¿ES UNA LESERA PREGUNTAR CUÁNDO TENDREMOS NUEVO MINISTRO?

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 22 de junio de 2015)

No le gustó nada a la Presidenta Bachelet que le preguntaran por la demora en el nombramiento de su nuevo Ministro Secretario General de la Presidencia. Recurriendo a la clásica lógica del “palos porque bogas, palos porque no”, la Jefa de Estado se quejó que cuando hacía designaciones rápidas la acusaban de improvisación, del mismo modo que la critican ahora por tomarse un buen tiempo antes de nombrar al sucesor de Jorge Insunza. En un arranque de chilenidad, les pidió a los periodistas que “terminaran con la lesera”.

¿Es realmente una lesera de la prensa esta fijación por los cargos vacantes? No parece serlo. La Presidenta bien recuerda que la cartera en cuestión no está acéfala, toda vez que hay una ministra subrogante –Patricia Silva (PS)- en funciones. Pero todos sabemos que se trata de un puesto clave que necesita un titular que reactive la agenda legislativa del gobierno con propiedad y peso específico. Para bien o para mal, esa la lógica de los cargos del comité político. Por lo demás, bajo las reglas del nunca bien ponderado cuoteo, es un ministerio que le correspondería al PPD. El problema es que está costando mucho dar con el nombre indicado al interior de ese mundo. Como están las cosas, cualquier yayita se vuelve una bola de nieve. Y no hay margen para caerse de nuevo.

En cualquier caso, la vacancia titular en la Secretaría General de la Presidencia se suma a otros puestos relevantes del aparato de gobierno que aún resta por llenar. Es el caso del sucesor de Ramiro Mendoza en la Contraloría General de la República, del continuador de Michel Jorrat en el Servicio de Impuestos Internos, o del reemplazante del flamante ministro Marcelo Díaz como embajador en Argentina. El patrón configura un cuadro doblemente delicado: por un lado, podría verse afectado el cumplimiento efectivo de las labores públicas; por el otro, transmite la sensación que el gobierno no cuenta con los recursos humanos suficientes para sacar adelante la tarea.

Cuando Sebastián Piñera asumió como Presidente, pasaron varios meses y todavía quedaban cargos sin dueños. La oposición de entonces le sacó en cara su dificultad para cubrir las distintas bases de la administración del estado. Se teorizó que el problema de los cuadros de derecha era que no estaban dispuestos a abandonar el sector privado. El rompecabezas de Bachelet es distinto: le deberían sobrar los voluntarios. Sin embargo, en lo que respecta a los puestos de exclusiva confianza presidencial, parece que el entusiasmo por ponerse la camiseta oficialista ha menguado junto con las cifras de aprobación popular. La otra alternativa es que haya candidatos ganosos, pero ninguno lo suficientemente bueno. Lo que es básicamente un reconocimiento del mismo problema de escasez política. Eso no fatal, pero tampoco es una lesera.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-06-22&NewsID=316992&BodyID=0&PaginaId=29

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