LA UDI EN SU HORA MÁS ACIAGA

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 14 de diciembre de 2014)

Semana negra para el gremialismo: la filtración de una conversación telefónica entre ejecutivos del grupo Penta reveló que varios de sus candidatos habrían recibido platas de manera irregular para financiar sus campañas. La investigación judicial continúa y todos son inocentes mientras tanto, pero el tribunal de la opinión pública ya emitió su veredicto con tamaña prueba. Días después vino el minuto de silencio que algunos de sus parlamentarios pidieron al cumplirse ocho años del fallecimiento de Augusto Pinochet. Las redes sociales hirvieron y la indignación de muchos se hizo sentir. Lo más suave que se dijo es que la UDI estaba provocando al homenajear a un dictador que tanto sufrimiento había causado a los chilenos. La crítica vino incluso desde adentro, marcando una trizadura inédita en un partido usualmente monolítico.

Pero en calle Suecia la están viendo negra hace rato. En 2012 perdieron alcaldías claves como Santiago y Providencia. En 2013 sufrieron una importante sangría parlamentaria. RN les arrebató las dos senadurías capitalinas. Y en el ámbito presidencial todo fue una gran comedia de errores que terminó con la contundente derrota de Evelyn Matthei. Durante el 2014 han intentado reconectarse con la ciudadanía a partir de la resistencia a ciertas reformas emblemáticas de Bachelet, pero cada cierto tiempo les revienta una bomba comunicacional en las manos.

El mundo UDI goza de importantes cuotas de poder y su historia de crecimiento como organización es digna de elogio, pero en el último tiempo algo ha cambiado. Hoy se ve culturalmente amenazado por todos los frentes. Sus financistas estrella están bajo sospecha por eventuales delitos tributarios e infracciones a la ley electoral. Del olimpo empresarial han descendido a los infiernos de la inquisición pública. Las conexiones emotivas del caso Penta han complicado especialmente a su nuevo timonel Ernesto Silva. En paralelo, uno de sus militantes que mejor encarna el vínculo del gremialismo con la familia militar –el ex alcalde Cristián Labbé- es procesado en el marco de investigaciones por tortura en tiempos de la dictadura. La directiva se ve entonces en la incómoda obligación de peregrinar a un centro de detención. Para peor, uno de los asesores espirituales predilectos de la elite de la derecha chilena -el cura John O’Reilly- es sentenciado por la justicia chilena por abuso sexual de menores.

Estas situaciones son independientes entre sí y algunas sólo tienen relación indirecta con la tienda que fundara Jaime Guzmán, pero transmiten una sensación común: la pérdida de poder de la UDI en las distintas dimensiones de la vida social, así como el declive de la influencia de ciertas instituciones –el empresariado, los militares, la Iglesia- usualmente asociadas a la derecha cultural chilena. “Nos odian porque nos temen, nos temen porque nos saben irreductibles” solía decir Guzmán. Es probable que la época de la irreductibilidad haya quedado en el pasado.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-12-14&NewsID=296176&BodyID=0&PaginaId=15

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