EL LARGO CAMINO A LA NUEVA CONSTITUCIÓN

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 2 de junio de 2013)

Es curioso lo que pasa con el tema de la asamblea constituyente. No figura prácticamente en ningún ranking de preocupaciones de los chilenos y sin embargo le quita el sueño a un esbelto grupo que mete suficiente ruido. Han sido exitosos en ello: todos los actores políticos, incluidos los presidenciables, se han visto obligados a tomar posición al respecto. No parece una cuestión urgente pero vaya que ha logrado meterse en la agenda, incluso por sobre otros asuntos que parecen menos ambiciosos y más largamente acariciados, como el voto de los chilenos en el exterior o la reforma al sistema binominal.

“Marca Tu Voto” es una de las campañas que ha hecho noticia en las últimas semanas. Se trata de un grupo que promueve que los electores, aparte de votar por su candidato preferido, escriban en una esquina de la papeleta las siglas “A.C” en los comicios presidenciales de noviembre. De esa manera el primer mandatario recibiría una señal de cuánta gente realmente está interesada en un drástico cambio constitucional. Algunas voces se levantaron advirtiendo que los votos marcados serían anulados, pero fue falsa alarma: los votos que digan “A.C” serán objetados pero finalmente válidos y contabilizados. Más allá de los resultados, estas ideas contribuyen a socializar un tema que por naturaleza es árido y de difícil digestión masiva. Se requiere esfuerzo, persuasión y paciencia para llenar esta piscina de agua antes de lanzarse a ella.

Por eso llamó la atención la propuesta que un grupo de constitucionalistas preparó para la candidata Bachelet, que básicamente intenta convocar una asamblea constituyente por decreto presidencial asegurándose que la mayoría de los congresistas no patalee ante el Tribunal Constitucional. Allamand dijo que se trataría de un “fraude”. El mandamás de la UDI lo calificó de “prepotencia jurídica”. ¿Se puede seguir adelante con la idea cuando ésta tiene una oposición tan fuerte y declarada?

Las Constituciones no deben ser el arma de un sector contra el otro sino más bien un punto de acuerdo sobre asuntos esenciales. Ése es el pecado original del texto aprobado en 1980 y constituye un buen argumento para cambiarlo. Lo relevante entonces es no tropezar con la misma piedra. Si vamos a redactar una nueva Constitución se hace imperativo sumar hasta las voluntades más escépticas. Los atajos son tentadores, pero también es prudente trabajar por contener los razonables miedos de parte importante de la población que teme un escenario de inestabilidad. Dicho de otro modo, es de aquellos partidos que no basta con ganar por la cuenta mínima; hay que ganarlos bien y con propiedad. Sostener que la nueva Constitución se viene por las buenas o por las malas no parece una estrategia sustentable.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2013-06-02&NewsID=228590&BodyID=0&PaginaId=17

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: