Archive for 28 octubre 2015

DIME CON QUIÉN ANDAS…

octubre 28, 2015

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 28 de octubre de 2015)

No le gusta nada al nuevo Fiscal Nacional Jorge Abbott que le pregunten por las reuniones que mantuvo cuando aun era candidato al cargo, en especial la que sostuvo con el senador Guido Girardi. Tendrá que acostumbrarse. Desarrollar cuero de chancho. La pregunta es incómoda porque sugiere que Abbott pudo haber hecho algo malo al juntarse con Girardi. Como dice el propio Abbott, si operara el principio de buena fe, nadie estaría escarbando bajo la alfombra. Pero estamos en los tiempos de la sospecha. Nadie se salva de la ola de desconfianza.

¿Hizo algo incorrecto Abbott? Depende. Se ve feo que un candidato a un cargo tan importante –y del cual depende la suerte judicial de varios congresistas- tenga que proceder a reunirse privadamente con los electores. Abbott siempre ha sido transparente respecto de esas reuniones y ha señalado que le habría gustado entrevistarse con los senadores en una instancia más formal. Sin embargo, la instancia oficial es justamente la exposición que le corresponde hacer frente a los parlamentarios en la comisión respectiva del Congreso. El problema de las reuniones a puertas cerradas es que la transparencia queda entregada a la buena voluntad de quienes quieran desclasificar el contenido. El episodio también pone de relieve los vacíos de nuestra -recién salida del horno- ley de lobby.

Sin embargo, es posible que el interés periodístico tenga directa relación con los nombres involucrados en el encuentro. Especialmente respecto de Guido Girardi. A pesar de ser un legislador con amplio arrastre electoral -ganó hace poco su reelección como senador por Santiago Poniente- sobre su figura se ha tejido un relato oscuro casi mitológico. La premisa –o el prejuicio- es que Girardi no da puntada sin hilo y su objetivo habría sido obtener algunas garantías impropias por parte del nuevo Fiscal Nacional. Paradójicamente, la mejor prueba de la inocencia de Abbott es que Girardi siempre tuvo en mente otro candidato. Sería interesante saber si la opinión pública sería igualmente suspicaz si Abbott se hubiese reunido con un senador menos controvertido.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-10-28&NewsID=329154&BodyID=0&PaginaId=20

¿CUÁNTA DIVERSIDAD AGUANTA LA DERECHA?

octubre 25, 2015

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 25 de octubre de 2015)

¿Cuánta discrepancia interna aguanta una coalición política? Cuáles son los límites de una diversidad tolerable? ¿Qué materias constituyen debates abiertos y qué otras son cuestiones cerradas? Estas son algunas de las preguntas que plantea la discusión que se dio esta semana en la derecha. Los líderes de la UDI, RN y el PRI coincidieron en la importancia de dejar monolíticamente establecido el compromiso del sector contra cualquier iniciativa que favorezca cualquier tipo de aborto. Felipe Kast, representando a Evopoli, solicitó omitir una expresión tan categórica. Según el diputado, la naciente agrupación “Chile Vamos” debiera dejar la puerta abierta a quienes compartan otros valores centrales -en torno a la misma idea de libertad, por ejemplo- pero puedan tener una opinión más liberal respecto del aborto, la eutanasia y otras áreas de esa tersura ideológica.

Si bien se agradece el grado de sinceridad doctrinaria de la mayoría de los actores de la trama, es probable que Felipe Kast tenga razón. Es sano que los partidos tengan ciertas causas que reflejen sus principios innegociables. También es cierto que el ADN de esta alianza es profundamente conservador. En lo personal, me parece una estupenda oportunidad para que los grupos auténticamente liberales terminen de organizarse definitivamente con banderas propias fuera de la derecha.

Sin embargo, Felipe Kast está pensando en que hay que llegar a gobernar. Y para gobernar, se necesitan coaliciones más o menos amplias. En Evopoli piensan que ése es justamente su rol en el cuarteto: expandir el horizonte político hacia el centro. Partir excluyendo a quienes piensan distinto en una cuestión tan debatible y con posiciones razonables en ambos espectros no parece la mejor manera de invitar a ese mundo liberal. Sería, piensan en Evopoli, auto condenarse a ser minoría.

Es muy probable que la sangre no llegue al río y los conatos verbales de redes sociales queden en el olvido. Seguramente los socios tomaran nota de las observaciones de Kast y buscaran un artilugio semántico para bypassear el problema. Pero queda flotando la duda sobre las preguntas iniciales. La Concertación fue una coalición bastante diversa cuyo adhesivo fue la figura de Pinochet. La Nueva Mayoría parece aún más flexible. Quizás, en el mundo cultural de la derecha, la noción de diversidad evoca imágenes caóticas e ingobernables. Más de alguno preferirá mostrarle a Evopoli la puerta, antes que claudicar ante agendas denominadas progresistas. Pero el costo de esa exclusión sería altísimo. Estratégicamente, tendrán que bajarle unos decibeles a la intensidad programática.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-10-25&NewsID=328873&BodyID=0&PaginaId=17

DEROGUEMOS EL DECRETO 924

octubre 24, 2015

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 24 de octubre de 2015)

En teoría, Chile tiene un estado laico. Esto quiere decir que las instituciones públicas deben abstenerse de hacer proselitismo religioso. Sin embargo, de acuerdo a lo dispuesto en el decreto 924 del MINEDUC, todos los establecimientos educacionales deben ofrecer la asignatura de religión, las que usualmente toman la forma de catecismo cristiano y especialmente católico. El mismo decreto señala que dichas clases serán optativas. Los padres tienen que manifestar por escrito que no desean que sus hijos sean obligados a asistir a ellas.

Por supuesto, en la práctica, eximirse de la clase de religión es un problema. Muchos colegios municipales donde se presenta esta situación no saben qué hacer con los niños o las niñas cuyos padres han optado por ahorrarles el adoctrinamiento religioso. Y como no saben qué hacer, inventan burradas.  En algunos casos, los alumnos eximidos son hostigados por sus compañeros e incluso por los profesores.  Cuando tienen mejor suerte, se van a la biblioteca o al patio a patear piedras. En cualquier caso, es común que sean estigmatizados. Son los raros. Los otros. Los que no son como nosotros. En los ateos no se puede confiar, escribió John Locke hace más de trescientos años en su –paradójicamente- Carta sobre la Tolerancia. Ese arcaico prejuicio se sigue cultivando en las aulas de nuestro país. Vaya manera de educar.

Por lo anterior hay que saludar la resolución de la Superintendencia de Educación en el caso del Colegio Mercedes Marín del Solar y aplaudir de pie la determinación de Úrsula Eggers de hacer frente a la injusticia que padeció su hijo. Su caso es parecido al de Soile Lautsi, una apoderada atea que demando en la Corte Europea de Derechos Humanos al estado italiano por tener crucifijos en las escuelas públicas.

Pero el siguiente paso político es derogar el decreto 924. El estado no debe tener el derecho de utilizar sus asimétricos recursos para inculcar en los niños ninguna preferencia religiosa o antirreligiosa. Para eso está la educación que se imparte en el seno familiar y eventualmente en la parroquia dominical. Lo que sí podría hacer –y de hecho sería estupendo que hiciera- es modificar el currículo para que, en lugar de una catequesis, la misma asignatura sea dedicada a la presentación y discusión critica de distintas perspectivas éticas y religiosas. No es buena idea que nuestros hijos sean analfabetos religiosos. Es bueno que sepan lo bueno y lo malo de las distintas tradiciones para que tengan las herramientas cognitivas y analíticas para luego decidir por sí mismos si quieren abrazar o rechazar la fe (o ausencia de fe) de sus padres.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-10-24&NewsID=328784&BodyID=0&PaginaId=4

UN RESPIRO PARA BACHELET

octubre 22, 2015

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 22 de octubre de 2015)

El gobierno se salvó de una nueva derrota y esta vez sí pudo ratificar a su candidato. Chile tiene nuevo Fiscal Nacional y se llama Jorge Abbott Charme. De hecho, ningún senador votó en contra de la propuesta de la Presidenta Bachelet. Todos se cuadraron apenas se confirmó que Abbott tenía los votos suficientes. Razonable: en temporada de caza de políticos, nadie quiere partir con el pie izquierdo con una autoridad que amasará el poder de investigarlos.

Se había especulado que el asunto estaría peleado. El timonel del PPD, Jaime Quintana, hizo unos corcoveos previos. Alegó que Abbott tenía parentescos sospechosos: el primo del nuevo Fiscal Nacional es el ex canciller Alfredo Moreno, que ahora es el mandamás de Penta. Abbott prometió que se inhabilitaría de esas causas y se acabó el problema. En cualquier caso, lo más probable es que la objeción del senador Quintana tuviese otro motivo: la Jefa no nominó al fiscal que su partido (y muchos otros parlamentarios) querían.

