EL PROYECTO SECULARIZADOR DE CAMILA

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 12 de Octubre de 2016)

Aunque el estado chileno es laico –separado institucionalmente de la Iglesia- algunos resabios sugieren lo contrario. Así por ejemplo, las sesiones de la Cámara Baja todavía se abren “en nombre de Dios”. Para corregir el problema, la diputada Camila Vallejo y sus colegas del PC proponen reemplazar esta alusión religiosa por una fórmula más secular: que la sesión se abra “en representación del pueblo de Chile”.

Aunque la propuesta de Camila Vallejo se cae de madura en un país cada vez más diverso, hay personas que se oponen argumentando que Chile es un país laico, pero no ateo. Es decir, interpretan el proyecto de la diputada por La Florida como una agresión a la religión. Es una objeción fuera de lugar. Vallejo estaría promoviendo un estado ateo si pidiera que las sesiones se abrieran advirtiendo sobre la inexistencia del dios cristiano. Pero no pide aquello. Pide omitir la referencia teísta y en su lugar aludir a lo que todos en el hemiciclo tienen en común: su calidad de representantes.

La segunda objeción al proyecto de Camila es que no respetaría las creencias de los cristianos. Sin embargo, si se acoge su propuesta reglamentaria, la libertad de culto no queda afectada en ningún sentido. Por el contrario, se ensancha. El estado se seculariza justamente para que las personas tengan protección a sus garantías religiosas -dentro de las cuales se incluye el derecho de no ser sometido a rituales religiosos que no se comparten. Algunos dicen que el proyecto es intolerante hacia los creyentes. Pero eso es el mundo al revés. Históricamente, fue el principio de tolerancia el que llevó a los estados nacionales a evitar el patrocinio oficial de un credo particular en desmedro de los demás.

El Congreso –así como La Moneda- no es un lugar cualquiera. Transmite señales de alto contenido simbólico –lo que algunos teóricos llaman la capacidad expresiva del estado. Abrir las sesiones en nombre de Dios es excluyente y discriminador respecto de quienes no creen en dicha figura –un grupo cada vez más grande en Chile. Por lo mismo, lo que corresponde en “la casa de todos” es utilizar una fórmula inclusiva. El proyecto de Camila debería ser apoyado incluso por sus pares creyentes que valoran la laicidad del estado.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2016-10-12&NewsID=356993&BodyID=0&PaginaId=38

2 comentarios to “EL PROYECTO SECULARIZADOR DE CAMILA”

  1. Ángel Patricio González Herrada Says:

    Añadíría, además, que su propuesta podría ser objetada debido al caracter “ideológico” que tiene en tanto representa los intereses sectoriales y partidistas del Comunismo. Lo cierto es que el principio de laicidad hunde sus raíces en la filosofía del Liberalismo político (matriz de las repúblicas contemporáneas) y, por lo tanto, se debería anteponer a cualquier preferencia democrática por muy mayoritaria que sea la población cristiana. En el caso chileno, además, la laicidad fue un principio que históricamente atravesó a liberales, radicales, socialistas, comunistas, etc. tanto en el siglo XIX como en el XX y el XXI.

    En otras palabras: secularizar las instituciones constituye un anhelo de cambio político muy viejo y que, por mera responsabilidad ciudadana, debería tener el apoyo de la clase política y de la sociedad civil (cuestión que, creo, tiene).

  2. Mario candia Says:

    La carne es corrupa ,muere, Los políticos son son corruptos, mueren,
    Dios es eterno, incorruptible, indestructible.

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