LAS AMARGAS VACACIONES DE BACHELET

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 11 de febrero de 2015)

Le amargaron las vacaciones a la presidenta Michelle Bachelet. Grande es el dolor de cabeza que le está dando su primogénito Sebastián Dávalos por el cuestionado crédito millonario que su empresa familiar Caval Limitada obtuvo del Banco de Chile apenas veinticuatro horas después de su triunfo. Justo cuando el gobierno revertía la tendencia a la baja en los sondeos y festejaba una seguidilla de emblemáticos proyectos de ley aprobados, el foco vuelve a ponerse en un aspecto negativo de su entorno.

Contra las cuerdas y pidiendo agüita se encontraba la derecha después de registrar un escuálido 11% de aprobación en la última Adimark. El llamado #NueraGate los envalentona para apuntar con el dedo a La Moneda y acusar que, respecto a la turbia relación entre dinero y política, en todas partes se cuecen habas. La Nueva Mayoría puede alegar -con razón- que la magnitud de la defraudación sistemática que involucra a varios parlamentarios gremialistas no se compara con los condoros del “primer damo” de palacio. Pero en la retina de la opinión pública quedan todos manchados.

La participación del hijo de la presidenta en un lío que involucra un trato bancario innegablemente preferencial –atendido por el propio vicepresidente de la institución y accediendo a un préstamo que ninguna Pyme de ese tamaño consigue- afecta la credibilidad de la narrativa contra los abusos y la desigualdad que prometía el segundo mandato de Bachelet. En esta historia, Sebastián Dávalos aparece como uno de los “poderosos de siempre” que el oficialismo dice combatir. Sostener que nunca quiso aprovecharse de su posición es inocente, sobre todo después de saber que su presencia en la reunión clave era considerada “artillería pesada” para influir en la decisión del Banco.

El gobierno ha insistido en que Dávalos –director del Área Sociocultural de la Presidencia- no ha cometido ilegalidad alguna, pues fue un contrato legítimo entre privados previo a la toma de posesión de Bachelet 2.0. Si se descarta el eventual tráfico de influencia para afectar el plan regulador donde se haría efectivo el negocio, Dávalos está libre de polvo y paja frente a los cuestionamientos legales. Sin embargo, fue la propia Concertación la que elevó el estándar de exigencia en tiempos de Piñera: no basta que las autoridades cumplan la ley, sino que además deben ser ejemplares en la dimensión ética y estética. Si ésa es la vara, el hijo de la presidenta no debería seguir en su cargo. Llama la atención que una persona tan cerca del poder no se abstenga de participar en actividades comerciales millonarias. De Piñera se decía que tenía “incontinencia bursátil”. Pues Dávalos exhibió una preocupante “incontinencia especuladora” que revela un patrón de nula prudencia política que puede terminar por dañar a su propia madre.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-02-11&NewsID=301169&BodyID=0&PaginaId=19

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