UNA CASA PARA LOS LIBERALES

En el Bar The Clinic lanzan la “Red Liberal”

A continuación transcripción del discurso inaugural de Red Liberal, pronunciado por Cristóbal Bellolio en su lanzamiento del miércoles 18 de agosto de 2010 en el Bar The Clinic:

“Bienvenidos al lanzamiento de Red Liberal, movimiento que pretende transformarse en la casa de los liberales chilenos, aquellos que durante mucho tiempo han vagado dispersos por distintas tiendas políticas y a quienes invitamos hoy a asumir la responsabilidad de construir este proyecto.

Creemos que a Chile le llora un referente liberal organizado. Las ideas de la libertad han sido asumidas en mayor o menor medida por los actores tradicionales, pero principalmente en forma fragmentaria. Desde la derecha es común escuchar un discurso que valora la economía de mercado pero no es igualmente entusiasta respecto de la autonomía moral de los individuos. Hoy vemos como desde el gobierno los sectores más conservadores, que entienden la política casi como una misión evangelizadora, promueven sus particulares concepciones religiosas con las herramientas del Estado. Desde la izquierda, por el otro lado, todavía resuena el quejido lastimero que desconfiando de la competencia y el mérito busca uniformar las recompensas sociales. En demasiados aspectos, oficialismo y oposición se parecen en la defensa del statu quo. El duopolio político que denunciaba Marco Enríquez ha forzado a los amantes de la libertad -política, económica y valórica al mismo tiempo- a optar por una alternativa, quebrando un mundo que tiene una visión compartida pero carece del instrumento orgánico para promocionarla.

La reciente elección presidencial fue un ejemplo de este fenómeno. Lo interesante es que, a diferencia de lo ocurrido en 2005 cuando el “humanismo cristiano” fue la vedette de la segunda vuelta, esta vez la niña bonita se llamó “liberalismo progresista”. Por primera vez vimos una centroderecha que abrazaba un mensaje, si no liberal, al menos pluralista, y una Concertación que se daba cuenta tarde de que Chile estaba bastante más preparado de lo que creía para asumir ciertas transformaciones.

En paralelo, se coló en la agenda pública el concepto de renovación de la dirigencia política. Una demanda subterránea que tampoco fue oportunamente leída por los estrategas. Nos cansamos de los mismos de siempre, así de simple. Esto es relevante porque parte de la viabilidad de Red Liberal radica en la apuesta de que las nuevas generaciones de chilenos son más liberales que las de sus padres, no sólo porque no vivieron la violencia ideológicas y no cargan con las mochilas afectivas de la intolerancia, sino porque crecieron en un país cada vez más diverso, celoso de sus derechos y libertades individuales, indignado frente a las situaciones de abuso e injusticia. En un escenario de inscripción automática y voto voluntario, en la expectativa de que el voto joven recupere parcialmente su peso específico en el padrón electoral, el discurso liberal tiene receptores e insospechada proyección.

Lo que corresponde ahora es preguntarse en qué consiste ese discurso, entendiendo que el término “liberal” despierta distintas interpretaciones. Nuestra manera de entenderlo no es la única, pero nos permitimos esbozarla brevemente para despejar algunas dudas:

En primer lugar, somos herederos de la tradición liberal que asume como principal bandera la limitación del poder del que dispone la autoridad: todas las personas deben gozar de un espacio o ámbito de libertad individual en el cual la intervención del Estado -u otro grupo organizado- está vedada. Desde esta perspectiva originaria y reconocedora de la dignidad humana, somos libres y autónomos para perseguir el plan de vida que escojamos y que nos acerque a la felicidad. La ampliación progresiva de ese ámbito es la madre de las batallas liberales. Recordando a John Stuart Mill, “la única finalidad por la que el poder puede ser ejercido, con todas las de la ley, sobre cualquier miembro de una comunidad civilizada (…) estriba en evitar que perjudique a los demás, pues su propio bien, físico o moral, no basta como justificación”.

En segundo lugar, admitimos y nos hacemos cargo de la insuficiencia del pensamiento liberal clásico para resolver las escandalosas desigualdades producidas por el privilegio y la injusticia. Por lo mismo, puede resultar inconsistente predicar libertades individuales cuando se carece de pan, techo y abrigo. La libertad como elección, y la idea misma de autonomía, pierde parte de su sentido cuando la pobreza y la marginación eliminan las opciones. Por esto estamos comprometidos con un proyecto liberal que reconoce como prioritaria la tarea de igualar niveles básicos para su ejercicio. En este sentido, el rol de la política y del Estado como ente redistributivo y asegurador de instituciones justas es acentuado por Red Liberal.

En tercer y último lugar, Red Liberal suscribe la tesis de Constant respecto que la libertad de los modernos consiste en el “apacible disfrute de la independencia privada”. Esto no significa, sin embargo, que abandonemos la conversación y la deliberación sobre los asuntos públicos. Incentivaremos –jamás obligaremos- la participación democrática y la generación de espacios ciudadanos donde los individuos se asocien voluntariamente para conseguir sus objetivos. Red Liberal se compromete como un movimiento republicano y contrasta con aquellos que reducen la libertad a una serie de opciones de consumo.

Estos tres acuerdos o principios básicos son el cimiento de nuestra casa. Los ladrillos que vienen a continuación deben ser colocados por nosotros. Ellos deberían llevarnos a adoptar férrea defensa de la universalidad de los derechos humanos (condenando sus violaciones a nombre de una cultura particular), de la libertad de expresión sin excepciones (y por ende contra la censura y la intocable majestuosidad de los poderosos), de la sociedad cosmopolita y globalizada (es decir, contra el nacionalismo patriotero y xenófobo), de la más extendida neutralidad ética y secularización del aparato público (combatiendo la tentación de los gobernantes de revertir la separación de Iglesia y Estado), de modelos de desarrollo sustentable que permitan a nuestros hijos vivir tan o más libremente que nosotros, así como de estrategias de descentralización del poder para que las decisiones públicas se tomen lo más cerca posible de aquellos a quienes afectan. Esto, por supuesto, es un marco básico. En Red Liberal hay diversidad de sensibilidades y el diálogo racional en diversidad no sólo se permite, sino que se estimula. El derecho a cambiar de opinión y el escepticismo frente a las verdades absolutas siguen siendo nuestro patrimonio histórico.

¿Qué pueden esperar de nosotros en el futuro? ¿Qué debiésemos esperar de nosotros mismos? Para comenzar, la expectativa está cifrada en dos objetivos específicos: el primero, transformarnos en el corto y mediano plazo en un actor reconocible y legitimado para promover los valores de la libertad en la discusión pública. En esta tarea seremos fieles aliados de aquellos que ya dan la pelea en sus respectivos “issues” y haremos causa común con los protagonistas políticos que se embarquen en las mismas causas sin distingo de a qué partido pertenecen. El segundo objetivo es aumentar la masa crítica y bajar los costos de la participación política. Aunque para para algunos el liberalismo sea “un credo combatiente”, lo cierto es que estamos lejos de ser un ejército de convicciones monolíticas. Todos son invitados a entrar en esta humilde casa. Acá no hay barreras a la entrada (asumiendo que gracias al nombre del movimiento no deberíamos tener muchos “colados”), ni jerarquías impermeables ni tribunales de disciplina. Nuestra estructura será horizontal y la participación eminentemente virtual a través de las redes sociales. Esto no está ocurriendo en Santiago, está ocurriendo en todas partes a la vez (mal que mal, esta idea nació en Twitter).

Si somos capaces de cumplir ambos objetivos, llegará el momento de evaluar qué hacer con el capital político creado. El camino convencional es la formación de un partido. Otra alternativa es generar alianzas políticas y electorales con actores afines. Porque, que quede claro desde el comienzo, Red Liberal no es un centro de estudios ni un think tank. Red Liberal buscará eventualmente a través de sus miembros competir para desempeñar el poder, sin contentarse con influir en él. Pero esa es una conversación que se desarrollará más adelante. Lo cierto es que ahora tenemos más preguntas que respuestas, lo que apenas tenemos entre manos una buena idea y carecemos de todos los recursos necesarios para su implementación. Pero, por más petrificado e inquebrantable que veamos nuestro sistema político, si el hombre no se hubiese lanzado en la incesante conquista de lo imposible, no habría conseguido ni siquiera lo que hoy es posible.

Dicen que las organizaciones políticas mueren de jóvenes y no de viejos. Si es así, Red Liberal será uno más en desafiar esa tradición, más allá de las certezas. Este es un emprendimiento político, aunque emprendimiento a fin de cuentas. No nos exijan cambiar las cosas por dentro antes de haber intentado hacerlo por fuera. En 1938 el entonces joven e idealista Eduardo Frei Montalva fue expulsado de la juventud del partido conservador por apoyar a Pedro Aguirre Cerda en lugar del candidato oficial de su tienda, Gustavo Ross. Formó la Falange Nacional que luego se transformó en la Democracia Cristiana. ¿Se dan cuenta lo que podríamos haber perdido en términos de aporte político y social durante el siglo XX si hubiésemos obligado a Frei Montalva a “cambiar las cosas por dentro”?

Este movimiento viene a refrescar, junto a otros que están surgiendo, el panorama de la política chilena. Reclamamos el derecho a nuestro auténtico relato histórico, a nuestro mito fundacional. No tiene nada de extravagante o caprichoso, ya que como decía la enorme Hannah Arendt, “no hay nada más propio al ser humano que su capacidad, simple y radical a la vez, de construir algo nuevo”. Y si es liberal, tanto mejor.”

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2 comentarios to “UNA CASA PARA LOS LIBERALES”

  1. @alfredodiaz Says:

    Que ganas de haber escuchado ests palabras, me representan al 100%.
    Gran iniciativa, gran uso de las redes sociales. Me sumo obviamente.

    Un abrzo fraterno

    @alfredodiaz

  2. Angello Giorgio Says:

    ¿Donde firmo?

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