CARTER Y LA UDI: DEL TEST THATCHER AL EFECTO JADUE

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias el 8 de noviembre de 2015)

El alcalde de la UDI Rodolfo Carter renunció, después de varios amagues, a la UDI, su partido de toda la vida. Siguiendo la hebra de la discusión epistolar que por estos días ocupa a la derecha, Carter dijo que ni Margaret Thatcher estaría en el gremialismo. Que Margaret Thatcher sea la elegida para hacer el test tiene algo de jocoso. La dama de hierro no se ganó su apodo en una rifa. Campeona de la ortodoxia hayekiana y modelo de virtud autoritaria conservadora, que Thatcher pueda quedar hipotéticamente afuera de “ChileVamos” –o peor aún, de su partido más duro-  es harto decir. Es ubicar mentalmente a la derecha chilena bien a la derecha.

Según Carter, en la decisión coincidieron elementos de forma y fondo. En cuanto a la forma, Carter sugiere que la vieja táctica “de qué se discute que yo me opongo” no le hace bien al debate porque enturbia la posibilidad de diálogos fructíferos. En cuanto al fondo, a Carter le complica que la UDI sea tan pero tan pechoña. Porque Carter no gobierna en el bastión del barrio alto. Gobierna en una comuna más parecida a Chile, donde algunas realidades sociales se enfrentan mejor de frente que de lado.

Seguramente, Carter también entiende que su proyección como edil de La Florida depende de su capacidad de desmarcarse de una organización que pasa por un período reputacional especialmente difícil. Bachelet cargará con la cruz de Caval, pero la UDI carga con el cementerio entero. En términos electorales, además, el partido de Jaime Guzmán se malacostumbró a arrinconarse en los veintitantos puntos de la esquina derecha. Bajo el binominal, con eso basta y sobra. Carter necesita mayoría relativa y no le sirven esos veintitantos para reelegirse. Tiene que soltar amarras.

No creo que los vaya a echar de menos. La UDI sigue siendo el partido político más votado de Chile, pero es poco probable que mantengan la categoría en el futuro. A contracorriente de las tendencias culturales y sociales que atraviesan el país –tanto en el discurso moral como en el económico- y con un número importante de involucrados en cahuines poco respetables, a la UDI se le viene complicado el próximo ciclo electoral. Su voluntarismo en la cuestión presidencial es conmovedor.

Como Moreira, Carter es de los viudos de Longueira. Siempre se vio a sí mismo en ese lote, esos de la UDI de verdad popular. No la de Jovino, no la de los empresarios. Fue justamente la gota de la “farmacia popular” la que rebasó el vaso. Quizás sin quererlo, el alcalde de Recoleta Daniel Jadue le fabricó un problemazo a la derecha. Son varios los ediles gremialistas que le echaron el ojo a la idea, para disgusto de los guardianes de la doctrina. Carter no tiene un pelo de tonto y anticipa que los floridanos pueden querer exactamente lo mismo. No es nada es esotérico: quieren una farmacia que no se arranque con sus billeteras.  Y así, entre el test Thatcher y el efecto Jadue, finaliza la larga teleserie Carter-UDI.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-11-08&NewsID=330075&BodyID=0&PaginaId=21

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