Carta al Presidente Electo

La estábamos debiendo. A continuación la potente carta de Educación 2020, uno de los movimientos ciudadanos más resonantes del país, al presidente electo Sebastián Piñera:

“Como recordará, tuvimos una interesante conversación con usted y su equipo programático hace algunos meses. Hoy, lo felicitamos por su triunfo electoral y le deseamos la mejor suerte en la enorme y complicada tarea que tiene por delante, con un gobierno de 4 años, elecciones municipales de por medio, Congreso pareado, parlamentarios díscolos y una elección estrecha.

Por ello, es posible que usted tenga que focalizarse en pocos temas en los cuales arriesgar su capital político y los nunca sobrantes recursos fiscales. Por favor, escoja la educación, y pase con ello a la historia como el presidente que cambió el rumbo del desarrollo y la equidad de Chile.

Lo pedimos a nombre de los 150 mil escolares que egresan cada año sin entender lo que leen, que no tienen voz, y que -si se atrevieran todos a rendir la PSU- obtendrían menos de 450 puntos, lo que equivale a un 1 o menos en una escala comprensible de 1 a 7. De acuerdo al último test del PISA, aunque estamos entre los mejores promedios de América Latina (sin ser el mejor), tenemos el sistema educativo más segregado, si se mide por la dispersión de resultados interescuelas. Triste récord.

Le pedimos esto también por prosaicas razones. Según estudios del National Bureau of Economic Research de USA, la explicación más nítida del rezago en el crecimiento de América Latina es el componente cognitivo. Además, según un reporte reciente del BID, “la calidad es un indicador más fiable de las contribuciones de la educación que los años de escolaridad, al punto que la importancia de la cantidad como factor explicativo desaparece una vez que se consideran las mediciones de calidad”.

Es terrible lo que se esconde detrás de esta técnica frase: Chile se equivocó rotundamente por medio siglo, apostando a que el aumento de cobertura era previo al aumento de calidad. Desde los profesores marmicoc hasta hoy. Dicho de otro modo, el país ha sacado y sacará poco teniendo jóvenes sentados 8, 12 ó 17 años calentando asientos en un aula, si no entienden bien lo que leen. Suena de perogrullo, pero es sano reafirmarlo.

Por otro lado, la correlación -a nivel mundial – entre inequidad de ingresos e inequidad educativa es altísima. Por cierto, la falta de educación no es la única causa de la inequidad de ingresos, el problema es más complejo. Pero se puede afirmar taxativamente la proposición opuesta: sin equidad educativa no habrá mayor equidad de ingresos. Tal vez se puedan regalar peces o dinero, pero si no enseñamos a pescar… ya conoce el dicho.

Vea usted lo extraño que le pedimos: que priorice un tema sin resultados de corto plazo. Casi le podríamos garantizar que el Simce y la PSU no variarán significativamente en su período presidencial, por lo cual algún asesor, comprensiblemente, le va a sugerir que se vaya por la ruta cosmética, que no compre peleas, que gaste plata fácil, y que arriesgue por otro lado. Se pueden comprar muchos computadores, o cometer en educación parvularia los mismos errores que cometimos en básica y media: aumentar cobertura y cortar muchas cintas descuidando la calidad. No caiga en esa tentación. Hay formas para demostrar resultados. Usted puede dejar instalada la reforma educativa y nuestro movimiento -con integrantes que votaron por Frei, usted o nulo- lo aplaudirá a rabiar.

Antes de tres meses, puede echar a andar sin problemas varios de los 16 temas de la Agenda Inmediata de Educación 2020: por ejemplo, una de las llaves maestras, sin las cuales no hay mejora posible, es un programa ambicioso de formación, remuneración, certificación y concursabilidad mucho más seria de directivos escolares. Lo mismo se puede decir respecto a las dos puntas de la carrera docente: mejores incentivos para buenos estudiantes de pedagogía, y a la vez, mejores remuneraciones inmediatas a los maestros que hayan demostrado efectivamente su excelencia. Nada sustituye a los buenos profesores y a los buenos directores. También es urgente una evaluación del impacto real del actual sistema de subvención preferencial, para no andar tirando plata al caño.

A usted le tocará este año amarrar legislativamente la reestructuración de la institucionalidad y el financiamiento de los sostenedores de la educación pública. Sin sobresimplificaciones, con fórmulas flexibles y pruebas piloto. El apuro nos podría dejar con una solución peor que la actual. Esa negociación no será fácil, y puede ser campo fácil para demagogias. En cualquier escenario Chile necesita detener la caída de la educación pública, porque así lo piden muchos compatriotas, para ofrecer una oportunidad amplia de diálogo social en el mejor lugar posible: la escuela. Así solía ser.

Usted deberá enfrentar también, ojalá a la brevedad, la madre de todas las negociaciones: la legislación de la carrera y Estatuto Docente. No se trata sólo de ver cuánto gana un profesor municipal de tal nivel ni cómo se le evalúa. El paquete es más complejo, incluyendo atribuciones de los directivos, ingreso a la carrera, eliminación de flagrancias, negociándolo simultáneamente con bonos de retiro y jubilación digna para profesores. Gran desafío político y financiero: negociarlo en pedacitos puede ser fatal.

Ojalá durante el primer trimestre le ponga al país seis metas verificables para el 2014, honradas pero no tan pobres, que indicarán claramente si la reforma está en marcha. Algo así como: 1) 75 % de los alumnos ingresando a carreras acreditadas de pedagogía provenientes del quintil superior de resultados de la secundaria, como se quiera medir; 2) Dos estudiantes ingresando a carreras técnicas debidamente acreditadas por cada universitario; 3) Tres mil directores de alto liderazgo ya trabajando en escuelas vulnerables, con mejores remuneraciones y atribuciones; 4) 50% de los profesores, los de mejor desempeño, bajo cualquier criterio, con una remuneración total al menos 50% superior a la actual; 5) Al menos 70% de aumento en una revisada subvención preferencial, extendida a enseñanza media; 6) Un sistema de acreditación de la educación superior riguroso.

Vea que no le pedimos resultados Simce, PSU o PISA. Si logra estos indicadores intermedios, la reforma estará en marcha y Educación 2020 posiblemente estará buscando otros horizontes. Mientras tanto, le colaboraremos en lo que podamos, y lo molestaremos harto, con mucho respeto pero con una gran independencia.

Por este conducto, le solicitamos atentamente una cita para poder conversar sobre estos candentes temas. Un saludo cordial en nombre de nuestros 63.045 adherentes.”

Mario Waissbluth, Coordinador nacional Educación 2020.

Link: http://www.educacion2020.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=629&catid=15&Itemid=37

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