LA PRIMARIA LILY – VELASCO

por Cristóbal Bellolio (publicada en revista Capital del 28 de noviembre de 2014)

Los movimientos políticos Amplitud, Red Liberal y Fuerza Pública presentaron una iniciativa conjunta para modificar la ley de partidos y el financiamiento de las campañas. La jugada fue interpretada como el alejamiento definitivo del ex ministro Andrés Velasco respecto de la Nueva Mayoría y de la senadora Lily Pérez respecto de la Alianza. No es cierto que Velasco se haya ido a la derecha, como han señalado injustificadamente algunos medios. Ambos líderes han iniciado un camino exploratorio hacia la formación de un nuevo espacio en la política chilena, cuyo domicilio sería el centro y su identidad, liberal. En el calor de la novedad, dirigentes de los tres referentes en cuestión han deslizado la idea de una primaria entre el propio Velasco y Lily Pérez.

¿Tiene viabilidad este referente emergente?

Lo primero que debo hacer es un disclosure: tengo velas en este entierro. Como adherente de Red Liberal participé en la actividad que dio el puntapié inicial a esta relación y no me es indiferente cómo termine. Aun así, intentaré describir con la mayor imparcialidad posible las oportunidades y amenazas de esta empresa.

La principal fortaleza de esta unión radica en que viene a poblar un nicho que hace demasiado tiempo reclama una representación propia. Constreñidos por la camisa de fuerza del binominal y la estructura duopólica del sistema de partidos, los liberales suelen estar repartidos en el espectro político, aglutinados en la izquierda de la coalición de derecha o en la derecha de la coalición de izquierda. Con la división tectónica de 1988 cada vez más difusa en el pasado, corresponde preguntarse si acaso no habrá llegado el momento de probar nuevas combinaciones, más genuinas con la sintonía ideológica de los actores. En ese sentido, es muy probable que Velasco tenga más coincidencias con los parlamentarios de Amplitud que con el ala más radical de la Nueva Mayoría. Lo mismo opera al revés: Lily Pérez tiene más puntos de acuerdo con Fuerza Pública que con los sectores más duros de la UDI. Este incipiente coqueteo reclama el derecho de abandonar la tribu de origen por una relación política más satisfactoria. En eso no hay pecado alguno, sino todo lo contrario: requiere de una cuota importante de valentía y generosidad, aunque también de olfato y sentido de la oportunidad.

Acordar una propuesta común para perfeccionar la institucionalidad política de la democracia chilena debiera ser sólo un primer paso. Si estos movimientos son capaces de alcanzar otros acuerdos en la agenda económico-social o en la valórico-cultural, ese set de mínimos programáticos puede ser la base para un entendimiento político-electoral. La expectativa creada les pone tarea para la casa: hay que seguir juntándose a pensar Chile en conjunto. Hago hincapié en la idea de “seguir juntándose”. La política no versa sólo sobre ideas, sino también sobre afectos. Estos movimientos no tienen una historia común, por lo tanto, deben comenzar a escribir la suya desde cero. Los afectos y las lealtades no se construyen de la noche a la mañana. Los vínculos de confianza se labran con el tiempo.

Si ambas variables –la programática y la afectiva– se conjugan correctamente, hay razones para guardar un moderado optimismo. Sin embargo, sin un sistema electoral que les (nos) permita competir con posibilidades reales de obtener cargos de representación, todo lo anterior es casi estéril. Mientras siga siendo más factible triunfar electoralmente al alero de las coaliciones de origen, el entusiasmo por habitar la casa nueva decae comprensiblemente. El idealismo debe ser reconciliado con el realismo político.

Las puertas de este espacio de centro liberal están abiertas, como han señalado sus promotores. Desde Amplitud han notificado a Sebastián Piñera que ha llegado la hora de abandonar la derecha tradicional. Dudo que el ex presidente acepte esas condiciones. Hoy por hoy, es el mejor candidato del gremialismo. No es malo: su presencia en esta novel coalición es tener un elefante dentro de la cristalería. En Evópoli también miran con interés este movimiento de aguas y han confesado que experimentan una tensión interna al respecto. Eso es bueno, porque habla del atractivo del proyecto y de la debilidad creciente de RN y la UDI para encarnar una alternativa políticamente seductora. Por el otro lado, Fuerza Pública ha invitado a sectores de la DC e incluso del PRSD a sumarse a una eventual primaria presidencial del centro liberal. Como era de esperarse, los llamados fueron rechazados. Pero el punto está hecho: los desencantados del rumbo oficialista son aquí bienvenidos.

En resumen, es muy temprano para saber si este coqueteo terminará en la alcoba. Pero el primer paso es salir a bailar. Veremos cómo se desenvuelve la fiesta, que en el cualquier caso le pone algo de vértigo y color a una estructura coalicional bastante estática. La mera idea de una primaria Velasco-Lily es un sabroso combustible para conducir este proceso. Es el sueño mojado de tantos liberales que una y otra vez nos vemos forzados a escoger entre coaliciones demasiado conservadoras o demasiado socialistas para nuestro paladar.

Link: http://www.capital.cl/opinion/2014/11/28/091157-la-primaria-lilyvelasco

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2 comentarios to “LA PRIMARIA LILY – VELASCO”

  1. cbellolio Says:

    Hago una precisión al margen: si bien es cierto que Amplitud emigra desde la derecha, difícilmente puede decirse eso de la trayectoria de Red Liberal. En su corta vida, este movimiento ha participado en dos escaramuzas políticas relevantes. En la primera de ellas, desafió al alcalde Labbé en Providencia y motivó una inédita primaria entre fuerzas opositoras a su gestión. En ésta no sólo compitió Josefa Errázuriz, actual alcaldesa, sino también un representante del PS y la Concertación. Es decir, Red Liberal formó parte de una coalición contra la Alianza. En su segunda performance, decidió apoyar democráticamente la candidatura presidencial de Andrés Velasco. Una vez más, participamos activamente de un proceso de primarias para escoger al candidato que competiría contra el nominado de la derecha. Por otra parte, un número importante de nuestras propuestas en la llamada agenda valórica o moral-cultural están incluso a la izquierda de la Nueva Mayoría. No es necesario que subraye aquí las cosas que nos unen con la derecha. Sólo enfatizo que ponerle la etiqueta de derecha sin darle aunque sea una vuelta refleja una pereza intelectual o investigativa notable.

  2. Sivia Danielsson Rivas Says:

    Cuando están haciendo homenaje a un dictador y asesino como Pinochet pueden tomar a Hitler y también a los dictadores de Rusia. Es esta la forma de unir al país.

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