AGÜITA PARA EL MINISTRO ARENAS

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 7 de septiembre de 2014)

El gobierno de Michelle Bachelet comenzó con todo su agenda transformadora. A los pocos meses de asumir ya anunciaba reforma tributaria y educacional. Pero mientras la política chilena debatía agriamente los alcances de estas importantes modificaciones, la economía empezó a hacer pataletas: le estaban prestando poca atención. Durante los últimos años nos acostumbramos a tener cifras relativamente buenas en términos de crecimiento y empleo. En un escenario donde estos factores se dan por descontados, germina la creatividad para tramar metas más ambiciosas (como la provisión de carreras universitarias gratuitas). Hoy nos enfrentamos a un panorama de desaceleración económica que recomienda volver a prestarle atención a lo básico. La gran pregunta es si acaso el oficialismo está dispuesto a realizar los ajustes necesarios, incluidos aquellos que puedan significar alterar el ritmo y la magnitud del cumplimiento de las promesas de campaña.

En la derecha no están tan tristes. Algunos se soban las manos pensando que la economía puede ser el talón de Aquiles de Michelle y al mismo tiempo la llave del regreso de uno de los suyos al poder. Varios de ellos anticiparon que el programa bacheletista ahuyentaría la inversión. Se ha dicho que la terquedad originaria del ministro de Hacienda en sacar adelante su reforma tributaria express minó las confianzas con el empresariado (“los poderosos de siempre”, según el videíto de La Moneda). En efecto es normal que poca gente se entusiasme a poner su dinero en un juego que mañana puede cambiar de reglas. Alberto Arenas no ha sido capaz de evitar que se instale un tufillo de incertidumbre y está al debe en la dimensión política del cargo.

Por supuesto, este asunto tiene muchas más variables. Se dice que Piñera aprovechó un ciclo internacional virtuoso de la economía y que su sucesora está enfrentando un bajón previsible que escapa a su control. Hay bastante de cierto en ello. Quizás por lo mismo, y con mayor razón, las deficiencias de la gestión de Arenas son eminentemente políticas.

En cualquier caso, es apresurado especular que el ministro de las finanzas públicas tiene la soga al cuello y será ofrecido en “sacrificio” al empresariado como un gesto de amistad. Las últimas indican que el gobierno que tomó nota de la situación. Se lanzó un programa especial para estimular la inversión –irónicamente con platas recaudadas por la reforma tributaria- y se encomendó al ministro Peñailillo a reparar los puentes con los peces gordos del mundo privado. El Índice Mensual de Actividad Económica que se conoció hace días fue un poquito mejor que el anterior. Un poco de agüita para el atribulado ministro Arenas. Y un dato que celebró hasta la presidenta de la CUT Barbara Figueroa, que en su cuenta de Twitter escribió “Chile crece pese a los agoreros”. Porque los comunistas también saben que un país sin crecimiento tiene menos posibilidades de redistribuir y alcanzar los objetivos que se traza.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-09-07&NewsID=287172&BodyID=0&PaginaId=13

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