“Póker y Primarias” (por Pablo Fernández)

 

Cada cierto tiempo nos reunimos con un grupo de amigos a tomarnos unas cervezas y jugar póker. Y conforme avanza la noche (y las cervezas), va subiendo el ánimo de los participantes, el monto de las apuestas y la emoción del juego.

En general, siempre gana el que tiene la mejor mano. Después de sucesivas apuestas, se llega al final en que todos los contendores son obligados a mostrar lo que tienen. Pero el póker tiene la particularidad de que es posible ganar sin tener nada en la mano, arte comúnmente conocido como “blufear”. Para eso se necesita tener nervios de acero y poner “cara de póker”; o sea pretender que se tienen cartas altas, llamando la atención, pero sin sobreactuar. Uno se queda con el pozo, pero nunca muestra lo que tenía en la mano.

A punto de lanzarse (o ya lanzada, desde donde uno quiera mirarlo) la carrera presidencial, tenemos a varios mirando para el lado con cara de póker. Sostienen sus cartas sobre la mano, miran al contrario, cuentas las fichas que tienen en su poder… parece que todos quieren lanzar sus apuestas con ánimo de asustar a los demás y quedarse con la mano sin mostrar las cartas. Así posiblemente lleguemos a un candidato único, del que nadie sepa qué cartas (proyectos, programas, ideas) tenía, pero que puso la cara correcta y llamo la atención lo suficiente para ser nominado mediante las benditas y todopoderosas encuestas.

Mientras nuestros partidos (izquierda, derecha y centro) no entiendan que la única forma de levantar la política es darle espacio a los mejores, no vamos a tener los cambios que queremos. Y la única forma de que esos mejores se ganen el espacio es que puedan mostrar sus cartas, no que los juzguen por encuestas más o encuestas menos. En USA a principios de años lideraban las encuestas Giuliani y Clinton. Nueve meses después, primarias nacionales abiertas mediante (en las que el partido demócrata tuvo la mayor participación de su historia), tenemos a Obama y McCain compitiendo por la Presidencia. Eludir la competencia alegando que “genera divisiones internas”, “desgasta al partido” o “pone el peligro el objetivo final de llegar al poder”, es como querer andar en bicicleta sin “pelarse” las rodillas. Los caminos fáciles terminan dañando a la política, desmotivando a la gente ante los acuerdos de cuatro paredes, en pos de la “unidad del conglomerado”. Los más beneficiados con que Coloma compita con Lily Pérez son los votantes de la región que podrán elegir entre dos buenos candidatos. Lo mismo que los simpatizantes de la Concertación podrían ver cuanto pesan cada uno de los candidatos con primarias abiertas, campañas y debates de por miedo. El objetivo de los partidos no debería ser ganar o retener el poder, sino darles las mejores ofertas a los ciudadanos.

Aprendamos a competir, no le tengamos miedo. Los únicos beneficiados son los votantes, que tendrán una mayor amplitud de oportunidades para competir y la posibilidad real de descubrir quienes tienen póker de ases, y quienes blufean con un par de cuatros.

Una respuesta to ““Póker y Primarias” (por Pablo Fernández)”

  1. Rodrigo Bordachar Says:

    Competencia… me gusta. Te propongo competir. Tírate por La Florida, vamos de compañeros de lista. Apuesto que rompemos el doblaje con una derecha progresista y globalizada… Lo único que doblarían sería la edad de los postulantes de la Alianza

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