Por qué voy a votar por MEO

por Davor Mimica (publicada en su sitio www.todopolitica.cl)

Votaré por MEO en primera vuelta. Y si tengo la oportunidad, lo haré con gusto en segunda.

Cuando comparo las posibilidades que la Concertación y la Alianza ofrecen para Chile, no me impresiono. Dudo que mucha gente lo haga. El duopolio que caracteriza nuestra política se mantiene inamovible a pesar del enorme desgaste que ha asolado a ambas coaliciones. Principalmente a la Concertación.

Pareciera como si el sistema pudiera sobrevivirse a sí mismo independiente de cuántos liderazgos importantes vayan quedando en el camino. Hoy la Concertación es sólo un penoso reflejo de lo que fue. Habiéndose jubilado sus principales líderes políticos y éticos, hoy está protagonizado por la estructura que antes transaba en las sombras cargos públicos y poder, junto a los escasos dirigentes que se mantienen vía un exagerado sentido de la ética de la responsabilidad y que son relegados a cargos de menor poder. Hoy estos protagonistas, al no tener real contrapeso político interno, ya no trabajan en las sombras: la transaca de los lotes y facciones es ya a la luz del día, cada día.

Además de lo anterior, pareciera que la alianza DC-PS está llegando a su límite: las políticas en las que ambos bloques estaban de acuerdo parecen haberse agotado. Es cada día más difícil encontrar visiones comunes, lo que redunda en una trágica disminución de la oferta de ideas y políticas públicas por parte del oficialismo.

La Alianza ha mejorado en todos sus órdenes. Se ha disciplinado y está detrás de un liderazgo relativamente claro. Pero no deja de ser prisionera de la ultraconservadora UDI y esquemas que son más parte del pasado que del futuro. Si bien hoy promete una mayor gobernabilidad en términos internos, lo hará con una minoría parlamentaria (en cualquier escenario menor a la que también sufrirá la Concertación) y con grupos sociales que estarán mucho mas presentes creando inestabilidad y dificultando los proyectos.

Los cuadros con los que llegaría a gobernar la Alianza son un símil a los actuales: personas de historia partidaria con los mismos vicios que la Concertación. Es cierto, el tiempo en el poder acrecienta los malos manejos y la corrupción, pero no podemos esperar un gobierno de Piñera libre de ellos. Habrá menos, pero habrá.

Lo que une a las candidaturas lideradas por Piñera y Frei es el incentivo a mantener la puerta de la política cerrada por dentro. Ambas coaliciones están tan bien acomodadas que un cambio de una a otra será poco más que cosmético. El interés por el sistema binominal, el interés por mantener un estricto control central de las regiones, el interés de no incentivar demasiado la participación juvenil. Cuando son pocos controlando el Estado, éstos harán todo lo posible por mantenerse. Cualquier cambio, cualquier aumento en esos controladores, forzosamente implica perder poder. Y nadie en sus cabales está dispuesto a hacerlo a voluntad: a la gente con poder se la echa a patadas, no con suaves interpelaciones a la buena voluntad.

Quizás lo más grave es la calidad de la renovación interna de las coaliciones. Tanto en la Concertación como en la Alianza, nuevos cuadros comienzan a reemplazar los espacios que van dejando la jubilación de los viejos líderes y la cooptación de esos espacios por quienes antes ocupaban una segunda línea en el poder. El problema es que éstas “juventudes” (a veces de alrededor de 40 años) están demostrando ser -salvo puntuales excepciones- de una calidad que no se condice con los desafíos de sus coaliciones ni del país. Son el resultado de los magros procesos de reclutamiento de juventudes partidarias a las que no llega exactamente la crema y nata de cada generación. E incluso dentro de ellas sólo existe espacio para quienes suelen ser más serviles a los intereses de corto plazo de las directivas partidarias o lotes relevantes de turno. Hoy estamos viendo cómo comienza a ser cada vez más usual encontrar a estos supuestos adalides de la renovación, envueltos en escándalos, corruptelas o demostraciones de bajeza moral y política que hacen enrojecernos a todos.

Tal vez este último punto es el que más me preocupa. Porque indica cuál es el futuro de los actuales coaliciones y partidos. La renovación de protagonismos es un mal chiste: los estilos son iguales o peores y los contenidos son los aceptados y consensuados con sus “mayores”.

Y en esto sale este chascón.

A diferencia de Frei o Piñera, los incentivos de MEO están alineados con la renovación y apertura política. Tanto por interés valórico (en el cual no tengo porqué confiar) como en interés personal (en el cual sí puedo creer): Como no tiene equipos formados, está forzado a abrir las puertas. Como no tiene partido, está obligado a bajar las barreras y promover la entrada de nuevos actores. Como sus escasos cuadros no han estado enfrascados en el Estado, no tienen intereses creados y tienen las manos mas limpias y libres.

El “pero” es claro: le falta experiencia y no tiene con quién gobernar.

No puedo decir que un gobierno de MEO sería espectacular, ya que los problemas mencionados son reales. Pero sí puedo analizar cuáles problemas serán más soportables. Un gobierno gastado y cansado, lleno de corrupción y malas prácticas. Un gobierno con las fuerzas sociales en su contra y atrapado por el extremo conservador. O un gobierno que mientras trabaje para abrir la política, cometerá grandes errores y se caerá varias veces.

En una perspectiva en la cual no veo una coalición que realmente le ofrezca reformas viables y relevantes para el futuro de Chile, me quedo con el tercero. Al menos, con suerte, algo quedará.

Todo lo anterior, es además de mi convencimiento que tanto la UDI como la DC son barreras casi impenetrable que usan y seguirán usando su poder de veto para impedir cambios relevantes que lleven a Chile hacia adelante.

Por todo esto, votaré con gusto por MEO en primera vuelta, convencido que mi voto es una señal para potenciar los valores y el mensaje en el que creo: la política necesita una apertura y necesitamos un recambio de ideas, estilos y liderazgo. Y urge una mirada tanto liberal como progresista para enfrentarse a los desafíos del presente y futuro.

Votaré por MEO independiente de si puede pasar a una eventual segunda vuelta. Y si lo hace, votaré con la misma convicción.

Si no lo hace, deberé escoger entre los dos primeros gobiernos que describí. Y la elección no es nada fácil.

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9 comentarios to “Por qué voy a votar por MEO”

  1. Compatriota Says:

    Me sorprende la perspectiva sombría de tu comentario, donde tu voto hacia MEO se sustenta en ser el menos malo o, el que presenta los “problemas más soportables”.

    Señalas: “En una perspectiva en la cual no veo una coalición que realmente le ofrezca reformas viables y relevantes para el futuro de Chile, me quedo con el tercero (MEO). Al menos, con suerte, algo quedará.”
    En primer lugar, permíteme “deprimirte” un poco más. Es cierto que un profesional joven exitoso (como probablemente eres) tiene poco que perder. Efectivamente, si un gobierno de MEO fracasa de todos modos se habrá botado el muro para abrir camino a una nueva clase de dirigentes, con ideas y estilos nuevos. Habrá dejado la excitación del cambio, desatado los sueños. El problema es que si a MEO le va mal (o incluso si tiene suerte y “algo queda”), la gran mayoría de los chilenos puede pagar con su futuro el mal paso. La política no es sólo como una telenovela que estamos casi obligados a ver a diario, con pasajes francamente insoportables. La política tiene efectos en las personas, en sus posibilidades de empleo, de educación, de salud, y de vida digna y con oportunidades. En tu análisis hay una feroz subestimación de los costos de un experimento con alguien a quien (solamente): “le falta experiencia y no tiene con quién gobernar”.
    Tu mirada sobre las debilidades de MEO es generosa y voluntarista. Dices: “Como no tiene equipos formados, está forzado a abrir las puertas. Como no tiene partido, está obligado a bajar las barreras y promover la entrada de nuevos actores. Como sus escasos cuadros no han estado enfrascados en el Estado, no tienen intereses creados y tienen las manos mas limpias y libres.” OK, es posible, que ello ocurra. Pero no es probable. Lo más probable es que por esas puertas abiertas entrarán varios de los de siempre: caudillos-operadores-políticos-bolsas-de-trabajo progresistas como Girardi y conservadores como Zaldívar estarán en primera línea. Podrá haber mucho talento de jóvenes idealistas, pero la carencia de una coalición estable (te has fijado en su “cariño” por la palabra “transar”) no augura una conducción firme. Los cuadros nuevos podrán tener hoy las manos limpias, pero las tentaciones (y aquí no juego con las probabilidades) estarán ahí.
    Comparto tu valoración genérica de que la “política necesita una apertura y necesitamos un recambio de ideas, estilos y liderazgo”, pero no cualquier idea, no cualquier estilo, no cualquier liderazgo. Tiene que ser para mejorar. Y de ello, en tu columna (así como en la información pública de que disponemos) hay casi nada.

    En segundo lugar, permíteme invitarte a remirar donde estamos hoy. Los bloques políticos están gastados, y a diario vemos indicios de energías desperdiciadas, peleas estériles, y bastante desconexión con las personas. Pero, esos partidos le han dado a Chile un gobierno sólido, profesional y exitoso en muchos aspectos. Eso es el presente y no sólo el “penoso reflejo” de un pasado “mejor”. La mirada en el tiempo y hacia otras latitudes, nos enseña que lo que tenemos no es poco. La aprobación de la Presidenta da cuenta de ello. La gran desaprobación ciudadana hacia los partidos es justa en apuntar a vicios reales, pero soslaya que hubo una oposición extremadamente celosa que obligó al gobierno a actuar con diligencia frente a cada crisis y partidos de la Concertación que han pagado costos enormes (incluyendo quiebres importantes) para estar alineados detrás de la Presidenta. ¿Hubiéramos preferido no tener partidos en este período?

    Para los ciudadanos interesados, es una obligación querer más y, ciertamente, hay mucho espacio para mejorar. La irrupción de MEO es una contribución y muestra que hay más opciones políticas de las que se creía y que hay una masa hambrienta por enfoques nuevos. Espero que en el futuro se formen alternativas que combinen, de modo más nítido, perspectivas de cambio y renovación, con consistencia política y promesas creíbles de progreso. Por ahora (y ayudadas por el desafío planteado por MEO), ése ideal está mejor representado por los bloques tradicionales, y con buenas perspectivas para los años siguientes.

    Mi respetuosa opinión. Espero que llegues a diciembre más optimista.

    Saludos.

  2. Juana Says:

    Estimado Mimica. Si a usted de verdad le importara esta elección, si verdaderamente le influyera en su bolsillo, en la protección de su salud, en la educación para sus hijos, se vería forzado por votar por una de las dos opciones “oficiales-reales-realistas” (piñera o frei). En cambio, va a ejercer el liberal y por que no también, clasista, “voto de protesta” que es opción para aquellos que ven la política desde el púlpito y la comodidad de haber tenido una enseñanza pagada y buena, de tener una isapre, de tener acceso al banco para la casa propia, de tener un trabajo en en el que llega el sueldo mes a mes. Si realmente se le fuera la vida en la elección, usted votaría por la mejor opción de uno de los dos bloques tradicionales, en pos de las minorías cesantes, pobres, enfermas, minusválidas, indígenas, y no tan solo por dar un “mensaje” al universo que que la política necesita el recambio (tremenda novedad por lo demás).

  3. Francisco javier Says:

    Yo pensaba que el voto era secreto. No se puede grbar, tomar foto, ni filmar. Exijo una explicación

  4. Compatriota Says:

    Entendido vozyvoto. Gracias a ti (y a Davor) por compartir opiniones. Felicitaciones por el Blog.

  5. Francisco javier Says:

    http://www.partidociudadano.org/a/index.php?option=com_content&task=view&id=1137&Itemid=1

