Archive for 14 julio 2016

¿SOMOS TODOS ESTAMBUL?

julio 14, 2016

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 1° de Julio de 2016)

El terrorismo ha vuelto a golpear en Estambul. Aunque nadie se ha adjudicado los atentados suicidas en el aeropuerto de la capital turca, el patrón pareciera ser el mismo que Daesh, alias Estado Islámico, sigue en su larga estela de muerte y destrucción. Sin embargo, mucha gente acusa a Occidente de doble estándar. La crítica dice así: se conmocionan y conduelen cuando los ataques se producen en suelo europeo –cuando todos somos Paris o todos somos Bruselas– pero parecen atribuir menor gravedad a las mismas atrocidades en suelo asiático, especialmente si se trata de países mayoritariamente musulmanes. ¿Es justa esta crítica?

En parte, sí. El valor de la vida humana, según los estándares liberales predominantes, es el mismo en cualquier parte. Nos debería escandalizar y enrabiar del mismo modo una matanza en Santiago, Nueva York o Tombuctú. Pero hay varias razones que atenúan el cargo de inconsistencia. Los seres humanos experimentamos empatía en distintos grados. Primero nos importan nuestros familiares, con aquellos que compartimos caudal genético. Luego vienen aquellos con quienes compartimos la misma comunidad cultural, lo que en tiempos modernos se traduce en identidad nacional. Por eso es común que nuestros medios de comunicación, ante cualquier tragedia, busquen al chileno en la desgracia. En cambio, nos importa un poco menos lo que ocurre a miles de miles de kilómetros del hogar. Nos apena, pero no mucho más. Esto tiene una explicación natural, aunque quizás no baste para justificar la indiferencia.

Podría también argumentarse que para el ciudadano chileno promedio, Francia y Bélgica están tan lejos como Turquía. Pero el estilo de vida de los primeros se parece más al nuestro -o al menos eso queremos creer. Es un hecho que la herencia cultural europea pesa más fuerte que otras en esta parte del mundo. Otros, finalmente, dirán que el ataque sobre Estambul revela una lucha fratricida entre musulmanes y por ende es problema ajeno. En cambio, reza este argumento, cada vez que el terrorismo islámico golpea a las civilizaciones cristiano-occidentales se siente como una afrenta a todos nosotros. Pero no es una tesis enteramente convincente: hay tantos tipos de islam como tipos de cristianismo. Esto no puede reducirse a un problema entre musulmanes; más bien es un conflicto entre radicales violentos y el resto de la población mundial que desea vivir en paz. En resumen, si bien es comprensible que los golpes terroristas se sientan más de cerca cuando se propinan en el corazón de Occidente, no hay que olvidarse que la locura fundamentalista no distingue de enemigo.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2016-07-01&NewsID=349450&BodyID=0&PaginaId=26

ENCUENTRO A LA DISTANCIA

julio 13, 2016

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 26 de Junio de 2016)

ELA London

Más de quince mil encuentros locales se realizaron en el marco del proceso constituyente que inauguró la Presidenta Bachelet. Es un número nada despreciable, considerando que el mínimo de participantes oscilaba entre diez y quince. Algunos analistas han señalado que la participación fue más entusiasta en comunas pudientes que en comunas menos pudientes. No es una sorpresa: sabemos que los sectores más educados y con mayor capital cultural se involucran más activamente en los procesos políticos. Era ingenuo esperar otra cosa y por lo tanto el argumento no sirve para deslegitimar el ejercicio.

Tuve la oportunidad de participar en uno de los tantos encuentros que se organizaron en el exterior (foto). Una veintena de compatriotas nos dimos cita en un bar victoriano en el norte de Londres. Seguimos la metodología aprobada por el Consejo de Observadores y completamos la tarea tras cinco arduas horas de discusión. Cerramos la jornada con una sensación de satisfacción. No porque nuestros puntos de vista hayan primado en el debate, sino porque tuvimos una instancia inédita para conversar cara a cara sobre los asuntos públicos más importantes. Escuchando el testimonio de otros encuentros dentro y fuera de Chile, me doy cuenta que la percepción es prácticamente misma.

He aquí el problema de los críticos del proceso constituyente: no entienden que el valor de este ejercicio cívico radica principalmente en el procedimiento y no necesariamente en el resultado. Es el procedimiento el que nos obliga a explorar y articular nuestras opiniones políticas en forma respetuosa, entendiendo que la contraparte también puede tener razones que no nacen de la mala intención o la ignorancia. Es el tipo de diálogo que echamos de menos hoy. La dinámica de los miles de encuentros locales que se han realizado en Chile y en el exterior está, por ejemplo, en las antípodas del modus operandi de los encapuchados que arrasan con todo a su paso, buscando imponer sus ideas por la fuerza.

En mi caso, solo conocía a una fracción menor de los participantes. Por lo anterior, nunca sentí que fuese una conversación entre amigos. Todos se lo tomaron con seriedad e hicieron lo posible por explayar sus convicciones frente al resto. Es lo más parecido a una clase magistral de cultura democrática en la cual no hay profesores sino pares, de los cuales se discrepa pero también se aprende. Una de mis compañeras llegó a proponer que nos forzáramos a una instancia similar cada diez años, tal como lo hacemos con el censo. Pero no todo es entusiasmo adolescente. Muchos manifestaron algún grado de escepticismo frente al proceso. Se preguntaban si acaso sus ideas serían finalmente recogidas. Pero no es muy difícil entender por qué sería una pésima idea darle a estos encuentros un carácter directamente vinculante. Otros hicieron críticas razonables a la metodología. Pero ninguna de esas críticas fue inmovilizadora. En lo relevante, todos tuvimos una probadita de los riesgos y oportunidades políticas que abre un proceso de estas características, con independencia de los contenidos que finalmente queden recogidos en el texto constitucional.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2016-06-26&NewsID=349050&BodyID=0&PaginaId=23

TRES FACTORES Y TRES FRACTURAS PARA ENTENDER EL BREXIT

julio 12, 2016

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 25 de Junio de 2016)

Lo ocurrido en Reino Unido fue sorpresivo. Aunque se anticipaba un resultado estrecho, la mayoría de las encuestadoras apostaba a la victoria de la opción Remain. Ganó en cambio la alternativa de abandonar la Unión Europea. El mundo político y financiero no sale de su shock. ¿Cómo llegamos a esto?, parecen pensar.