En ese sentido, Bachelet fue corajuda –recordemos el mantra de La Moneda: a la Presidenta no le gusta que la pauteen- y la Nueva Mayoría terminó alineada. Se expuso a otro casi casi como el de Rajevic a la Contraloría, pero ganó el gallito. Sus congresistas calcularon –sin mucho entusiasmo- que otro rechazo era nefasto para el oficialismo. No les quedaba mucha opción más que aprobar. Esta vez los puntos se los llevó la ministra de Justicia, Javiera Blanco.

El cargo de Fiscal Nacional tiene más de político que de técnico, advirtió el Presidente de la Corte Suprema. En efecto, sobre Abbott recaerá una inmensa presión. La clase política que acaba de darle su bendición quiere que el órgano persecutor cambie su estrategia. La judicialización del financiamiento irregular de campañas ha sido terrible para casi todos los actores con presencia en el Congreso. Es, en perspectiva, el error político más grande del el ministro Peñailillo y del actual gobierno: fueron por lana contra la UDI y terminaron todos trasquilados.

Habría sido torpe por parte de Abbott candidatearse haciendo amenazas al establishment político. Por eso subrayó los desafíos de la Fiscalía sin mencionar la papa caliente. Recién ahora sabremos cómo se viene la mano… ¿Tendrá nuestro flamante Fiscal Nacional manga ancha con los políticos y les concederá espacio para un acuerdo paralelo? ¿O no saben con la chichita que se están curando y les espera un largo peregrinar por el Centro de Justicia?

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-10-22&NewsID=328474&BodyID=0&PaginaId=23

PEDAGOGÍA CONSTITUYENTE Y LIBERALISMO POLÍTICO: IDEAS PARA CAMILO BALLESTEROS

octubre 20, 2015

por Cristóbal Bellolio (publicada en El Mostrador el 20 de octubre de 2015)

Los anuncios constituyentes de Michelle Bachelet han inquietado a la derecha, especialmente en lo relativo al proceso pedagógico-cívico que inaugura el proceso. El gobierno ha encargado la tarea a la Dirección de Organizaciones Sociales (DOS), que dirige el militante comunista Camilo Ballesteros. De ahí que parte importante de la oposición esté levantando la voz para acusar que el oficialismo está tramando un verdadero programa de adoctrinamiento, afín a las sensibilidades ideológicas de la Nueva Mayoría. Por supuesto, la militancia de Ballesteros es más anecdótica que crucial. La cuestión relevante es si acaso una empresa educativa de estas características puede entregar garantías de imparcialidad a todos los sectores políticos.

La teoría política liberal entrega ciertas pistas para resolver esta cuestión. El filósofo norteamericano John Rawls distinguía entre las doctrinas comprehensivas que abrazaban las personas y el dominio eminentemente político que estructuraba las bases de la convivencia social. El ejemplo tradicional de una doctrina comprehensiva es el credo religioso, pues se sostiene sobre una serie de premisas metafísicas, convicciones morales y aspiraciones normativas que dan sentido a nuestra vida y a nuestra relación con los demás. Pero también, recordaba Rawls, hay doctrinas total o parcialmente comprehensivas seculares. Perspectivas filosóficas como el Kantianismo o el utilitarismo entran en esta descripción. Lo mismo podría decirse de sistemas ideológicos profundamente afirmados, dentro de los cuales Rawls mencionaba al Marxismo, al libertarianismo minarquista e incluso a ciertas formas de liberalismo comprehensivo como el expuesto por J.S. Mill. El propio modelo que Rawls defiende en Teoría de la Justicia califica como comprehensivo desde la mirada que desarrolla luego en Liberalismo Político. Aquí, Rawls propone una idea de liberalismo no-comprehensivo sino exclusivamente político. Tomando en cuenta que las sociedades contemporáneas son plurales, el liberalismo político considera que no es legítimo que una parte de la ciudadanía le imponga al resto su doctrina comprehensiva, su visión de la sociedad, su idea de la vida buena. Por tanto, los diversos grupos deben buscar un consenso en torno a los principios e instituciones básicas de la vida social. Ese consenso opera como un mínimo común denominador para las diversas doctrinas comprehensivas. Una de sus expresiones más tangibles es el acuerdo constitucional.

El temor de la derecha en el debate actual es comprensible. La idea de elaborar una nueva constitución ha ido –en el discurso de varios actores políticos y sociales- asociada a una serie de demandas sustantivas respecto del contenido que debiese incluirse en ella. Así, algunos confunden la promoción de una nueva carta fundamental con el objetivo de atenuar el derecho de propiedad, de nacionalizar algún recurso natural o de consagrar una serie de beneficios sociales, por nombrar solo algunas demandas. Todos estos son objetivos constitucionales válidos, pero quienes los promueven confunden los planos de la discusión constituyente. Si la DOS de Ballesteros siguiera esta línea argumentativa, las quejas de la oposición tendrían completo asidero.

Sin embargo, si el proceso de educación cívica que se pretende no está conectado a demandas sustantivas propiamente tales sino a la socialización del aspecto procedimental del debate, no hay violación del principio de imparcialidad. Para ello, vale la pena insistir en la idea del liberalismo político. En esa cancha, comunistas como Ballesteros y gremialistas como el senador Hernán Larraín encuentran terreno común a través de un set de reglas cuya racionalidad es compartida. En lugar de obedecer a concepciones ideológicas particulares, el mensaje central a comunicar es que chilenas y chilenos exploraremos la posibilidad de construir un nuevo pacto constitucional que refleje nuestros acuerdos de convivencia básicos. Ése es el papel que debe cumplir un gobierno “neutral” respecto de las distintas alternativas comprehensivas en disputa.

Este planteamiento resiste dos objeciones. Primero, que los resultados de un proceso constituyente de estas características no serán completamente neutrales. En teoría, eso es correcto. Dependerá de la fuerza electoral y representativa de las partes en competencia. En un modelo equilibrado, los consensos serán amplios y fundamentales. Proyectando el espíritu del liberalismo político, los actores políticos serán alentados a esgrimir razones públicas y no argumentos sectarios. En cualquier caso, la promesa de imparcialidad no se extiende a los resultados del proceso constituyente, el que será justo en la medida que el procedimiento haya sido correctamente observado. El liberalismo del mínimo común denominador invita a todos a jugar con las mismas reglas, pero no predetermina el marcado final.

La segunda objeción es que ningún proceso pedagógico puede ser neutral si parte de la base que Chile necesita una nueva constitución. En efecto, el itinerario descrito por Bachelet contempla una serie de pasos, pero siempre en el entendido que lo que resta por despejar es una cuestión metodológica. Quienes bajo ninguna circunstancia quieren un nuevo texto están en desventaja frente al despliegue de recursos fiscales que hará la DOS. Pero esa es una batalla que, en cierto modo, ya se perdió en las elecciones presidenciales de 2013, toda vez que el programa victorioso explicitaba las intenciones constituyentes de la Nueva Mayoría. Lo que interesa, a estas alturas, no es que el programa educativo sea neutral respecto de esa intención original, sino que sea neutral –además de frente a las diversas posibilidades ideológicas del nuevo texto- entre las distintas alternativas de mecanismos posibles.

Por todo lo anterior, las críticas que varias figuras de RN y la UDI han esbozado a este respecto son perfectamente rebatibles. Si el gobierno, a través de la DOS, impulsa un programa de educación cívica que subraye las propiedades del liberalismo político en tanto consenso traslapado de diversas sensibilidades políticas, estará siendo fiel a su promesa de imparcialidad. En esta tarea particular, Ballesteros no puede ser Marxista sino Rawlsiano.

Link: http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2015/10/20/pedagogia-constituyente-y-liberalismo-politico-ideas-para-camilo-ballesteros/

EL ITINERARIO CONSTITUCIONAL DE BACHELET

octubre 19, 2015

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 18 de octubre de 2015)

Nadie quedó enteramente contento con el anuncio presidencial sobre el proceso constituyente, pero tampoco nadie quedó completamente decepcionado. El itinerario dispuesto por Michelle Bachelet deja abierta (casi) todas las alternativas, las que serán resueltas progresivamente en un camino que recién comienza.

Al ponerle hitos y plazos a la empresa, La Moneda reduce los grados de incertidumbre que angustiaban a la derecha. La oposición está notificada de las diversas instancias en las cuales puede detener o afectar significativamente el proceso. De hecho, se requiere una abundante mayoría legislativa para darle curso a la operación constitucional a través de la incorporación de un nuevo capítulo al texto vigente. Los votos de la Nueva Mayoría no bastan. El riesgo latente es presenciar una eterna teleserie tal como la que vivimos 20 años respecto de la reforma del binominal.