  6. Diego García Says:

    Con sólo cincuenta candidatos a diputado y cinco al senado, MEO ha declarado formalmente no estar disponible para constituir una mayoría que le permita emprender ningún cambio significativo sin tener que negociar y transar bastante con todos aquellos a quienes ahora enfrenta con un lenguaje y una estrategia que, lejos de significar una auténtica renovacion para mejor de la política, aporta una alta dosis de toxicidad y resentimiento al debate. No es suficiente comparar debilidades ajenas con cualidades propias, hay que comparar cualidades con cualidades, debilidades con debilidades, y desde el punto de vista de formar gobierno y actuar con las instituciones (especialmente el legislativo), la oferta de MEO no sólo es la más débil, sino que presagia una crisis institucional de proporciones. En un escenario optimista, elegirá un senador y menos de media docena de diputados. Entre los escenarios realistas, podrían ser ningún senador y ningún diputado, debido a las altas e injustas barrreras de entrada del binominal. No es una crítica, sino una constatación: teniendo todo el derecho a presentar las candidaturas que quiera, su desapego de un mínimo principio de realidad lo convertirán en un catapilco o un perro del hortelano. Si ganara la elección, tal vez se descolgarían algunos parlamentarios concertacionistas para apoyarlo, y la concertación quizás se balcanizaría. Pero los que estarían dispuestos al “desalojo”, ¿cuántos pueden ser? ¿80, 90, 100 diputados, 25, 30 senadores? Con un congreso así de adverso (MEO cosechará lo que está sembrando con su campaña de alta odiosidad), la oposición lo tendrá de rodillas todo el tiempo. Algo que los partidarios de MEO se resisten a ver es que, teniendo la Concertación graves problemas, MEO y los díscolos eran una parte del problema -completa falta de cultura democrática para trabajar en proyectos colectivos, tanto es así que la bancada díscola tiene ¡dos! candidatos presidenciales, mucho cacique para tan poco indio-, y no de la solución. En su caso, saldrá lastimado su ego. Los verdaderos platos rotos los pagarán otros. Coincido en eso con el comentario de “Compatriota”. Habrá significado no haber aprendido nada de las continuas crisis de gobernabilidad del presidencialismo con gobiernos de minoría de la constitución de 1925.

  7. Davor Mimica Says:

    Estimado “Compatriota”,
    Actualmente estamos pagando con nuestro futuro. La terrible falta de ideas, de coraje, de proyectos y de visión. Y la más terrible aun tendencia que las mejores personas ya no se ocupan de lo público, sino que esos espacios vitales (donde se juega buena parte de nuestro futuro) son cada vez más ocupados por la ralea a la que nos estamos acostumbrando.

    A los peligros que tu ves (que entren personas como “Girardi”) yo simplemente veo que sería algo similar a lo que igualmente esperamos con un triunfo de Frei o Piñera. Sería incluso la solución a los problemas que dices yo subestimo (falta de experiencia e ideas). Sería obviamente también el fin del potencial de verdadero cambio. Pero entonces, siguiéndote, entiendo que las posibilidades con MEO serían dos: o realmente crea nueva apertura y genera espacio para personas nuevas que entrguen elementos positivos al sistema, o simplemente traería a los mismos de siempre.

    Bueno, con Frei y Piñera nos aseguramos de lo segundo.

    Finalmente, no veo en los actuales bloques ni perspectivas de cambio o renovación, ni consistencia política ni promesas creíbles de progreso. Veo una oligarquía.

    Estimada Juana,
    Tu argumento también podría usarse para justificar un voto por Frei en detrimento de Piñera. ¿Acaso un voto por la principal coalición de oposición no es esencialmente un voto de protesta? ¿Acaso un eventual triunfo de Piñera sólo podría explicarse por esa misma protesta (dado que históricamente su sector nunca ha llegado al 50% de los votos, al menos desde que existe el voto universal). ¿Acaso Piñera no es un recambio también?

    Yo creo que sí lo es. Pero es un recambio insuficiente y mal enfocado.

    No sólo se me va el bolsillo (como a todos los chilenos), sino que se me va también la vida y el país. Es sólo por el profundo amor que siento por mi país, su gente y el infinito potencial que nace desde nuestra diversidad que creo necesario que se rebarajen las cartas. Creo que con la mano que nos está tocando jugar (Alianza o Concertación) simplemente no tenemos verdaderos caminos de mejora real y sustantiva. La política está demasiado cómoda. Demasiado asentada. Y mientras siga así, evitaremos arriesgarnos, evitaremos hacer grandes reformas y evitaremos tener grandes discusiones. Y así no se construye un país. Eso se hace con coraje.

    No estipulo que MEO sea la panacea (queda claro en mi columna) pero sí que es una salida posible al estancamiento en protagonismos, estilos y contenidos que vive la política. Los otros caminos que tenemos por delante son la total anomia a la que nos estamos encaminando, o eventuales explosiones populistas como se han vivido en países cercanos.

    Mi voto es para que exista la posibilidad que el naipe pueda ser rebarajado. Con los candidatos tradicionales me aseguro que no lo será.

  8. Humberto Says:

    Felicidades por el blog sigan trabajando.
    Bueno yo soy un joven aun pero me gusto el blog porque me aclaro muchas ideas que tenia bueno ahora tengo otro punto de vista. gracias

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