Archive for 30 enero 2017

¿ESTADO O SOCIEDAD CIVIL?

enero 30, 2017

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 29 de enero de 2017)

Todos los años cuando se acerca la Teletón el debate se repite: ¿debiera una función tan importante como el tratamiento de la discapacidad quedar en manos de la solidaridad de la sociedad civil o debiese, en cambio, pasar a formar parte del ámbito de obligaciones del estado? Una pregunta similar ronda a propósito del mega-incendio que consume el centro sur de nuestro país: ¿qué corresponde exigir de nuestras autoridades públicas y qué responsabilidades colectivas pueden ser depositadas en la sociedad?

Por supuesto, esta es una pregunta que no se responde en blanco y negro. Seguramente serán muchas las instancias de colaboración entre ambos mundos. Pero la pregunta normativa vale igual. En ese sentido, lo primero que observamos es una tendencia casi automática de invocar la ayuda estatal, y especialmente del gobierno central. Esto debería llevarnos a repensar qué implica realmente un proceso de descentralización sin infraestructura, si ante problemas graves en regiones vamos a esperar tanto los recursos como las decisiones de Santiago. ¿Cambiará el panorama cuando tengamos intendentes electos? Dudoso. El “Soa Bachelet Haga Algo” es un meme gracioso, pero revela una premisa: todo lo que pueda hacerse lo debe hacer el Ejecutivo.

Hay buenas razones, en todo caso, para pensar que el tratamiento de una condición físicamente invalidante o el combate a los desastres naturales requieren de una acción pública protagónica. En ambos casos estamos frente a contingencias arbitrarias del destino que tienen consecuencias devastadoras para los individuos. Si gobernar es priorizar con sentido de justicia, como parece sensato sostener, entonces aquí están los deberes centrales del estado. Eso es lo que parece haber pensado el gobierno chileno al mostrarse inicialmente reacio a la idea del “Supertanker”.

Sin embargo, también hay buenas razones para ponerle fichas a la sociedad civil. La gracia de la Teletón, dicen sus defensores, está en el efecto que consigue en la dimensión comunitaria. Cuando todos ponemos el hombro, nos unimos como nación ante la adversidad. Además se ejercita mejor el músculo moral cuando la contribución es voluntaria. Probablemente las funciones de la Teletón podrían ser íntegramente costeadas vía impuestos. Alguien sugirió lo mismo respecto de los Bomberos. Pero en ese caso ya no estamos en el terreno de la solidaridad, sino de las obligaciones políticas. Lo que resulta inconsistente es pedirle todo al estado pero al mismo tiempo negarse a financiar sus capacidades.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2017-01-29&NewsID=365068&BodyID=0&PaginaId=15

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#AMISHIJOSNO

enero 24, 2017

por Cristóbal Bellolio (publicada en revista Capital del 20 de enero de 2017)

Hace treinta años, en una pequeña localidad de Tennessee, USA, un grupo de padres se rebeló contra el programa de lectura obligatoria al cual estaban sometidos sus hijos en la escuela pública. Los apoderados estaban molestos porque las lecturas en cuestión contenían enseñanzas antitéticas con sus propias creencias religiosas. Entre otras cosas, el programa tenía por objeto desarrollar en los niños una serie de valores que podrían ser calificados como humanistas o seculares. Uno de los pasajes, por ejemplo, describía a un hombre realizando labores domésticas en la cocina, cuestión que fue resistida por aquellos grupos que preferían una instrucción tradicional sobre los roles correspondientes a cada género. Otro punto controvertido del programa enseñaba a los niños que existían diversas maneras de profesar la religiosidad, y que todas eran igualmente válidas. Para los fundamentalistas, esto constituía una abierta violación a su credo. Cuento corto: los padres demandaron a la escuela y solicitaron diversas estrategias de acomodación. Casi todas fueron rechazadas.

El caso, más conocido como Mozert v. Hawkins, es un buen pie forzado para analizar el revuelo que ha causado en ciertas familias conservadoras de Chile y Latinoamérica la supuesta medida de incluir polémicas perspectivas de género en la educación pública –esto a propósito de la ley de identidad de género que se tramita en el Congreso, cuyos alcances superan con creces la dimensión educativa. Bajo el lema #AMisHijosNo, miles de padres se han organizado para oponerse a que sus hijos sean “adoctrinados” en una “ideología” que, estiman, atenta contra sus principios judeo-cristianos. Esta columna no ofrece necesariamente un argumento a favor de la enseñanza específica de un cuerpo de ideas o doctrinas, sino que busca explorar la consistencia de una campaña como la descrita. La pregunta es acerca de los límites del poder político cuando se trata de la educación de nuestros hijos. Dicho sea de otra manera, de cuándo los padres están legitimados para decir #AMisHijosNo, ya sea respecto de este u otros contenidos controversiales.

A su favor, existen al menos tres vías argumentales. La primera, de origen libertario, apunta a que las relaciones de familia son estrictamente privadas. De ahí surge una robusta noción de derechos parentales. En su versión más radical, considera que los niños prácticamente pertenecen a sus padres. Más sutil es la idea de que los padres perfeccionan sus propios proyectos de vida a través de sus hijos. En ese sentido, elegir soberanamente sobre su crianza -educación incluida- es un componente fundamental de la experiencia filial. La segunda vía argumental, de tonos comunitaristas, se funda en el valor de la coherencia cultural. En este caso, entre el entorno familiar y la escuela. Es decir, no se funda sobre los derechos de los padres, sino sobre las necesidades del niño de crecer en un ambiente libre de mensajes contradictorios. El tercer argumento, que inspira a algunos liberales, es el respeto a la diversidad ética al interior de la sociedad. Según esta corriente, el poder político debe tolerar y conceder todas las acomodaciones pertinentes para honrar su compromiso con el pluralismo.

Sin embargo, ninguno de los argumentos señalados derrota a lo que podríamos denominar los fines centrales de una educación liberal en sociedades democráticas. Estos son, a grandes rasgos, el desarrollo de una capacidad de autonomía y la promoción de ciertas virtudes cívico-políticas básicas. Educar para la autonomía implica ejercitar el pensamiento crítico. Para aquello, es vital que los niños estén expuestos a distintas ideas y creencias respecto de la vida buena. Así, deben ser capaces de reflexionar sobre su propia herencia cultural. Ello no ocurre si los padres tienen el derecho de encapsular a sus hijos en un modelo educativo que tiene por objeto reproducir la lealtad tribal. Por eso no basta que aprendan a sumar y restar. Claro que es importante que las comunidades disfruten de continuidad intergeneracional, pero dichos objetivos no están por sobre el derecho de esos niños a tener, en la expresión de Joel Feinberg, un futuro abierto. En ese sentido, un liberalismo de raíz kantiana considera que los niños nunca deben medios para el desarrollo de los fines de los padres. Respecto de los propósitos cívicos, la literatura insiste en la importancia de aprovechar el espacio educativo como escuela de ciudadanía. El aprecio de la diversidad no supone un elogio a la balcanización cultural. Es justamente la circunstancia del pluralismo la que demanda mínimos políticos comunes para la convivencia. Esos mínimos se transmiten a través de currículos orientados a la formación de una conciencia de igualdad democrática.

La implicación real de la ley de identidad de género en el sistema educacional es mínima. Algunos incluso dicen que inexistente. Pero si acaso tuviera un correlato curricular o pedagógico, existen buenos argumentos para sostener que los principios que inspiran dicho proyecto están alineados con los objetivos de una educación liberal, tanto en su dimensión facilitadora de la autonomía como en su dimensión de ciudadanía. Nuestros niños tienen el derecho de conocer la realidad del mundo, incluidos los complejos debates científicos y normativos sobre el género. Tienen también el deber político -como futuros ciudadanos- de ser socializados en el respeto a la diferencia y la dignidad humana. En conclusión, cuando los objetivos centrales de la educación están en juego, ningún liberal debiese decir #AMisHijosNo.

Link: http://www.capital.cl/opinion/2017/01/19/135740/amishijosno

POPULISMO, UNA ACTUALIZACIÓN

enero 22, 2017

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 21 de enero de 2017)

En el último tiempo se ha hablado tanto de populismo que el concepto ha perdido claridad. En el debate público se han hecho comunes las cruzadas acusaciones de populismo, usualmente en forma peyorativa. Ayer, sin embargo, en su discurso de inauguración, el 45° presidente de EEUU Donald Trump entregó varias pistas interesantes para identificar la frecuencia populista de la que tanto se habla.

En primer lugar, pareciera que los populismos comparten la tendencia de representar el presente en términos nefastos. Trump incluso ocupó la palabra “carnicería” para referirse al despojo que padecían sus compatriotas. De ahí su insistencia en la necesidad de “reconstruir”: para hacerlo, algo tiene que estar destruido. Por supuesto, el populista de manual pinta el futuro de colores. Trump profetizó que les esperaba un “destino glorioso”. En ese sentido, su mesianismo no conoce límites.

En segundo lugar, tal como lo hicieron los fascismos del siglo XX, el populista moderno entiende la importancia de identificar con claridad al enemigo. Para Trump, son los políticos. Un clásico. En su discurso ni siquiera le pidió ayuda al parlamento. Para qué. El populista construye un vínculo místico y emocional con el pueblo como entidad orgánica. Las instituciones representativas, en esa narrativa, sobran. Hay línea directa con el líder.

En tercer lugar, pareciera existir cierta relación entre populismo y nacionalismo. Todos tenemos derecho a un grado de patriotismo. Pero pocas veces se había escuchado en esa tribuna un discurso que exacerbara ese sentimiento de manera tan básica. Por una parte, Trump articula correctamente los preceptos del realismo como doctrina política. Lo único que importa, insistió majaderamente, es el interés nacional. No los derechos humanos, no la justicia global, no los esfuerzos colectivos por proteger el medio ambiente. Estados Unidos, dijo, “va a empezar a ganar otra vez, a ganar como nunca antes”. Ni Hobbes lo puso tan crudamente. Por otra parte, Trump promete proteger la industria local de los avatares de la globalización y el libre mercado. Algo irónico, viniendo del candidato de derecha en una cultura que supuestamente promueve un capitalismo abierto y competitivo. Compra nacional, contrata nacional, ordenó a sus seguidores.

Trato de buscar algo positivo en esta columna sobre el ascenso de Trump. Pero me veo superado. Salvo que, legítimamente, el lector considere que la descripción de populismo que acabo de hacer no suena tan mal.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2017-01-21&NewsID=364523&BodyID=0&PaginaId=10

LAGUISTAS FUERA DEL CLÓSET

enero 15, 2017

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 15 de enero de 2017)

Ricardo Lagos Escobar es el candidato oficial del PPD. Era importante para el Laguismo que esto ocurriera. Si no te proclama el partido que fundaste, mejor dedícate a otros menesteres. Pero tampoco es la gran cosa. Es un hito en el camino que le permite a Lagos seguir en carrera, sin avanzar muchos espacios. El apoyo del PPD no inclina ninguna balanza. De hecho, la noticia es que varios de sus diputados ya están respaldando públicamente la opción de Guillier. Los partidos de la Nueva Mayoría han optado por desdramatizar estos trasvasijes y apoyos cruzados. No les queda otra: el asunto ya escapó de sus manos.

En su repertorio de apoyos, es probable que Lagos coleccione a las figuras más notables de la cultura concertacionista. Tiene equipos políticos y técnicos en acción. Se insiste en que el ex presidente hace esfuerzos en poner temas sobre la mesa. Pero nada de eso está sirviendo contra el efecto dominó que está generando Guillier, a quien no se le conoce un entorno intelectual robusto. Sin embargo, esta aparente carencia podría ser incluso un activo en los tiempos que corren. A mucha gente no sólo le da lo mismo cuántos académicos aparezcan en la foto, sino que le molesta que se la muestren. A fin de cuentas, se piensa, esos expertos no saben leer el verdadero Chile. Por lo anterior es improbable que Lagos revierta su precaria condición en las encuestas apelando a importancia de discutir los grandes temas o reclutando mentes destacadas en su comando. El problema estructural está en lo que su candidatura representa, justa o injustamente.

Guillier, en este escenario, juega con viento a favor. Es como la Michelle del 2005: cuando se habían agotado las esperanzas de parir algo fresco, aparece para darle sentido a la continuidad. También toma las banderas reformistas que dieron origen a la Nueva Mayoría. Es decir, el diagnóstico de su lote es que en este gobierno falló el capital personal de la presidenta, no la dimensión programática. Se cree así que las reformas pueden ser recicladas y revendidas en la cara amable de una figura descontaminada de los avatares políticos. De paso, una figura que les ayude a conservar el aparato del estado. Si yo fuera operador político del oficialismo, estaría abrazado a Guillier. Por lo mismo, puedo imaginar el sufrimiento del PPD en estos momentos, cuando declarar amor por Lagos es casi un acto de obtusa valentía hipster.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2017-01-15&NewsID=364015&BodyID=0&PaginaId=13

EL BEPPE GRILLO CHILENO

enero 9, 2017

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 9 de enero de 2017)

Beppe Grillo se hizo famoso en Italia como comediante en la década de los setenta. Estuvo hasta los noventa en televisión. Luego, comenzó a involucrarse cada vez más activamente en política. Volcó sus ideas a la web, donde construyó una efectiva plataforma de comunicación con sus seguidores. En 2010 fundó el movimiento “Cinco Estrellas”, que a la fecha acumula varias victorias electorales menores. La última, sin embargo, no fue menor: “Cinco Estrellas” fue uno de los artífices del rechazo al referéndum propuesto por Matteo Renzi, que dejó su cargo de primer ministro tras la dolorosa derrota. Muy comediante será Beppe Grillo, pero es cosa seria. Varios se preguntan si acaso podría convertirse en el nuevo mandamás italiano.

