Archive for 7 agosto 2012

LIBEREN A LOS LIBERALES

agosto 7, 2012

por Francisco Javier Díaz (publicada en revista Capital en la edición del 20 de julio de 2012)

¿Qué significa ser liberal? ¿Es una postura filosófica C. ante la vida? ¿Es una postura pragmática ante las cosas? ¿Tiene algún destino político tratar de organizar a los liberales hoy día en Chile? ¿O están destinados a vivir desperdigados y ser, más bien, una suerte de Pepe Grillo libertario en los partidos de izquierda y derecha? Porque si todos tenemos algo de liberal, ¿por qué no apelar a ese voto directamente?

Hace tiempo que los liberales dejaron de tener representación política específica en Chile. Durante los albores de la república y mediados del siglo 19, los liberales (los famosos pipiolos) lograron organizarse como partido político y promover políticas acordes a su ideario. En libertades civiles, libertad de prensa, cuestiones religiosas, libre circulación de los bienes, los liberales lograron dejar su impronta en nuestra legislación, oponiéndose al poderoso eje católico-agrario-conservador. Dejan como legado grandes y controvertidos líderes, desde José Manuel Balmaceda a Arturo Alessandri.

Los liberales se dedicaron a gobernar y legislar desde fines del siglo 19 y comienzos del 20. Sin embargo, nunca lograron conectar certeramente con la naciente y creciente clase media, desde donde el Partido Radical termina ganándole sin contrapeso. Su genealogía de elite le impidió abrirse a nueva gente. Ni hablar de inserción en movimientos sociales, campesinos, pobladores u obreros. Poco a poco, los liberales fueron asimilándose a sus otrora adversarios, los conservadores, en la defensa del orden establecido. Hacia mediados del siglo 20, el clivaje religioso lo encarnaba mejor la disputa entre radicales y democratacristianos. Los liberales se asociaban, más bien, con el antiguo régimen oligárquico y patriarcal. Luego de la debacle electoral de 1965, terminaron fusionándose como partido de clase, junto al Conservador. Y finalmente, lo poco que quedaba de ese partido no fue capaz de cumplir con lo mínimo que le correspondía hacer a un partido democrático en dictadura; en otras palabras, no se vio a los liberales defendiendo libertades. Esa fue la bancarrota moral del liberalismo clásico en Chile.

¿Pero es justo limitar el liberalismo chileno a aquel añoso Partido liberal? Ciertamente, no. Surgen hacia fines del siglo 20 plataformas liberales en diversos puntos del espectro político. En la derecha, el neoliberalismo económico y social, inspirado en Hayek y Friedman, que gana adeptos rápidamente y forma una exitosa alianza estratégica con el gremialismo político para hacerse de la manija de las políticas públicas durante el régimen de Pinochet. Pero su lógica de análisis, su verdadera filosofía, se impregna con fuerza en toda la derecha y logra subsistir mucho más allá del gobierno militar.

La derecha, sin embargo, ha sido temerosa para entrar en otras áreas. El extremo liberalismo (o neoliberalismo) económico, el de la desregulación y el estado subsidiario no ha sido acompañado de un correlato político ni valórico. La derecha liberal en Chile terminó defendiendo a senadores designados y enclaves autoritarios, oponiéndose a la píldora del día después, o al matrimonio homosexual. ¡Si hasta Andrés Allamand se opuso a la ley de divorcio a fines de los años noventa!

En el centro y en la izquierda, el proceso de renovación también abrió espacios para el pensamiento liberal. Distintas ramas de pensamiento fueron construyendo, de manera menos orgánica que el neoliberalismo en la derecha, pero igualmente influyente, un cuerpo de ideas socialdemócrata-liberal que fue el que, casi sin decirlo, gobernó durante los 20 años de Concertación. En lo político, la renovación de la izquierda y el predominio exclusivo de la democracia representativa; en lo legal, la ética de los derechos humanos y las libertades personales; en lo social, un mayor balance entre igualdad y libertad; en las políticas públicas, la lógica implacable del rational choice; en lo económico, la aceptación del mercado como motor de la economía; en lo valórico, el divorcio completo con la tradicional moral conservadora.

Este cuerpo de ideas de la Concertación, sin embargo, se armó a pulso, más en la práctica que en los cursos de teoría política. Leyeron a Rawls, Giddens y Bobbio, es cierto, pero la construcción del socio-liberalismo chileno es una construcción pragmática, evolutiva, más parecida al laborismo inglés o a la socialdemocracia escandinava que a la verborrea izquierdista bolivariana.

A esta evolución ideológica en la derecha y en la izquierda se debe sumar el empoderamiento ciudadano. Hoy en día, detrás de cada movimiento social hay también una motivación individual. Lo colectivo se ha fundido con lo personal. El empoderamiento ciudadano es el empoderamiento de miles y miles de personas, todos sujetos de nuevos derechos.

