IZQUIERDO V/S MÜLLER

 

El diario La Tercera se convirtió esta semana en el campo de batalla (de las ideas) entre dos destacados columnistas del medio. En una esquina, mi estimado José Miguel Izquierdo, cientista político del Instituto Libertad y la Universidad Diego Portales, que golpeó este lunes con “La estrategia de Lavín”. En la otra esquina, respondió el jueves el Director de BenchMark y de Ciencia Política de la Universidad del Desarrollo, Gonzalo Müller, con “Sobre la estrategia de Lavín”. Mientras el primero criticó fuertemente al ex alcalde UDI por la irrupción del “bacheletismo-aliancismo”, el segundo sale en su defensa sin contemplaciones. Mi intención no es terciar en esta disputa editorial ni mucho menos, pero creo importante reflexionar sobre los argumentos de uno y otro, en forma desapasionada.

En primer lugar, estoy de acuerdo con la tesis central de la columna de Izquierdo: Lavín acuña el término porque “le sale del fuero interno” y no porque obedezca a un diseño consciente sobre “qué es mejor” para su sector. Desde este punto de vista, “el lavinismo ha entrado en términos equívocos en la discusión sobre la estrategia más conveniente para la Alianza” Eso no significa que en el fondo sea una buena o una mala idea, pero es evidente que confunde al electorado propio. El dato que agrega Izquierdo no es menor: El indicador de aprobación pública de la coalición opositora estaba estabilizado (en forma casi imperceptible) al alza, pero después de la entrada en escena de Lavín vuelve a caer. Por muy mala que sea la estrategia del desalojo, torpedearla de esa forma genera desorientación. Creo que la siguiente afirmación resume el punto: “…haberse planteado en una posición de liderazgo sin base coalicional, considerando la compleja realidad política que atraviesa el oficialismo, es un error“. Al margen, me permito discrepar con José Miguel en la calificación de Cristina Bitar (“una fiel seguidora de Lavín con aproximación militante“), ya que esa misma tarde en su columna de La Segunda, Bitar le quitó piso político a la propuesta lavinista de buscar un acuerdo político para el Transantiago dentro de la Ley de Presupuesto.

Con respecto a la respuesta de Müller, comienzo destacando sus aciertos. Cuando Izquierdo habla de inconsistencia con su trayectoria, Müller destaca la coherencia de Lavín. Y yo estoy con el segundo, porque sencillamente veo en Lavín la misma actitud de siempre: Fue el primero en hablar del “gobierno de los mejores” y de “abandonar las peleas políticas para resolver los problemas de la gente”. Carlos Peña ya se encargó de subrayarlo en términos bastante menos benevolentes, pero no contradictorios: El bacheletismo aliancismo es una pirotecnia más, asimilable al bombardeo de las nubes o la nieve en el centro de Santiago. Puede ser inconsistente con el pacto e incluso con su propio electorado (que representa al segmento más frustrado con la Concertación), pero no con su trayectoria. Sin embargo, hay dos afirmaciones de Müller que merecen ser diseccionadas. Dice que Lavín no divide a la Alianza, sino por el contrario, la beneficia. Creo que no hay “por el contrario”, ya que en la práctica la divide y al mismo tiempo puede beneficiarla, del mismo modo que en 2005, cuando los candidatos de la coalición compitieron por separado y sus votos sumados superaron los de Bachelet. El columnista, en todo caso, es demasiado optimista (o parcial, como él mismo acusa a Izquierdo) al sostener que la estrategia de Lavín “no hace sino fortalecer a la Alianza porque permite a los ciudadanos ver a diferentes interlocutores con los cuales identificarse“, especialmente a los nuevos electores que “buscan una opción de cambio, pero quizás más moderada“. Uno, ampliar la base política no recae solamente en liderazgos transitorios sino que por lo general obedece a una estrategia consciente, a un diseño institucional definido y a un proceso de transacción ideológica que la Alianza no está haciendo. Dos, no veo que Lavín esté utilizando un espacio moderado que antes no haya ocupado otro actor de la misma centroderecha, para qué hablar de RN durante los noventa y del mismo Sebastián Piñera, por lo tanto es más acertado hablar de reubicación antes que de extensión. Tres, no existirán “nuevos electores” si el partido de Lavín se sigue oponiendo a la cualquier reforma electoral.

Eso es todo, cumplo con desahogarme.  

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2 comentarios to “IZQUIERDO V/S MÜLLER”

  1. Izquierdo Says:

    Estimado, creo osado entrar en medio del debate.
    Quiero aclarar una cosa. Cuando Müller y tú mismo utilizan la frase mía “inconsistencia con su trayectoria” debiesen referir la forma en que la usé: en relación al apoyo de Lavín a la cumbre de los pueblos, en paralelo a la Iberoamericana. Sí es inconsistente con lo que ha aspirado Lavín, que es institucionalidad.

  2. vozyvoto Says:

    Osado pues, como corresponde. En todo caso mi amigo te concedo el punto: Sí es inconsistente el apoyo a la cumbre de los pueblos, de acuerdo a su propia trayectoria. Pensé que te referías a su liderazgo en general.

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