¿SERÁ MARCO ENRÍQUEZ-OMINAMI EL DELFÍN DE MICHELLE?

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 28 de diciembre de 2014)

Cuentan las encuestas que las acciones de Marco Enríquez-Ominami van al alza. Al menos, revelan que su nombre concita más adhesiones que cualquier otro en el mundo de la centroizquierda a la hora de proyectar las presidenciales 2017. Incluso dobla a su más cercana perseguidora –la senadora PS Isabel Allende. Sin embargo, ME-O y su partido siguen fuera del paraguas coalicional de la Nueva Mayoría. Si las primarias fuesen hoy, ni siquiera estaría invitado a participar en ellas.

La Nueva Mayoría quiere darle tiempo al tiempo para que el delfín de Michelle Bachelet nazca de las entrañas de la propia coalición. Teniendo tantas figuras de la casa –la propia Allende, los dos Lagos, la alcaldesa Tohá, el intendente Orrego, algún ministro- ¿cómo va a ser posible que ninguno pueda disputarle a ME-O el liderazgo del sector? A fin de cuentas fue Marco el que se marchó, en teoría para no volver. Entregarle el poder en bandeja al enfant terrible que los basureó parece una claudicación gratuita.

Salvo que no les quede otra. Si ninguno de los liderazgos internos prende lo suficiente y los dirigentes de la Nueva Mayoría se persuaden que ME-O es la mejor herramienta para conservar el poder, es probable que asistamos a la escena del hijo pródigo volviendo a casa. Es un panorama posible: después de la aparición de Bachelet en el mapa -hace más de 10 años- la centroizquierda no ha sido exitosa en generar liderazgos presidenciales potentes. En 2009 tuvieron que reciclar viejos portaviones en lugar de potenciar a Andrés Velasco como heredero. En 2013 volvieron a confiar en el carisma místico de la ex presidenta, postergando el trabajo de renovación interna. Pero como dice la canción, después de ti (Michelle) ya no hay nada. Tampoco hay razones para el optimismo si miramos el rendimiento de su gabinete –de no mediar una catástrofe de esas que catapultaron a los ministros de Piñera al estrellato, claro.

Marco Enríquez, por su parte, se ve ansioso por cerrar un trato. Sin la estructura de la Nueva Mayoría no gana. Por eso ha moderado su posición frente al oficialismo, ofreciendo incluso jugársela por las reformas emblemáticas de la Presidenta. Así busca limar las asperezas acumuladas. Su punto débil está en el mundo DC, que presagia en la entronización de ME-O la izquierdización definitiva del pacto. Pero Marco no tiene mucho más que ofrecer que una expectativa: que su nombre valdrá más que el resto cuando llegue el momento. En otras palabras, su camino es bacheletizarse: seguir invirtiendo en su propia figura hasta hacerse irresistible para las ambiciones del bloque.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-12-28&NewsID=297793&BodyID=0&PaginaId=17

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