Ad portas de un nuevo escenario presidencial, algunos candidatos han tratado de hablarle a este nuevo mundo. Andrés Velasco y Marco Enríquez-Ominami llevan la delantera (aunque MEO de manera menos explícita). Andrés Allamand podría intentarlo también, aunque Golborne tiene toda la biografía para tener más éxito en esta tarea. El gran logro de ellos sería poder aglutinar a los liberales de todos los sectores en una sola gran causa, una suerte de “nuevo centro” de la política chilena, moderno, meritocrático, tecnocrático, progresista y pluriclasista. Suena difícil hacerlo porque, en cierta forma, ‘significa liberarse de inercias pasadas. Pero creo que no tienen nada mejor que hacer que intentarlo.

Link: http://www.capital.cl/reportajes-y-entrevistas/los-desafios-del-liberalismo-2.html

NO QUIERO LA LEY TELETUBBIE

agosto 5, 2012

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias el domingo 5 de agosto de 2012)

De un tiempo a esta parte nuestros legisladores se han obsesionado con la idea de prohibir, restringir y limitar nuestras libertades. Algunas medidas han sido razonables porque regulan conductas que afectan directamente derechos de terceros –como la que decreta espacios libres de humo en lugares cerrados- pero en otros casos se han tomado a la chacota la excepcionalidad de la herramienta penal, como en la pretensión de censurar las escenas de cine y televisión donde los actores aparezcan fumando cigarrillos.

Se trata sin duda de una iniciativa que atenta contra la libertad de expresión y creación en el mundo de las artes. A éste no le corresponde la responsabilidad de promover seres perfectos. La pantalla grande y la pantalla chica suelen retratar la realidad de lo que somos, con vicios y virtudes. Si no aceptamos esto vayamos censurando también las imágenes de violencia, sexo o corrupción que alimentan la historia humana y preparémonos para una maratón de los Teletubbies.

Los defensores de esta prohibición argumentan que en estos episodios se justifica coartar la libertad en nombre del bien común: menos tabaquismo en la sociedad. Sin embargo no existe ninguna evidencia seria que establezca relación de causalidad entre personajes de ficción con pucho en la boca y cáncer al pulmón. Es cierto que en otra época el vaquero de Marlboro funcionaba como modelo de macho-recio-cabrón, pero si el objetivo es disuadir la admiración hacia fumadores bastaría con regular la influencia de las tabacaleras en el negocio audiovisual.

Nuestros congresistas de gatillo fácil deberían entender que las sociedades civilizadas distribuyen el riesgo y no se empeñan en eliminarlo. Casi todas nuestras acciones conllevan un potencial peligro: conducir un vehículo, tomar una copa, caminar por la calle. La pregunta del millón es cuáles riesgos son tolerados y cuáles no. Y si vamos a preferir la prohibición antes que la libertad, entonces que nos entreguen una muy buena razón… la que todavía estamos esperando.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2012-08-05&PaginaId=10&bodyid=0

Inscríbete como voluntario por Josefa Errázuriz

agosto 3, 2012

 

TRES RAZONES PARA NO PERDERSE LA MUNICIPAL

agosto 1, 2012

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias el miércoles 1 de agosto de 2012)

¿Es importante la elección municipal del 28 de octubre próximo? Por diversas razones, sí.

La primera es porque permite a los chilenos decidir democráticamente quiénes quedan a cargo de sus respectivos gobiernos locales. Aunque históricamente se le ha considerado la pariente pobre de las elecciones, el resultado de la competencia comunal en muchos sentidos influye más en la vida cotidiana de las personas que el veredicto de una presidencial o una parlamentaria. Si queremos que las decisiones se tomen lo más cerca posible de aquellas personas a quienes afectan, entonces la estrategia correcta es atribuir relevancia a lo que sucede en los municipios.

La segunda razón es porque la municipal es un buen termómetro para saber “como se viene la mano” en la presidencial del año siguiente. Así como la Concertación celebró la paliza del 2004 –anticipando el triunfo de Bachelet- la Alianza supo que su triunfo en alcaldes del 2008 le acercaba a Sebastián Piñera a La Moneda. Ambas coaliciones saben por tanto que acá se están jugando algo más que alcaldías y concejalías. La oposición intentará aprovechar al máximo la gallina de los huevos de oro instalando la sonrisa de Bachelet en todos los carteles. El oficialismo en cambio no podrá photoshopear la imagen de sus precandidatos presidenciales –Golborne, Allamand, Longueira- mientras sigan siendo ministros de Estado.

La tercera cuestión interesante de observar es el debut del padrón electoral con inscripción automática. Cientos de comunas vieron su universo de votantes duplicado. El drama es que nadie sabe si los jóvenes van a votar y luego cómo votarán en caso de hacerlo. Hay razones para creer que nada va a cambiar demasiado mientras la oferta de partidos y candidatos siga siendo la misma. Ninguna de las coaliciones grandes ha hecho muchos esfuerzos por renovar su elenco. Sólo si los díscolos, partidos chicos y las candidaturas no tradicionales agarran vuelo la elección se puede transformar en pesadilla para las vacas sagradas.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2012-08-01&PaginaId=18&bodyid=0