LOS GOLES SE HACEN, NO SE MERECEN

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 13 de octubre de 2013)

No fue el viernes que esperábamos en materia deportiva. La selección nacional de fútbol ganaba por tres goles en Barranquilla y dejó escapar el triunfo que nos clasificaba directamente al Mundial de Brasil en los 45 minutos finales. Horas antes, a Chile le dieron vuelta otro partido: durante la semana el gobierno había creado un ambiente de optimismo en torno a la votación que zanjaría la sede de los Juegos Panamericanos 2019, pero el resultado fue contundentemente inverso. La ministra Cecilia Pérez se mostraba confiada en conseguir los 29 votos necesarios. Sin embargo en la primera ronda Lima consiguió 31 contra 9 de Santiago, 9 de Ciudad Bolívar (Venezuela) y 8 de La Punta (Argentina). Una paliza por dónde se le mire.

La propia vocera se trasladó a Canadá a fortalecer el lobby del comité olímpico chileno porque en sus palabras los chilenos “se merecen” hospedar estos Juegos. Nuestra delegación optó por el melodrama y cerró su presentación con la intervención de uno de los 33 mineros. En cambio los peruanos se concentraron en perseguir los votos claves y concluyeron con una exposición técnicamente redonda para terminar por hacer evidente que tenían una mejor candidatura. Por supuesto que hubo pena en La Moneda: el Presidente Piñera le ha puesto pino al deporte y quería llevarse esta victoria. Pero como bien lo sabe la futbolera ministra Pérez, para ganar los partidos los goles hay que hacerlos y no merecerlos. No sería malo anotar esa lección en el cuaderno de expectativas para lo que se viene en La Haya.

La derrota estrepitosa en Toronto reflota la pesadilla de la actual administración: cantar victoria antes de tiempo y terminar dando explicaciones. Levantar expectativas y no ser capaz de cumplirlas. Prometer mucho y mostrar menos. Y sabemos que por la boca muere el pez. Puede ser un juicio injusto pero es difícil combatir contra tanta evidencia: desde “hemos hecho más en 20 días que en 20 años” hasta “este será el mejor censo de la historia”, el gobierno ha delatado un patrón de incontinencia de ansiedad celebratoria. La Moneda de Piñera padece lo que bien podría llamarse el síndrome cruzado: llegar al partido definitorio con el cotillón bajo el brazo y terminar pateando la perra en el camarín de los perdedores.  

Algunos dirán que fue un error que el gobierno se haya comprometido con una escaramuza que, bien analizada, no tenía por donde acabar en abrazos. Pero tampoco suena bien la idea de políticos apostando siempre sobre seguro. No es malo que el Presidente actúe por convicciones aunque a veces sean un tanto ingenuas (el rescate de San José es el mejor ejemplo que a veces se consigue lo improbable). Pero para eso hay que trabajar mejor: Lima perdió la votación para ser Sede 2015 y construyó su red de apoyo desde entonces. El discurso oficial –y el periodismo deportivo chauvinista- debió reconocer que el favorito era otro y que éstas son inversiones que reditúan en el largo plazo.

 Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2013-10-13&NewsID=241566&BodyID=0&PaginaId=21

 

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