No se inscribirán (Eugenio Tironi)

La clase política parece escandalizada con esto de que los jóvenes chilenos no se inscriben en los registros electorales. El Gobierno ha lanzado una campaña publicitaria dirigida a convencerlos. Lo mismo ha hecho Sebastián Piñera, para capitalizar el respaldo que tendría entre estos jóvenes ariscos. Pero nada. Los jóvenes no se inscriben. Es más: las cifras revelan que la tasa de inscripción de hoy es aún menor que la previa a la elección de 2005.

¿Qué pasa? ¿Por qué los jóvenes no se inscriben?

Las explicaciones son múltiples. La más trivial, no hay duda, es aquella que imputa la no inscripción a las dificultades burocráticas. Bastaría, entonces, con hacer el trámite más expedito, o extender los plazos, para que los jóvenes se inscriban como conejos. O lo que surgió ahora como la panacea: ¡eliminar la inscripción y hacer del voto algo automático y a la vez voluntario, para que vote quien quiera! Me temo que todo aquello es un espejismo. Si hubiese interés, sin que importara cuán difícil fuera, los jóvenes se inscribirían. En su vida cotidiana hacen cosas muchísimo más complicadas. Y sortean las dificultades, porque hay una causa que los empuja. El problema es que aquí no la hay. Por ende, si votar es automático y voluntario, me temo que el efecto será exactamente el opuesto: menos jóvenes votarán, porque incluso los ya inscritos se sentirán liberados de la obligación.

Hay otra explicación, que hincha los pechos de algunos. Se trataría —dicen— de la apatía de los jóvenes hacia un sistema político decadente. Si éste cambiara, se inscribirían como rebaño. Pero esto es tautológico: ¿cómo podría el sistema político cambiar si los que desean ese cambio (los jóvenes, se supone) no participan en él? Los hay quienes agregan una variante: los “no-inscritos” representan algo así como una fuerza revolucionaria de nuevo tipo, que más temprano que tarde irrumpirá para acabar con el sistema. Habría que esperar, pero se ve difícil: no se conocen revoluciones que hayan nacido de la indolencia, sin ideología, sin organización, sin liderazgos.

Volvamos de nuevo a la pregunta: ¿Por qué los jóvenes no se inscriben? Creo que la explicación es más profunda, y no la queremos ver. Lo primero tiene que ver con la aversión de los jóvenes —y no sólo de los jóvenes, hay que decirlo— al compromiso por toda la vida, en particular si se trata de causas co-lectivas. Gilles Lipovetsky dice que estamos en una era en la cual se repudia la retórica del deber total, eterno, colectivo, y se exacerban, en cambio, los derechos al deseo, a la realización inmediata, a la autonomía. En este paisaje, ¿por qué inscribirse, por qué votar? A esto se suma el aborrecimiento de los jóvenes a la acción instrumental o estratégica —aquella que supone aceptar las intermediaciones y postergar la realización de algunos apetitos—. El acto electoral y la política en general son precisamente eso. Esto explica que despierten tanto rechazo. ¿Por qué, entonces, no se inscriben? La respuesta es simple: por las mismas razones que rechazan el matrimonio y prefieren la convivencia, o que se dispara entre ellos la tasa de divorcio, o que se marginan de las iglesias, o que practican una acelerada rotación laboral. Porque no quieren compromisos que los aten y les pongan cortapisas; y esto vale para la pareja, las iglesias, los empleadores, y con mucha más razón aún para la República. Si son así las cosas, no importa cuánto se los inste, o cuántos plazos y facilidades se les otorguen, o cuánto se trivialice el acto mismo: los jóvenes no se inscribirán. Vamos acostumbrándonos.

Link: http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2009/09/15/no-se-inscribiran.asp

Anuncios

Una respuesta to “No se inscribirán (Eugenio Tironi)”

  1. Daniel Brieba Says:

    Creo que hay algo de verdad en lo que Tironi dice- aun si esta cultura de la gratificación instantánea es un fenómeno global, no específicamente chileno. Sin embargo, Tironi parece no notar que la implicancia de su argumento es que la inscripción automática y voto voluntario serían una buena idea: si los jóvenes no quieren compromisos de largo plazo que los aten, y por ende no se inscribirán bajo ninguna circunstancia, entonces permitamos que participen sólo ocasionalmente. Si una elección es atractiva, se animarán a votar; si otra no lo es, no lo harán. El sistema actual, en cambio, al obligar a ese compromiso de largo plazo bloquea la participación de los jóvenes en todas las elecciones sin excepción. El voto voluntario representa ganancia neta para la juventud y los no inscritos en general. Habrá que ver cuál es su efecto en los mayores e inscritos, pero sospecho que votar es un hábito adquirido para la gran mayoría de éstos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: