntos por salir a defender a su administración con vehemencia.

Pedirle a Sebastián Pinera que muestre un poco más de continencia en sus críticas a su sucesora es desconocer la naturaleza del personaje. Especialmente bajo las reglas del juego presidencial en Chile. Los mandatos son tan cortos que los ex jefes de estado son usualmente candidatos para el turno siguiente apenas abandonan La Moneda. La altura y distancia que recomienda el manual de dignidad republicana en estos casos suele colisionar con las ganas incombustibles de algunos por participar de la refriega. Y por liderar a su sector, claro. Pinera huele que una eventual retirada de escena podría ser aprovechada por sus competidores en RN. Allamand y Ossandón salieron bien parados de la última CEP.

En ese estricto sentido, Peñailillo le hace un favor. Le da importancia y le mete más leña al fuego a la confrontación. Pero también lo hiere. No es Bachelet la que entra en combate verbal con Pinera. Ella está por arriba de eso. No se rebaja. Es su escudero más fiel el encargado de hacer el trabajo sucio. Porque varias de las acusaciones del ministro al ex presidente son injustas o al menos exageradas. Decir que “destruyó” la salud pública o las instituciones en general es un eslogan fácil pero poco sofisticado. Que “no cumplió en nada su agenda antidelicuencia” tampoco es 100% correcto. En su anhelo de elocuencia, el ministro podría ser más creativo y encontrar adjetivos más ajustados a la verdad. Sin embargo todo eso importa poco. No son tiempos de matices ni sutilezas. Pinera tampoco aporta mucho desde la flacidez de sus reflexiones.

Rocky Peñailillo le hizo un guiño a la barra brava pegándole al “puchinbol” favorito de la gran familia concertacionista. Se buscó un rival grande y se dio el lujo de cachetearlo desde los patios de palacio. Está por verse si eso le suma en su rol de jefe de gabinete, articulador de acuerdos y ministro en ascenso. Pinera, por su parte, no puede alegar estatus de deferencia especial en su calidad de ex presidente porque anda buscando el encontrón. Esta semana lo encontró.

Link: 

http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-08-24&NewsID=285949&BodyID=0&PaginaId=13

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: