¿ES BUENO O MALO QUE HAYA MUCHOS PARTIDOS?

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 23 de noviembre de 2015)

A fines de los ochenta, el PPD surgió como un partido joven, audaz, moderno y con el propósito de convocar a aquella porción de la centroizquierda que no se sentía identificada por la tradición clásica del socialismo ni la democratacristiana. Casi treinta años después, poco queda de esa audacia. Esta semana, sus dirigentes se plegaron al acuerdo del resto de los partidos en torno a dificultar la existencia legal de aquellas agrupaciones que no sean capaces de asegurar cuatro parlamentarios o sacar más de un 5% de los votos en el territorio nacional. Claro, ya no son los jóvenes de entonces. Están cómodos administrando el poder. No les parece buena idea flexibilizar las barreras de entrada para permitir mayor competencia. La competencia siempre es un riesgo.

Los partidos tradicionales dicen que lo hacen por el bien de la democracia. El argumento central es que los sistemas políticos sanos tienen pocos partidos pero buenos. Partidos estables y suficientemente representativos. Eso es cierto: ningún cientista político apuesta con entusiasmo a la indiscriminada proliferación de partidos políticos. Una excesiva fragmentación puede complicar la gobernabilidad.

Pero hay dos elementos que permiten sospechar de esta versión. En efecto, muchos países establecen umbrales mínimos, pero lo hacen para acceder a representación parlamentaria y no como requisitos de existencia legal. Esto significa que el castigo cuando no se alcanza el mínimo de votos exigidos a nivel nacional es quedarse afuera del Congreso pero no la disolución. Chile debe ser una de las pocas naciones –si no la única- que aplica esta insólita sanción. Exigirle a un partido chico que se re-inscriba cada vez que no llega al 5% de los sufragios es además condenarlo a un oscuro endeudamiento permanente.

En segundo lugar, esta versión olvida que los sistemas políticos viven períodos de mayor fragmentación que luego dan paso a períodos de aglutinamiento. Es parte de la normalidad democrática. La propia Concertación partió con catorce partidos, que luego fueron decantando en un puñado. La explosión de nuevos referentes del último tiempo tiene que ver con una fase similar de fragmentación. En parte, ello se ha gatillado precisamente porque los partidos tradicionales no han sido capaces de absorber la demanda de representación post-transición, especialmente de las nuevas generaciones. Este es el momento de abrir las ventanas para que entre aire fresco, aunque eso implique que los incumbentes corran el riesgo de compartir el poder.

Es realmente notable que en las circunstancias actuales haya personas pensando en constituir partidos políticos. Es un reconocimiento a que la institución “partido político” sigue siendo percibida como fundamental para organizar las preferencias ideológicas en democracia. Los partidos actuales no tienen patente de corso para monopolizar dicha institución.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-11-23&NewsID=331357&BodyID=0&PaginaId=32

Una respuesta to “¿ES BUENO O MALO QUE HAYA MUCHOS PARTIDOS?”

  1. lola Says:

    Si es bueno ,pero dentro de coaliciones.que roten.Al igual que los actores.

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