La dueña de casa

por Jorge Navarrete (publicada en La Tercera el domingo 22 de julio)

Acompañada de un puñado de dirigentes sociales y otras personalidades, esta semana se inscribió la candidatura independiente de Josefa Errázuriz a la alcaldía de Providencia. Llega a estas instancias después de haberse sometido a una elección primaria en dicha comuna, donde se impuso frente a otros dos aspirantes, Cristóbal Bellolio y Javier Insulza, quienes también le han manifestado su apoyo para las elecciones de octubre próximo.

Se trata de un hecho que probablemente hubiera pasado inadvertido frente a la opinión pública si no fuera porque ese mismo día el actual edil, Cristián Labbé, afirmara: “Si quieren cambiar a un gerente que está haciendo las cosas bien por una dueña de casa, es cosa de ellos”. A partir de ese momento la polémica se instaló y rápidamente se propagó.

¿Es para tanto? Obviamente que sí.

Las expresiones de Labbé, dichas con sorna y desdén, constituyen un insulto para una enorme cantidad de mujeres, las que pese a no recibir remuneración alguna por el trabajo que realizan, cumplen una función de suma relevancia. Bien lo saben las jefas de hogar que diariamente tienen que lidiar con la administración de su casa, poniendo a prueba todos los días su talento gerencial, no sólo administrando un presupuesto muchas veces escaso, sino, además, desplegando y multiplicándose en sus roles de madres y esposas, haciendo contención afectiva, siempre atentas a velar por el resguardo y seguridad de sus familias. Por lo mismo, el alcalde no sólo denigró a las mujeres y dueñas de casa de Providencia, sino también a su propia esposa, pese a que -supongo quizás- debe desempeñarse como alta ejecutiva de una gran corporación.

Labbé, además, mintió al señalar que no conocía a Josefa Errázuriz. Tratándose de una dirigente vecinal de larga trayectoria, es fácilmente comprobable las innumerables veces que ambos se han reunido para tratar y discutir los temas propios de la comuna. Quizás el alcalde podría no recordarla, lo que de ser cierto diría mucho de la atención que éste pone a las conversaciones con sus vecinos. Pero ni lo uno ni lo otro. La displicencia que subyace a ese comentario sugiere algo todavía más grave, cuyo propósito no es sólo revelar una eventual desventaja que pudiera tener su competidora en particular, sino también, en general, tiene el efecto de silenciar a las mujeres, como si éstas no tuvieran nada que decir en el debate público.

Ahora bien, incluso en la discriminadora lógica de Labbé, ¿cómo andamos por casa? En el caso de Josefa Errázuriz, se trata de una socióloga que obtuvo su título profesional en la Universidad de Chile. Nada parecido podríamos decir del actual alcalde, el que pese a un muy discreto desempeño como oficial del Ejército de Chile, logró el favor de sus superiores haciendo gala de la obsecuencia y cumpliendo el trabajo sucio que otros de sus compañeros de armas se negaron a realizar. Todo lo cual, finalmente, lo llevó a ser el vocero de Pinochet.

Son muchas las personas que se han sentido agraviadas. En lo que a mí corresponde, escribo también esta columna como un homenaje a mi propia madre, quien pese a desarrollarse con gran éxito en el ámbito público y privado, siempre ha sido, antes que nada, una gran dueña de casa.

Link: http://www.latercera.com/noticia/opinion/ideas-y-debates/2012/07/895-473421-9-la-duena-de-casa.shtml

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