EL PRIMER INCENDIO DE MICHELLE

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 2 de febrero de 2014)

Apenas se dieron a conocer los nombres de las y los subsecretarios que acompañarán a la Presidenta Bachelet, se fueron develando las biografías que podían complicar a más de alguno. Primero fue la subsecretaria de Educación Claudia Peirano, de quien se supo estaba contra la gratuidad universal universitaria y asesoraba colegios subvencionados con fin de lucro. Luego fue el subsecretario de Minería Ignacio Moreno, quien era gerente de una minera cuyos trabajadores extendían una huelga por más de 51 días. Simultáneamente nos enteramos que el vice de Salud, Jaime Burrows, discrepaba con el programa de la Nueva Mayoría en el sensible tema del aborto terapéutico. Finalmente salieron a la luz los antecedentes de la futura subsecretaria para las FFAA Carolina Echeverría, quien habría estado “en vilo” por un sumario pendiente sobre supuestas irregularidades en su anterior paso por el gobierno. Han sido los sabuesos del periodismo de investigación criollo –y no la derecha- los que tirado del carro de las revelaciones.

Sin embargo aquí tenemos dos temas que merecen ser tratados por separado. El primero es el potencial conflicto de interés que pueden tener funcionarios públicos debido a sus nexos con el mundo privado. El segundo es la discrepancia ideológica entre el mensaje de Bachelet y lo que han manifestado abiertamente sus colaboradores.

El primero es la pesadilla que rondó el gobierno de Sebastián Piñera. Partiendo por el propio Presidente. “Sólo los muertos y los santos no tienen conflicto de interés” fue su frase célebre para sacarse los balazos. En efecto, puede ser difícil encontrar personas capacitadas en un área en la cual no tengan absolutamente ningún historial comercial. Aunque se deshagan de los negocios, parece que la credibilidad queda dañada: ¿podría alguien poner sus mejores esfuerzos en desbaratar un sistema de financiamiento que en el pasado fue su propio sustento? En resumen, después de este gobierno la lupa está más afilada que nunca. Los pasados que condenan serán expuestos en la plaza pública. La transparencia es cosa buena. La beatería, no tanto.

El segundo problema puede ser todavía más complejo. La llamada bancada estudiantil, además de la Confech y el colegio de profesores, ya pidieron la cabeza de Peirano. Les parece una señal en dirección opuesta a las promesas de campaña. El tono de algunos es inquisitorio: ¡el que no abraza la gratuidad como principio, a la hoguera! En la DC –el partido de Peirano- se asustaron tanto que todavía no deciden si les conviene defenderla o entregarla a las llamas. El vocero de Bachelet salió a blindar a la subsecretaria, defendiendo su honorabilidad y su compromiso con el programa. El nuevo gobierno habría mostrado excesiva debilidad ante las presiones si al primer encontrón agacha el moño. Michelle notifica al país: ella –y no los estudiantes- es quien lleva la batuta. Sin embargo algo se rompió. La luna de miel será menos glamorosa en estas circunstancias. Si la designación de Eyzaguirre ya causó muecas en el flanco izquierdo, la confirmación de Peirano combustiona las sospechas. Educación es clave para la Nueva Mayoría, pero sus conductores parten deslegitimados ante los ojos de sus exigentes interlocutores.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-02-02&NewsID=257547&BodyID=0&PaginaId=21

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Una respuesta to “EL PRIMER INCENDIO DE MICHELLE”

  1. vozyvoto Says:

    N de la R: Me hicieron ver que Peirano no estaría en contra de la gratuidad como “principio” sino de su “prioridad” política y fiscal. Es decir, en condiciones en las cuales hay asuntos más urgentes que resolver -entre ellos la educación básica y preescolar- el tipo de gratuidad universal que piden los estudiantes no sería prioritaria para Peirano, lo que no es lo mismo que decir que está “en contra” de la gratuidad. Tomo el punto. Pueden tener razón en esa interpretación. Desde luego yo personalmente creo que Peirano tiene razón. Pero si una persona considera que una política no es prioritaria en un gobierno de 4 años, no veo mucha diferencia entre eso y “estar en contra” para todo efecto práctico. En resumen, creo que sobre todo en una discusión tan plagada de eslóganes, decir que “no es prioritaria” equivale a “estar en contra”.

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