LA BESTIA NEGRA DE BACHELET

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 17 de noviembre de 2014)

Durante su primer mandato, la implementación del Transantiago fue el peor dolor de cabeza de Michelle Bachelet. Los capitalinos recordamos bien ese amargo trance: colas interminables, angustia social, sensación de indignidad. La falla del metro –la más grande en su historia- trajo a la memoria todos esos fantasmas. Y para peor, otra vez le toca a Bachelet.

El gobierno ya estaba enfrentando un escenario político complicado por la resistencia que han provocado sus propias reformas emblemáticas (tributaria y educacional). A lo anterior se suma un panorama preocupante de desaceleración económica y una creciente sensación de inseguridad ciudadana. Lo único que faltaba era seguir profundizando el descontento con el sistema de transporte público, que ya estaba en la zona roja de la evaluación ciudadana. Ahora la tormenta es perfecta. Después de ver las escenas que se vivieron en la caótica jornada del pasado viernes, no es osado aventurar que el gobierno bajará uno que otro punto más en Santiago.

Entendiendo la magnitud del problema, el Ejecutivo dispuso medidas de contingencia que en general han sido bien evaluadas. Pero éstas sólo mitigan la rabia de tantos. Para aplacar la sed de sangre, se ofreció la cabeza del presidente de Metro. Alguien tenía que tomar la responsabilidad por el desaguisado y el hilo se cortó por lo más delgado. No había mucho más espacio de maniobra. Una de las cosas que más molestan al ciudadano común es la percepción que en política nadie asume costos.

Por supuesto, siempre se puede hacer más. Al igual que en el caso del terremoto de 2010, algunas voces sugirieron que Bachelet se demoró demasiado en exigir la colaboración de los militares para transportar a las hordas de acalorados santiaguinos que deambulaban por el centro como en un apocalipsis zombie. Ignoro si aquella era una buena idea. El punto es otro: estos episodios reviven el escepticismo en la capacidad del gobierno de controlar proactivamente situaciones sociales difíciles.

La bestia negra de Bachelet, el transporte público, está de vuelta. Con ella regresan varios fantasmas que la presidenta quisiera exorcizar de una buena vez. Ella y su ministro del ramo han señalado que no escatimarán recursos en resolver los problemas pendientes. En la nuca les respira un Ricardo Lagos Escobar que se reinventa con su obsesión por la planificación urbana y la infraestructura. Porque la desigualdad no se combate sólo interviniendo en los colegios. Se expresa violentamente en las condiciones diarias en las cuales nos desplazamos y regresamos de nuestros lugares de trabajo.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-11-17&PaginaId=39&bodyid=0

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Una respuesta to “LA BESTIA NEGRA DE BACHELET”

  1. fabricioroco Says:

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