ESTRATEGIAS RAZONABLES

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 27 de agosto de 2017)

En el famoso y disputado distrito 10 -el mismo de la teleserie del Frente Amplio-, Evópoli acordó facilitar un cupo al dirigente de la fundación Iguales, Luis Larraín Stieb. La decisión molestó a sus socios de la UDI. No sólo porque el candidato en comento representa un pensamiento liberal que se aleja muchísimo del gremialismo, sino porque Luis Larraín ha señalado públicamente que no apoya a Sebastián Piñera, el presidenciable oficial de la coalición. Larraín tiene buenas razones: en 2009, Piñera utilizó su imagen para posicionarse como el líder de una derecha abierta y moderada. Sin embargo, en su gobierno se hizo poco para terminar con la discriminación a las minorías sexuales.

La respuesta de Evopoli ante la queja de la UDI fue impecable: el partido de calle Suecia dio libertad de acción a sus militantes que quieran apoyar la postulación presidencial independiente de José Antonio Kast. En rigor, eso daña más a Piñera que la situación excepcional de Larraín. Es cierto que el díscolo Kast no aspira a una alta votación, pero cada voto cuenta si se trata de acercarse a la mayoría absoluta en primera vuelta.

En cualquier caso, ambos partidos ejecutan una estrategia razonable. Sería una torpeza que la UDI amenazara con sanciones a quienes apoyan al diputado por La Reina. José Antonio Kast cultivó estrechas relaciones personales en ese partido. En ese contexto se entiende que reciba el apoyo de un puñado de dirigentes locales o de protagonismo acotado. Que lo apoye Hermógenes Pérez de Arce o Gonzalo Rojas tampoco tiene mucha relevancia. Aunque se trata de militantes históricos de la UDI, hace rato se cansaron de criticar y renunciaron al partido. Una campaña de persecución interna equivale a darles más importancia de la que tienen. Es innegable que Kast, con su discurso integrista y pro-militar, interpreta a muchos en la UDI. Pero la mayoría no está para cruzadas fundamentalistas y lo que le interesa es volver a gobernar (Piñera, por lo demás, ha resultado casi tan apetecible para el paladar conservador del gremialismo). 

Evópoli, por su parte, también hace lo correcto. Luis Larraín tiene su domicilio político en el centro liberal que lidera Andrés Velasco. Habría competido con los colores de Ciudadanos si la inscripción de dicho partido hubiese sido exitosa en la región Metropolitana. Al tenderle una mano a Larraín, Evópoli tiende un puente con ese mundo pensando en el próximo ciclo político. Además fortalece la opción electoral de Luciano Cruz Coke, con quien Larraín comparte subpacto.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2017-08-27&NewsID=380622&BodyID=0&PaginaId=15

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