Evidentemente, poner el destino del proceso en manos del actual Congreso es problemático. Los partidarios de una Asamblea Constituyente proponían un “plebiscito de entrada” que preguntara a la ciudadanía si acaso quería (y cómo) elaborar una nueva carta fundamental. El mecanismo descrito por Bachelet descarta esa posibilidad. Los famosos cabildos ciudadanos funcionan más que nada como placebo de una democracia participativa.

En cualquier caso, la estrategia conservadora seguida por la Presidenta tiene su lógica. Asediada por problemas más urgentes, habría sido poco prudente jugársela por tener una nueva constitución oleada y sacramentada durante su mandato. Bachelet lanza la pelota al campo contrario y espera que el próximo congreso -elegido en 2017- termine por resolver el asunto. Así, “constitucionaliza” dicha elección parlamentaria. Los espíritus ansiosos del programa oficialista -esos que querían ver la firma de Verónica Michelle en el nuevo texto- tendrán que aceptar que éste es un proceso de largo aliento que requiere aunar más voluntades que las de una mayoría temporal.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-10-18&NewsID=328144&BodyID=0&PaginaId=12

CASI CASI CONTRALOR

octubre 15, 2015

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 15 de octubre de 2015)

Apenas un voto le faltó a Enrique Rajevic para ser confirmado como Contralor General de la República por el Senado. Como se trata del candidato que el propio gobierno promovió, la lectura más común es que se trata de una derrota política para La Moneda y en especial para el ministro del Interior, Jorge Burgos.

Lo anterior no quiere decir que los méritos profesionales o académicos de Rajevic hayan estado ausentes del debate. En rigor, nadie discutía las credenciales de la carta oficialista. Lo que más le molestaba a la derecha era la conocida cercanía del candidato con la gran familia concertacionista. A fin de cuentas, se trata de un cargo clave en la administración del estado en el cual no solo hay que ser imparcial, sino además parecerlo.

Pero estos recelos pudieron haberse superado, según algunos, si el gobierno hubiera accedido a dialogar –léase negociar- con los senadores. En otras ocasiones, las nominaciones llegan al Congreso más o menos cocinadas. Aquí, el ministro Burgos se la jugó en torno a un nombre que no concitaba apoyos entusiastas ni siquiera entre los parlamentarios de la Nueva Mayoría. Prácticamente sacó al senador Rossi del postoperatorio para que se presentara a votar y del mismo modo fue capaz de disciplinar a chúcaros como Alfonso De Urresti y Pedro Araya para que se inclinaran a favor. Pero no alcanzó. La bancada independiente no prestó el voto.

En su momento, Burgos dijo que asumiría la responsabilidad política si Rajevic era rechazado en el Senado. Mal que mal, fue el Jefe de Gabinete quien le propuso ese nombre a la Presidenta Bachelet. No queda enteramente claro cuál es la implicancia de esa declaración. A simple vista, no parece una derrota tan dramática como para entregar el cargo. Salvo, por supuesto, que el ministro Burgos esté buscando la excusa perfecta para mandarse a cambiar. Lo paradójico es que la misma derecha que le propina este golpe fue la que aplaudió hace unos meses su llegada al gobierno. Al fin llegaba un interlocutor moderado, dijeron. Pues ayer no se notó esa química. Lamentablemente no hay tiempo para jugar al picado: después de tantos meses sin Contralor titular, La Moneda tiene que ponerse de cabeza a buscar un reemplazante que pase el test.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-10-15&NewsID=327941&BodyID=0&PaginaId=20

POLÍTICOS VERSUS INTELECTUALES

octubre 13, 2015

por Cristóbal Bellolio (publicada en Capital Online el 13 de octubre de 2015)

El senador DC Ignacio Walker está en lo correcto cuando señala que no existen grandes diferencias de fondo respecto de la necesidad de reformar el funcionamiento de los partidos políticos, especialmente respecto de la exigencia de reinscripción de militantes para acceder a financiamiento público. Sin embargo, sus declaraciones respecto de las recomendaciones de la Comisión Asesora Presidencial contra los Conflictos de Interés, Tráfico de influencias y Corrupción, y especialmente respecto de Eduardo Engel (“sabe de economía y de políticas públicas, pero no tiene idea de política. No conoce las culturas políticas que representan los partidos… Estoy cansado de los Catones de la moral, de aquellas personas que pontifican desde el pizarrón. La política es algo demasiado serio para dejársela a intelectuales que desconocen la historia de Chile”), revelan una incomprensión de la actual crisis de representación en un nivel más profundo. La misma preocupante incomprensión apareció en las palabras del diputado UDI Felipe Ward: “Chile no necesita más opinólogos… Lo que se necesita son políticos en terreno. Es mucho más fácil opinar desde la comodidad de sector privado. El día que se presente como candidato cualquiera de estas personas que únicamente hablan de política, pero no hacen nada en terreno ni se la juegan por ayudar a la gente que está en el barro, creo que van a tener una visión distinta”. ¿Por qué están tan perdidos Walker, Ward y probablemente la mayoría de la dirigencia de los partidos tradicionales?

Primero, porque Engel y compañía no aspiran a erigirse como faros morales respecto de qué virtudes deben empapar la actividad política profesional. La Comisión en comento fue convocada por la Presidenta Bachelet como un salvavidas de urgencia para un sistema político gravemente enfermo. La función de Engel, por así decirlo, se parece más a la de un médico que es llamado a entregar una lista de remedios y tratamientos para enfrentar una patología. La posición de Walker se asimila a la del paciente que sufriendo de un enfisema pulmonar las emprende contra los cambios de hábitos que recomienda el doctor porque “él no sabe lo que es fumarse un pucho”. Walker parece olvidar que no tendríamos por qué someternos a este doloroso tratamiento si los políticos profesionales no hubieran comprometido -con tamaña indolencia- la salud del nuestro sistema político. El ex timonel democratacristiano alega que Engel asimila a los partidos a potenciales infractores de la ley. Pues bueno, ésa no es una idea peregrina de los integrantes de la Comisión, sino un hecho judicialmente probado y una percepción extendida en la ciudadanía chilena. Si existe la real voluntad de revertir esa percepción y sanar al enfermo, entonces habrá que hacer más de algún sacrificio que –si dependiera estrictamente de ellos- no harían.

Quizás este cortocircuito entre políticos de carrera e intelectuales de la teoría y las políticas públicas pudo haberse evitado si la Comisión hubiese incorporado representantes de los primeros. Sin embargo, no habría sido una buena idea. A la luz del registro histórico del comportamiento de los partidos, lo más probable es que éstos hubieran participado del hito intentando bloquear las iniciativas que implicaran pérdidas y sacrificios antes que explicando las particularidades de la vida partidaria. Está en la naturaleza humana: nadie promueve cambios que afecten su estado de comodidad. En lo relativo a la función parlamentaria, sabemos que nadie legisla contra su propia estabilidad laboral. Por lo tanto, la exclusión de los partidos se explica por la plausible sospecha que sobre ellos recae. La lentitud de las reformas políticas -casi siempre- tiene que ver con que todos los actores tienen un interés particular que custodiar. Resultaba entonces aconsejable que fueran expertos en el pizarrón de la política los que definieran las recomendaciones sin la injerencia de los operadores partidarios. Por lo mismo es enteramente comprensible que el doctor levante la voz cuando observa que el paciente trata por todos los modos de burlar el tratamiento “porque es muy duro”. Las terapias de shock no deben dejar mucho espacio a la negociación. Justamente de eso depende que resulten.

Queda, finalmente, evaluar la tesis de la sobreabundancia de opinólogos políticos. Es curiosa la comprensión de la democracia que tiene el diputado Ward. En este régimen, los asuntos públicos le pertenecen a los ciudadanos. Todos tienen el derecho de emitir su opinión respecto de la marcha del país. Mientras más personas participen de esa gran conversación, mejor. Respecto de la actividad política propiamente tal, Ward parece ignorar el principio de la división del trabajo. En todo proyecto ideológico hay miembros que juegan diferentes roles: algunos están a cargo de definir el contenido intelectual de la propuesta, otros de montar la plataforma organizacional necesaria, alguien tendrá que proveer los fondos o al menos salir a buscarlos, otros tantos estarán en las esquinas agitando banderas y unos pocos competirán directamente por cargos de representación popular. Fuera de los cuadros militantes, un cuerpo de académicos y expertos tendrá la fundamental misión de estudiar los procesos y las instituciones políticas desde una perspectiva más o menos científica. Parte de ese músculo técnico, precisamente, se gana los porotos asesorando al Congreso y al Ejecutivo para que las leyes y políticas públicas no sean confeccionadas con el saber intuitivo o puramente “callejero” de los políticos profesionales. De lo contrario, nuestro ordenamiento jurídico sería bastante más pobre. Así también se “ayuda” a la gente, en la versión paternalista que sugiere Ward. Lo que ha hecho Engel y compañía está imbuido en el mismo espíritu, aunque menos paternalista: elevar las exigencias de transparencia y probidad de nuestro sistema político para que sea capaz de responder mejor a la confianza de la ciudadanía.

Link: http://www.capital.cl/poder/2015/10/13/131014-politicos-versus-intelectuales

LA CORONA DE PROVIDENCIA

octubre 12, 2015

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 11 de octubre de 2015)

Faltan doce meses para la elección municipal y en Providencia las alternativas ya están esclareciendo. La alcaldesa Josefa Errázuriz va por la reelección, aunque existen dudas respecto de quienes compondrán su base de apoyo. Si la Nueva Mayoría la adopta como candidata, Josefa tiene un problema menos. De lo contrario, tendría que ir a una primaria. Aunque hasta el momento, la gran familia concertacionista tiene poco que ofrecer. La gestión de Josefa Errázuriz ha sido relativamente controvertida. Sus puntos bajos han sido destacados por la prensa, pero los puntos buenos han sido menos difundidos en los medios. Después de tantos años de Cristián Labbé –dieciséis, para ser exactos- era difícil ejecutar el reemplazo. Sin embargo, ella ha probado que la alternancia no es tan dramática. Por el contrario, es sana. Es un síntoma de normalidad democrática.

En la derecha la discusión está abierta. La opción favorecida por los perros grandes es Gabriel Ruiz-Tagle, ex ministro de Sebastián Piñera y representante de la UDI. Sin embargo, la idea no se ha instalado con autoridad. Hay otro contendores que no renuncian al sillón edilicio. Por una parte, la mismísima Evelyn Matthei. Si Ruiz-Tagle no prende a tiempo, la ex candidata presidencial sería la elegida por el gremialismo. El partido aliado –RN- puede tener una opinión diferente: aunque poco conocida a nivel nacional, Pilar Cruz es una concejala con trayectoria e identificación con la comuna. Y siempre está el dolor de cabeza que representa Labbé, que amenaza con competir por fuera si la derecha no lo confirma como caballo propio. En las municipales 2012, la Alianza perdió municipios emblemáticos (como Recoleta y La Reina) porque descolgados de sus filas corrieron como independientes, dividiendo la votación del sector. Su insistencia es problemática porque la intuición al interior de la UDI es que los tiempos del coronel ya pasaron. Su figura es pésima para las relaciones públicas en el mundo político. La pregunta es cómo desecharlo sin represalias electorales.

Finalmente, todo indica que Providencia también contará con el debut del llamado tercer referente de centro liberal, que componen Amplitud, Fuerza Pública y Red Liberal. De este último movimiento es Davor Mimica, que se despliega consiguiendo apoyos mientras espera la confirmación de los socios para anotar su nombre en la papeleta. Tal como Santiago, cuyos dos diputados –Felipe Kast y Giorgio Jackson- pertenecen a movimientos emergentes y no a partidos tradicionales, Providencia también está en la vanguardia de la exploración política. La propia Josefa Errázuriz llegó al Palacio Falabella en los hombros de una coalición inédita.

La definición de los aspirantes a la alcaldía coincidirá con la socialización del proyecto Eje Alameda-Providencia. Necesitaremos conocer la visión de los candidatos en torno esta mega transformación urbana, que probablemente le cambiará la cara al centro capitalino.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-10-11&NewsID=327569&BodyID=0&PaginaId=13

LA IDEA DE IGUALDAD DEMOCRÁTICA Y LA DERECHA CHILENA

octubre 6, 2015

por Cristóbal Bellolio (publicada en revista Capital del 2 de octubre de 2015)

A comienzos de septiembre, la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez y el Centro de Estudios Horizontal convocaron a un encuentro para analizar el trabajo del profesor Daniel Brieba en torno a la teoría de justicia de Elizabeth Anderson, que llevó por título “Igual Ciudadanía como Proyecto Político”. El ex ministro de Hacienda Andrés Velasco y el diputado por Santiago Felipe Kast fueron los invitados a comentar el artículo. Por supuesto, no se trataba de una invitación con fines puramente académicos. Horizontal, bajo la dirección de Hernán Larraín Matte, lleva un buen tiempo tratando de articular una propuesta ideológica de tinte liberal que la distinga de la derecha tradicional. Aunque es común verlos participar junto a los otros seis institutos y centros de estudios de la derecha en seminarios y declaraciones conjuntas, el grupo que lidera Larraín Matte no renuncia a la posibilidad de tender puentes hacia el centro. La pregunta subyacente al encuentro era qué tan lejos están, políticamente hablando, Velasco y Kast.

