LAS PRIMARIAS PAGAN DOBLE… O TRIPLE

por Daniel Brieba (publicada en La Tercera el 20 de enero de 2012)

LA PRIMARIA presidencial de la DC fue un hito más en el verdadero festín de elecciones de este tipo que habremos tenido en Chile entre abril de 2012 y el 30 de junio de 2013. Habida cuenta de su creciente popularidad entre los ciudadanos como método de selección de candidatos (según lo reveló la encuesta Auditoría a la Democracia esta semana), y ya promulgada la Ley de Primarias, es un hecho que éstas han llegado para quedarse en el país.

Así, bien vale preguntarse por sus efectos. A pesar de sus riesgos -como el debilitamiento de la disciplina partidaria o la aún mayor influencia del dinero en las elecciones-, en la situación actual de fuerte desafección ciudadana las primarias son una buena noticia para nuestra democracia. Sus ventajas generales son conocidas: le dan más poder a la ciudadanía en detrimento de las cúpulas partidistas; ponen a prueba las capacidades políticas, de liderazgo y de organización de los candidatos; fortalecen y legitiman al ganador, y permiten oxigenar el proceso de renovación de las elites al darles la posibilidad a caras relativamente desconocidas de hacerse con los cupos. Por ello, las primarias darán mayor relevancia a los poco escuchados militantes y obligarán a los candidatos a sintonizar mejor con el sentir ciudadano. Los caciques y veteranos tendrán que revalidar su mejor derecho a la reelección, con mayor frecuencia que en un esquema de designación desde arriba.

Como parte de un análisis más amplio de las elecciones municipales hecho en Horizontal -que consistió en un análisis estadístico de los resultados municipales a nivel de alcaldes, abarcando a 324 comunas-, encontramos que las 142 primarias que la Concertación realizó en abril de 2012 tuvieron un efecto positivo sobre sus resultados de octubre. Concretamente, las primarias mejoraron sus probabilidades de ganar la elección desde 30% a 44% cuando disputaron una comuna que ya no era de la Concertación, y desde 60% a 72% cuando se trataba de comunas que estaban en su poder.

Sin embargo, este éxito se explica principalmente por las comunas de menos de 50 mil habitantes y, en especial, por aquellas donde la Concertación había perdido en 2008. Así, las primarias serían un instrumento especialmente efectivo para hacer crecer al retador, pudiendo generar un importante factor de movilización, al menos en comunas pequeñas: en éstas, por cada 10% del electorado que participó en sus primarias, la Concertación recibió un “bono” promedio de 3,3% más de apoyo en la elección final de esa comuna.

Las primarias también legitiman al ganador y ordenan a una coalición tras éste. Así, las primarias pagan doble: tienen un efecto directo de mayor movilización y votación, especialmente en comunas pequeñas, e indirectamente eliminan rivales y previenen descolgados, que se da tanto en comunas chicas como grandes. Bien lo sabe la Coalición por el Cambio, que no realizó primarias y perdió comunas importantes, como Recoleta y La Reina, al dividir su votación entre dos candidatos. Estos efectos se aplican también a primarias parlamentarias y presidenciales, pues aunque tienen sistemas electorales distintos al de alcaldes, en todos ellos existen fuertes incentivos para llegar con pocos pero competitivos candidatos a la elección final.

Más interesante aún es que junto a las clásicas primarias al interior de un partido o coalición se esté abriendo la posibilidad de primarias entre coaliciones y sectores políticos emergentes con visiones ideológicas o programáticas afines, pero que se rehúsan a ser parte de aquellas. Llamemos a esto el “modelo Providencia” de primarias, pues ahí la Concertación compitió bajo un régimen especial contra un candidato liberal de centro y una importante dirigente vecinal. El proceso provocó una atención mediática inusitada, aunó los esfuerzos de todas las fuerzas opositoras al ex alcalde Labbé, generó niveles de participación considerablemente más altos que los vistos en comunas semejantes, como Vitacura, Ñuñoa o Las Condes, y fue coronado con un resonante triunfo electoral de la candidata ungida en las primarias.

Esta modalidad implica un riesgo para los partidos, pues -como sucedió en Providencia con el candidato del PS- se exponen a perder contra candidatos independientes. Por otra parte, las coaliciones tienen mucho que ganar al abrirse a la competencia “desde la ciudadanía”: en la medida en que incorporen a estos actores nuevos, se muestran abiertos a la renovación política, ganan en oportunidades de re-conectar sus alicaídas coaliciones con un electorado más distante, hacen menos necesaria la creación de terceros referentes, les permiten a líderes ciudadanos pactar con las coaliciones sin ser acusados de ‘venderse’, y de todas estas formas consiguen mayor legitimidad política e inclusión electoral.

Los esfuerzos de Revolución Democrática y de Evolución Política a cada lado del espectro pueden ser leídos en esta clave: como intentos de renovación política de las coaliciones existentes, pero hechas desde fuera de sus partidos en virtud del desprestigio y pobre historial de renovación. Podría ser que este uso creativo del mecanismo de primarias termine impulsando una renovación política más amplia que reconfigure parcialmente el mapa electoral chileno. Si fuese así, las primarias estarían pagando ya no doble, sino triple.

Link: http://www.latercera.com/noticia/opinion/ideas-y-debates/2013/01/895-504620-9-las-primarias-pagan-doble-o-triple.shtml

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