HOUSE OF CARDS A LA ARGENTINA

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 21 de enero de 2015)

Rara y peluda. Así está la cosa en Argentina después del presunto suicidio del fiscal Alberto Nisman, encontrado en su departamento con una bala en la sien. Primero, muy raro todo. Los suicidas suelen dar algún indicio o dejar un mensaje final. Nada de eso ocurrió en este caso. Todo lo contrario: Nisman no habría estado pasando por ningún estado mental delicado, había agendado un par de entrevistas para esta semana e incluso tenía una lista de compras de supermercado. La autopsia reveló que no tenía huellas de pólvora en las manos. La mañana que lo encontraron muerto debía refrendar públicamente sus recientes acusaciones contra el gobierno de Cristina Fernández, que según Nisman estaba encubriendo a los responsables del atentado terrorista que en 1994 afectó a un edificio de la comunidad judía en Buenos Aires. Como tuiteó sarcásticamente una joven argentina: “se pasó 11 años investigando una causa y se suicida el día que iba a exponer las pruebas. Todo muy normal, nada sospechoso”.

Pero además de rara, la situación es políticamente muy compleja. La mitad del país acusa sin pelos en la lengua al Kirchnerismo y especialmente a la Jefa de Estado. En las redes sociales se multiplica el #CFKAsesina. Los medios opositores deslizan una y otra vez la inverosimilitud de la tesis del suicidio. Recuerdan que Nisman dijo hace poco que la investigación podía “costarle la vida”. La prensa oficialista calla, muestra fútbol o farándula. Los partidarios de Cristina la defienden a brazo partido. Y tienen un buen argumento: nadie sale más perjudicado de esta pesadilla que el mismo gobierno. La propia presidenta publicó una carta en su Facebook transmitiendo su consternación, pero también sugiriendo que las conexiones del caso pueden ser más sórdidas de lo que parecen. Es decir, alguien pudo haber instigado a Nisman a quitarse la vida –pero no necesariamente por orden de la señora K.

Es reconocido que el sistema político trasandino tiene patologías endémicas de corrupción y clientelismo. Pero este caso configura un verdadero capítulo de House of Cards donde la realidad podría superar a la ficción. Nuestro Caso Penta es un juego de niños al lado del entramado de truculencias trasandino.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-01-21&NewsID=299583&BodyID=0&PaginaId=20

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