El paralelo con Nicolás Larraín es irresistible. El comediante y comunicador chileno ha anunciado su intención de competir en las próximas presidenciales. Ante el escepticismo del mundo político, Larraín ha dicho que lo suyo no es broma. Acaba de firmar por un partido en formación que lleva por nombre “Todos”. La idea de “Todos” es agrupar a personas de distintas sensibilidades ideológicas que requieran de una base instrumental para competir, en la medida que adhieran a ciertos principios fundamentales. Han dicho que las puertas están abiertas para otros interesados, con miras a realizar una primaria interna para escoger al candidato único del protopartido.

Beppe Grillo ha sido descrito como un caudillo típicamente populista. Su discurso se ha centrado en vapulear a los políticos tradicionales. ¿Representa Nicolás Larraín lo mismo? No necesariamente. Aunque es innegable que su proyecto es personalista –rozando el narcisismo- su narrativa preliminar se ha concentrado en temas de emprendimiento e innovación. Eso lo hace interesante en el paisaje actual: está de moda proclamarse candidato del descontento social antes que promover una agenda que busca sacarle trote a las capacidades productivas del país. En otros temas, sin embargo, no se le conoce propuesta. A falta de definiciones doctrinarias duras, lo que hace “Todos” es justamente abrir sus puertas digitales para la creación de contenidos colectivos.

Esa puede ser una similitud final con el caso de Beppe Grillo. El comediante italiano nunca ha sido muy explícito en su oferta programática porque cree que el modelo decisorio debe mutar radicalmente hacia una democracia directa a través de internet. Es un creyente casi religioso en las posibilidades de una utopía tecnológica. Nicolás Larraín no ha llegado tan lejos, pero su insistencia en subir a Chile al “Jet del futuro” tiene un tono similar.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2017-01-09&NewsID=363608&BodyID=0&PaginaId=21

PIÑERA VS. GUILLIER: FANTASÍA HECHA REALIDAD

enero 6, 2017

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 6 de enero de 2017)

El ministro del Interior se debe estar mordiendo la lengua. Hace un par de meses, Mario Fernández vaticinó que la contienda presidencial estaría entre Lagos y Piñera, agregando que cualquier otra combinación era “fantasía” –refiriéndose tácitamente a la opción de Alejandro Guillier. Pues de acuerdo a las encuestas recientemente conocidas, la cosa está justamente entre Piñera y Guillier. Si le creemos a los sondeos, no habrá clásico de ex presidentes. A pesar de estar haciendo sus mejores esfuerzos, Ricardo Lagos Escobar sencillamente no logra despegar. Está estancado en un 5% y su evaluación positiva sufrió una pronunciada caída.

Este no es necesariamente el fin de la candidatura de Lagos. El viejo líder progresista envió un mensaje reafirmando su intención de seguir adelante y revertir este amargo escenario. Es encomiable su voluntad. Lagos tiene claro que la pelea –todavía- no es con Piñera, sino con los adversarios internos. Una encuesta nacional es una cosa, una primaria coalicional es otra distinta. La apuesta de su entorno es que Lagos pueda ganarle a Guillier en la segunda. A fin de cuentas, Lagos tendría el apoyo del PPD, del PS y posiblemente hasta de la DC. Es un misterio si acaso los simpatizantes independientes de Guillier se manifestarán en una primaria de la Nueva Mayoría. Está claro que con los radicales no basta*. Ese es el puzzle del oficialismo: Guillier parece ser mucho más competitivo que Lagos frente a Piñera en una eventual segunda vuelta. Pero Lagos todavía podría quedarse con la nominación interna de la coalición. Buen dilema para los concertacionistas de corazón: ganar con Guillier o perder con Lagos.

Guillier, por su parte, sigue subiendo. Y no parece haber tocado techo. Por eso es curioso que el piñerismo saque cuentas tan alegres. Si bien Piñera se mantiene puntero y crece en intención de voto, ahora está notificado de que tiene un rival de cuidado –antes no lo tenía. De hecho, la suma de las preferencias de lado y lado indica que la presidencial está prácticamente empatada. Lo que sí queda meridianamente claro es que nadie le hace sombra en la derecha. Ossandón debe estar pensando en el 2021. Piñera, en buen chileno, ya no puede tirar el poto pa’ las moras. Su coalición lo necesita para tener una opción realista de retornar a La Moneda.

Así las cosas, en cuestión de días, CEP, CERC y Adimark confirmaron que la fantasía de Fernández está cerca de convertirse en realidad.

*Dos amables e informados lectores me han sugerido un par de observaciones relevantes a este respecto: en primer lugar, que las “máquinas” partidarias no suelen derrotar a la tendencia de la opinión general cuando ésta es marcada. En teoría, Zaldívar tenía mejor “máquina” que Lagos en 1999. Lo mismo Orrego respecto de Velasco en 2013. Sin embargo, en ambos casos perdieron. En segundo lugar, que tampoco es claro que Lagos pueda alinear a todas las figuras de los partidos de la NM. Varios dirigentes socialistas, por ejemplo, ya prefieren a Guillier. Lo mismo podría ocurrir en el PPD, la DC y el PC. En la medida que Guillier se vaya consolidando como carta de triunfo ante Piñera, se irán acrecentando los incentivos para descolgarse de Lagos y plegarse a la opción más fuerte. Estas consideraciones permiten pronosticar un panorama ligeramente más sombrío para Lagos que el descrito en la columna respecto de sus expectativas de ganar la primaria. 

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2017-01-06&NewsID=363424&BodyID=0&PaginaId=28

DÍAS DIFÍCILES PARA EL CENTRO LIBERAL

enero 4, 2017

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 3 de enero de 2017)

Son días difíciles en el llamado centro liberal. Amplitud, el partido fundado por congresistas que emigraron de RN, vive turbulencias internas. Dos de sus principales figuras –los diputados Joaquín Godoy y Pedro Browne- han recientemente anunciado que no repostularán a la Cámara. Para un partido que cuenta con apenas tres parlamentarios –la tercera es la senadora Lily Pérez- es una pérdida considerable.

Los diputados en cuestión han articulado básicamente dos razones. La primera es admirable. Godoy es vocal partidario del proyecto de ley que limita la reelección indefinida. De acuerdo a éste, quienes completan tres períodos en el mismo escaño pierden el derecho a repostularse. Aunque se trata todavía de un proyecto en trámite, Godoy –quien ya se ha reelegido dos veces como representante de Valparaíso- ha dicho que le parece coherente actuar de acuerdo a los principios que lo inspiran.

La segunda razón apunta a la frustración que les produce no contar con un candidato presidencial que porte las banderas de la pequeña coalición Sentido Futuro en las próximas elecciones. Lo que dicen no es excéntrico: estaba cantado que el candidato debía ser Andrés Velasco o Lily Pérez. No sólo se trata de los líderes espirituales de Ciudadanos y Amplitud, respectivamente; son además sus únicas figuras con resonancia nacional. Sin embargo, tanto Velasco como Lily le han hecho quite a la presidencial. Lo más probable es que corran en la senatorial. Aunque sus posibilidades reales en una elección presidencial son escasas, Godoy y Browne consideran que este era el momento de hacer algunos sacrificios por el colectivo: perder en la presidencial, pero asegurarle a la joven coalición una tribuna insustituible de difusión identitaria e importante paraguas para la lista parlamentaria. Recordemos que se trata de una tribu política que aún debe trabajar en la formación de una cultura común: una mitad viene escapando de la derecha, la otra mitad se ha exiliado de la Nueva Mayoría.

Algunos agoreros han aprovechado este semblante de crisis para pronosticar el fin del proyecto político que ha querido representar Amplitud. Los más contentos están en RN, pues la existencia de este grupo es un recuerdo constante de su propio encorvamiento. Lo cierto es que ha sido Evópoli el verdadero dique de contención de los pocos espíritus liberales que aún circulan en el mundo de la derecha. Como sea, este contratiempo no basta para tirar todo por la borda. Todos los partidos políticos pasan por momentos complejos. El desafío está en salir a flote. La pelota la tienen ahora don Andrés y doña Lily, que desde hace poco presiden oficialmente sus respectivas tiendas.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2017-01-03&NewsID=363175&BodyID=0&PaginaId=19