Tres factores ayudan a explicar el veredicto popular. En primer lugar, los británicos siempre han sido relativamente euroescépticos. Es decir, nunca se han sentido enteramente a gusto en el acuerdo político y comercial que dicta las reglas generales del continente. Es un sentimiento que algunos asocian a su insularidad, y que se hace fuerte en propio partido del primer ministro David Cameron, el Conservador. En segundo lugar, la campaña del terror de la opción Leave dio resultado. Economía, soberanía y migración eran los temas recurrentes del debate, pero el último fue suficiente para activar los miedos de parte importante de la población. Esos miedos no son enteramente racionales, pero se instalaron fácilmente en un contexto de crisis migratoria continental. Finalmente, varios analistas estiman que el voto Leave puede interpretarse como un castigo a la elite política y económica tradicional. La izquierda no fue capaz de explicar a su electorado que la UE es mucho más que un club financiero. Los líderes del “Brexit” apelaron con éxito al hastío popular con la clase dirigente, tal como lo hace Trump en Estados Unidos o Le Pen en Francia (ambos, dicho sea de paso, celebraron la decisión de los británicos).

El resultado revela también tres facturas tectónicas que atraviesan a la población. La primera es geográfica. Escocia, por ejemplo, votó por quedarse. A todo esto, no sería raro que los norteños pidieran un nuevo referéndum independentista. Los irlandeses del Ulster tienen renovada excusa para pedir lo mismo. Londres y otras grandes urbes de Inglaterra también votaron Remain. Los londinenses se preguntan si acaso no puede crearse un régimen especial para que la capital quede dentro de la UE. La Inglaterra profunda, sus tierras interiores, en cambio, votaron mayoritariamente por abandonar el buque. La segunda fractura es generacional. Los jóvenes votaron entusiastamente por quedarse. Son los que más se han beneficiado de los acuerdos europeos y los que más pierden con las oportunidades que se cierran. Sus abuelos, en cambio, votaron por salir. Sin quererlo, acaban de estrechar las posibilidades académicas y laborales de sus descendientes. La tercera fracción es social. Los segmentos más educados –de izquierda o derecha- votaron mayoritariamente Remain. Para este grupo, los beneficios de la unión son evidentes. Muchos de ellos se preguntan si acaso un plebiscito es la mejor manera de resolver asuntos tan complejos. Las clases menos educadas y con menor capital cultural, en cambio, le bajaron el pulgar a Europa. Durante meses fueron tratadas de ignorantes. Parece que fue contraproducente. Estos grupos son los más temerosos del inmigrante que viene a amenazar sus puestos de trabajo y eventualmente a cambiar su estilo de vida. Son también las clases más nacionalistas y menos cosmopolitas.

Las implicancias del Brexit están por verse. La primera víctima fue el propio Cameron, que hasta ahora había ganado cuanta elección se proponía. Ésta era su última gran apuesta y pasará a la historia por perderla. Dos años tendrá el nuevo gobierno británico para arreglar los papeles del divorcio con la UE, pero tiene que empezar desde ya.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2016-06-25&NewsID=349010&BodyID=0&PaginaId=18

MEJOR MIL QUE CUATRO

julio 11, 2016

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 20 de Junio de 2016)

Fue poca gente a votar a las primarias. No es una gran novedad. Era bastante predecible. Las primarias –especialmente municipales- no suelen ser fiestas apoteósicas de participación ciudadana. Están diseñadas para resolver un problema partidario o coalicional, pero no están necesariamente pensadas para dar cauce al incontrarrestable deseo de soberanía popular. No es justo, por lo tanto, decretar que las primarias son un fracaso porque los índices de participación son magros.

En condiciones normales, son cuatro tipos sentados en una mesa los que deciden quién representará los colores de cada oferta política. Es mejor mil que cuatro. Con las primarias se involucra parte del tejido militante en la decisión. Sigue siendo la fiesta de la democracia, aunque en una dimensión de miniatura. Es cierto que este ejercicio –que parece poco universal- lo pagamos entre todos. Pero dado que sus resultados tienen incidencia probable en nuestras próximas autoridades, vale la pena. Tenemos, al menos, la oportunidad de definir quiénes serán los candidatos con mayores opciones. En elecciones con pocos votos, cada persona vale todavía más.

Evidentemente, más gente podría hacerse parte de este ejercicio democrático. Pero los tiempos no están para entusiasmos políticos arrebatadores. Por tanto, no hay nada de sorprendente en la baja concurrencia a las urnas en las contadas comunas que organizaron primarias bajo el nuevo marco legal. Sin embargo, hay otras primarias más atractivas. La que vio ganar a Michelle Bachelet por paliza en 2013 sorprendió a todos los analistas por su enorme convocatoria electoral. Mucha gente también votó en la contienda Longueira – Allamand, aun cuando la derecha carecía de una tradición al respecto. Es decir, hay algunas primarias más y otras menos interesantes. En un país con poca cultura de primarias, no hay que sorprenderse que una primaria municipal no sea un vendaval de participación. ¿Qué esperaban?

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2016-06-20&NewsID=348394&BodyID=0&PaginaId=28