TESTIMONIO EN MOVIMIENTO

por Cristóbal Bellolio (testimonio solicitado y enviado a La Tercera en la mañana del sábado 27 de febrero, horas después del terremoto)

La tierra se movió bajo nuestros pies despertándome violentamente. En los temblores uno tiende a darle al destino unos segundos de gracia, para ver si efectivamente se trata de algo serio. Casi nunca lo es. Esta vez fue distinto. Tuve que ponerme en pié e increíblemente noté que no podía caminar normalmente. No era siquiera capaz de llegar al umbral de la pieza. Nunca había sido tan pertinente esa siutiquería de “párenme el mundo que me quiero bajar”. El ruido estridente de la vajilla estrellándose contra el piso fue la señal que estaba esperando para confirmar la gravedad del asunto. Fuera de la cabaña, a las orillas del lago Villarrica, la conmoción. La gente saliendo a la playa en shock. Llantos aislados, preguntas agolpadas, relatos dispersos. “¿Se sigue moviendo el maldito suelo o estoy completamente mareado?” fue lo primero que alcancé a balbucear. Luego bromeé con la seguridad que nos producía estar bajo las estrellas, añadiendo que el único riesgo sería que la tierra se abriera para tragarnos. Tuve que contener la impresión cuando me apuntaron una grieta enorme que surcaba los pastos del jardín. Luego me fijé en la playa, hundida varios metros, el muelle bajo el agua y los transportes náuticos a la deriva. Pensé automáticamente en el volcán. En Villarrica no hay riesgo de tsunami, pero un trastorno volcánico sería el colmo de las pesadillas. Pero me dicen que la humareda que sale del cono es perfectamente normal. Las mujeres velaron armas hasta el amanecer al calor de un café y una acontecida conversación salpicada de réplicas menores pero igualmente amenazantes. Alcancé a transmitir algo de información por twitter antes de perder la señal y quedar digitalmente a oscuras.

Escribo estas líneas desde la Municipalidad de Pucón, que funciona frenética pero gentil tratando de entregar respuestas. Es una ciudad desorientada. Es mediodía del sábado y no hay noticias seguras del resto del país. Las versiones son contradictorias. Los turistas aun no saben si podrán regresar de sus vacaciones. No es una mala excusa para alargarlas, pienso mirando el vaso medio lleno. Pero escuché que había muchos muertos. Una empingorotada familia se queja airada en el mesón por el mal servicio que recibieron en un canopy. Una vez más, me imagino, esto le pegará duro a los que tienen menos. Para el resto no pasará de ser una macabra anécdota.

Se siente otro remezón. El pánico se dibuja en las expresiones de la gente. Afuera se rematan los helados porque sin luz no pueden mantenerse congelados. Me propongo ir por uno de ellos, antes de que sea tarde y la naturaleza nos tenga reservada otra sorpresa.

Link: http://blog.latercera.com/blog/cbellolio/entry/testimonio_en_movimiento

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Una respuesta to “TESTIMONIO EN MOVIMIENTO”

  1. Cristóbal Says:

    Compadre,
    Misterio resuelto, eramos varios devanandonos los sesos ante la pregunta de dónde estabas… Espero que la familia esté bien. Un abrazo

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