¿ESTADO O SOCIEDAD CIVIL?

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 29 de enero de 2017)

Todos los años cuando se acerca la Teletón el debate se repite: ¿debiera una función tan importante como el tratamiento de la discapacidad quedar en manos de la solidaridad de la sociedad civil o debiese, en cambio, pasar a formar parte del ámbito de obligaciones del estado? Una pregunta similar ronda a propósito del mega-incendio que consume el centro sur de nuestro país: ¿qué corresponde exigir de nuestras autoridades públicas y qué responsabilidades colectivas pueden ser depositadas en la sociedad?

Por supuesto, esta es una pregunta que no se responde en blanco y negro. Seguramente serán muchas las instancias de colaboración entre ambos mundos. Pero la pregunta normativa vale igual. En ese sentido, lo primero que observamos es una tendencia casi automática de invocar la ayuda estatal, y especialmente del gobierno central. Esto debería llevarnos a repensar qué implica realmente un proceso de descentralización sin infraestructura, si ante problemas graves en regiones vamos a esperar tanto los recursos como las decisiones de Santiago. ¿Cambiará el panorama cuando tengamos intendentes electos? Dudoso. El “Soa Bachelet Haga Algo” es un meme gracioso, pero revela una premisa: todo lo que pueda hacerse lo debe hacer el Ejecutivo.

Hay buenas razones, en todo caso, para pensar que el tratamiento de una condición físicamente invalidante o el combate a los desastres naturales requieren de una acción pública protagónica. En ambos casos estamos frente a contingencias arbitrarias del destino que tienen consecuencias devastadoras para los individuos. Si gobernar es priorizar con sentido de justicia, como parece sensato sostener, entonces aquí están los deberes centrales del estado. Eso es lo que parece haber pensado el gobierno chileno al mostrarse inicialmente reacio a la idea del “Supertanker”.

Sin embargo, también hay buenas razones para ponerle fichas a la sociedad civil. La gracia de la Teletón, dicen sus defensores, está en el efecto que consigue en la dimensión comunitaria. Cuando todos ponemos el hombro, nos unimos como nación ante la adversidad. Además se ejercita mejor el músculo moral cuando la contribución es voluntaria. Probablemente las funciones de la Teletón podrían ser íntegramente costeadas vía impuestos. Alguien sugirió lo mismo respecto de los Bomberos. Pero en ese caso ya no estamos en el terreno de la solidaridad, sino de las obligaciones políticas. Lo que resulta inconsistente es pedirle todo al estado pero al mismo tiempo negarse a financiar sus capacidades.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2017-01-29&NewsID=365068&BodyID=0&PaginaId=15

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