EL PROGRAMA ES MÁS GRANDE QUE TU PROBLEMA

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 19 de abril de 2015)

Es una curiosa situación la que vive el oficialismo. Durante mucho tiempo, se acostumbraron a depender del capital personal de Michelle Bachelet. Pero esas acciones van a la baja. Las reformas emblemáticas que prometió en campaña, sin embargo, gozan de relativa buena salud. La interrogante clave es si acaso esas transformaciones tienen porvenir a pesar de la atribulada popularidad de la Presidenta.

Cuando Bachelet regresó de Nueva York para asumir la candidatura de la Nueva Mayoría, fusionó su activo carismático con las demandas del llamado movimiento social que tomaron vida propia en tiempos de Piñera. Elegirla a ella implicaba votar por un programa que establecía cambios importantes en educación, tributación y régimen constitucional, entre otras áreas. Pero los promotores de estas iniciativas tenían claro que los programas no ganan elecciones. Para ello se necesitan figuras capaces de encarnar esa narrativa. Bachelet era el vehículo perfecto a través del cual se materializarían las anheladas reformas. Su tipo de liderazgo –horizontal, cercano, confiable- sería el lubricante idóneo para parir la institucionalidad del nuevo Chile.

A la luz de los acontecimientos, ese plan debe ser revisado. Políticamente hablando, el factor Bachelet pasó a la columna de los pasivos. Advirtiendo lo anterior, los miles de jóvenes que marcharon esta semana para insistir en la gratuidad universitaria y protestar contra la corrupción estaban muy interesados en enviar el siguiente mensaje: aunque la Presidenta esté débil, el mandato de sacar adelante las reformas consignadas en el programa se mantiene. Si Santa Michelle extravió la aureola, entonces sobre la sociedad civil organizada recaerá la responsabilidad de mantener encendido el fuego sagrado.

Desde el bacheletismo retrucan señalando que la Presidenta no ha perdido el timón, sino que nos desafía a entender el ejercicio del liderazgo en una clave menos autoritaria y vertical. Como si Bachelet quisiera retirarse de escena para dejar que en su ausencia germinen las voces subterráneas de la ciudadanía. Pero esa es una interpretación irreal y en el mejor de los casos un resultado involuntario. La idea del segundo mandato era justamente la opuesta: poner su capital político al servicio de causas parcialmente impopulares.

Paradójicamente, la irrelevancia en la que podría caer la Presidenta no anticipa el fracaso de su gobierno. Es evidente que a La Moneda se le hace más difícil sacar adelante sus proyectos si la Jefa habita el 30% de aprobación. Pero no es el acabose. Con mayoría parlamentaria y un programa de reformas generalmente apoyadas por los chilenos, la segunda administración de Bachelet podría terminar haciendo una contribución significativa que no se mide necesariamente en el aplausómetro de la primera magistratura.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-04-19&NewsID=311075&BodyID=0&PaginaId=13

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: