NO LE ENTRAN BALAS

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 3 de abril de 2016)

La teleserie dinero y política tiene damnificados nuevos todas las semanas. Ya no sólo se trata de las boletas ideológicamente falsas para financiar campañas. Se sospecha que congresistas y autoridades en el Ejecutivo recibieron favores a cambio de influencia en el proceso legislativo. Por diversas causas, hay tres ex ministros de Sebastián Piñera en categoría de imputados. Otros dos colaboradores ya han sido formalizados. Por el caso Longueira, además, otros tantos miembros de su gobierno desfilan en tribunales como testigos. Sin embargo, parece que nada de esto toca al ex presidente. Como Neo en Matrix, Piñera esquiva los proyectiles a punta de contorsiones. Aunque no despierta entusiasmos desbordantes, su nombre sigue liderando las preferencias en su sector y probablemente a nivel país. Si la presidencial fuese mañana, Piñera está en la pole position.

El hombre tiene fama de impermeable. En 2007, cuando la Superintendencia de Valores lo conminó a pagar una multa por no abstenerse de utilizar información privilegiada, muchos de la entonces Concertación lo dieron por muerto. No pasó nada: Piñera continuó punteando la carrera hasta ganarla. Su contendor, Eduardo Frei, trató de sacarle los trapitos al sol en pleno debate a partir de un informe de Transparencia Internacional. El marcador tampoco se movió. En medio de la actual cacería judicial,  la gran pregunta es si acaso el ex presidente sale jugando o se hunde con el resto. No es necesario que los tribunales lo busquen directamente a él: para la opinión pública, a veces, basta la culpabilidad por asociación.

Una hipótesis explicativa de su impermeabilidad es que Piñera nunca se ha vendido a sí mismo como un modelo de integridad, ya sea en los negocios o en la política. De hecho, la cuña que sólo los muertos y los santos no tienen conflicto de interés es suya. La gente sabe que juega al filo de la navaja. Como no predica lo que no es, sus eventuales yayitas en el ítem plata pasan coladas. Por el contrario, la magnitud del daño político que ha sufrido Michelle Bachelet se explicaría porque el caso Caval golpea su discurso contra la desigualdad y el abuso. Lo mismo en el caso de Andrés Velasco (eran las buenas prácticas su bandera) y recientemente de Marco Enríquez (que pregonaba ser un político distinto). Si esta tesis es correcta, Piñera no va a caer aunque el cerco se estreche.

La otra alternativa es que la ciudadanía esté tan cansada de esta telenovela que ya no esté dispuesta a darle la pasada a nadie que tenga velas en el entierro. Es decir, que la gran línea divisoria de aguas en la próxima elección no sea necesariamente ideológica sino que sea la que separa probidad de corrupción. En ese caso, cualquier movimiento en falso –o fiscal celoso- puede ser complicado para las aspiraciones del piñerismo. Manuel José Ossandón está con las zapatillas de clavo puestas, casi anhelando ese momento fatal.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2016-04-03&NewsID=342254&BodyID=0&PaginaId=17

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