La elección de Elizabeth Anderson como punto de referencia no deja de llamar la atención. Anderson es una reputada filósofa moral y política que, al menos en Estados Unidos, suele estar asociada a posiciones de izquierda. A grandes rasgos, su teoría de “igualdad democrática” es una derivación del proyecto liberal-igualitario que comenzó a dibujar John Rawls en los setenta. Se diferencia por tanto del liberalismo clásico –que básicamente busca proteger a los individuos de la interferencia estatal- en cuanto tiene por objetivo el aseguramiento de condiciones sociales para el ejercicio de la libertad. Ello a su vez requiere que las personas se desenvuelvan en un marco de relaciones igualitarias. Sin embargo, también se diferencia de otras versiones liberal-igualitarias que tienen por norte minimizar la influencia de las contingencias arbitrarias del destino sobre la distribución de recompensas sociales –lo que las hace fuertemente redistributivas. Dicho de otra manera, Anderson se distancia de aquellos “igualitaristas de la fortuna” en cuanto su teoría de justicia pone el acento en la igualdad relacional y no tanto en la igualdad de recursos. Se trata, finalmente, de construir un acuerdo político cuyos integrantes no estén sometidos a relaciones pronunciadamente asimétricas que posibiliten la dominación, explotación o marginalización de unos sobre otros. ¿Podría ser ésta una formulación adecuada para el proyecto político de la derecha que Horizontal –y por ende Evópoli- tiene en mente?

La teoría de Anderson es suficientaria en el sentido que no aboga por igualdad de recursos sino por asegurar el acceso de todos los ciudadanos a ciertos funcionamientos básicos, lo que podríamos traducir en prestaciones garantizadas en áreas como educación, salud, vivienda o previsión social. Hasta aquí, todo bien. La derecha que proyecta Felipe Kast está genuinamente comprometida con la existencia de ciertos mínimos sociales. De hecho, es una pretensión compatible con el principio de subsidiariedad históricamente promovido por sus socios. A propósito de la discusión educacional, Anderson también es útil a la hora de justificar la inversión privada de los padres en educación. A diferencia del igualitarismo duro a-la-Atria, la teoría de igual ciudadanía permite la proliferación de alternativas de enseñanza de acuerdo al proyecto de ‘vida buena’ de las familias, lo que entrega un argumento para rebelarse ante el límite de gasto fijado por el estado. Parafraseando a Eyzaguirre, los patines vuelven a estar disponibles para quien pueda pagar por ellos.

Tal como la describe Brieba, la teoría es suficientaria en la dimensión de la distribución de los recursos y los accesos a funcionamientos básicos, pero es fuertemente igualitaria en la dimensión relacional. La sociedad chilena, agudamente segregada y notoriamente clasista, está lejos del ideal de igualdad relacional. La pregunta crucial –para Horizontal, Evópoli y todos aquellos que se sientan parte de esa ‘nueva derecha’- es si están dispuesto a tomar las medidas requeridas para subsanar ese defecto. El proyecto de igual ciudadanía demanda, entre otras cosas, una elite diversificada en su origen social. Para producir ese resultado hay que limitar los privilegios de la clase alta chilena y saludar la acción afirmativa como mecanismo corrector. ¿Le dirían al candidato Piñera que esta vez no puede convocar un “gabinete de gente linda” –como lo llamó Fernando Villegas? ¿Estarían dispuestos a romper huevos en aras de la igualdad salarial entre géneros? ¿Legislarían a favor de políticas urbanas que favorezcan la integración social, sabiendo que eso podría perforar los guetos donde la derecha se encuentra atrincherada? Etcétera. Además, Anderson insiste en que la democracia no sólo es un régimen electoral sino una cultura. La horizontalidad en la igualdad de trato es constitutiva de esa cultura. ¿Cuán arraigada está esa noción en el mundo social de la derecha?

Andrés Velasco señaló que la tesis de Elizabeth Anderson se encontraba muy lejos de la derecha. Básicamente les recomendó buscar otra referencia intelectual para construir su relato. En su opinión, el programa de igual ciudadanía calza mucho mejor con el proyecto de centro liberal en el cual participa. Posiblemente. Sin embargo, es loable que un movimiento a la derecha del mapa esté buscando expandir sus horizontes ideológicos en un momento tan líquido como fértil. Está por verse si serán capaces de vivir a la altura de la promesa.

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