VIENTOS DE CAMBIO DE GABINETE

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 7 de diciembre de 2014)

Los resultados de la CEP y la Adimark confirmaron que el gobierno está perdiendo popularidad a un ritmo preocupante y la figura de la propia Presidenta está pagando los costos. Lo que era una especulación ahora parece una necesidad. Lo que era un rumor toma ritmo de noticia en desarrollo. Se vendría un cambio de gabinete para enmendar el rumbo.

En su anterior administración, Michelle Bachelet hizo cambios tempraneros. Los pingüinos le botaron un par de ministros a pocos meses de haberse instalado su primer gobierno. Esta vez el equipo titular aguantó. No podía ser de otra forma. Si rodaba una cabeza antes de tiempo, la señal podía confundirse con la capitulación del ánimo refundacional de la Nueva Mayoría. Pero ya estamos a diciembre y se viene el verano. Los que están jugando mal pueden ser sustituidos sin pasar vergüenza.

El caso más caliente es del Alberto Arenas. El ministro de Hacienda atraviesa un momento difícil. La reforma tributaria ha sido un parto. Le echan la culpa de la desaceleración y la caída en la inversión. El influyente empresariado no quiere saber nada con él. Si de reactivar la máquina se trata, con Arenas parece que no baila el monito. Pero la Jefa no puede despacharlo como si nada. El mandamás de las finanzas públicas redactó el programa de Bachelet y está alineadísimo con los objetivos políticos de la Nueva Mayoría. Un enroque ministerial sería una salida honrosa. Su par de Economía y reconocido velasquista, Luis Felipe Céspedes, también la está viendo verde desde que Andrés Velasco se mudó fuera de las fronteras del oficialismo.

El otro caso complicado es el de Nicolás Eyzaguirre. Sin embargo es poco probable que la Presidenta le entregue en bandeja a la oposición la cabeza del ministro que conduce su reforma más emblemática, por resistida que ésta sea. Menos dramática, dicen, sería la salida de Ximena Rincón del equipo político de La Moneda. La ex senadora DC habría naufragado en las turbulentas aguas de la ambiciosa agenda legislativa del gobierno. Ni Rodrigo Peñailillo ni Álvaro Elizalde deberían salir. El ministro de Interior es el Toy Boy político de la Presidenta y su permanencia confirma la confianza en el diseño original del gabinete. El vocero, por su parte, ha sido bien evaluado y no puede ser responsabilizado por la incapacidad estructural del gobierno de comunicar la conveniencia de sus reformas.

En los ministerios sectoriales, cuentan que corre riesgos Andrés Gómez-Lobo en Transporte, Helia Molina en Salud y Alberto Undurraga en el MOP. El primero estaría pagando los platos rotos del trauma capitalino con el Transantiago, la segunda no habría dado el ancho ante los problemas que arrastra su sector, y el tercero –caso Penta mediante- no estaría luciendo lo que debería lucir un ministro que corta cintas. Ninguna de estas tres carteras está vinculada a las transformaciones ideológicamente sustantivas que prometió Bachelet, pero las tres afectan directamente la calidad de vida de los chilenos, justamente donde hay que entrar a picar.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-12-07&NewsID=295623&BodyID=0&PaginaId=23

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Una respuesta to “VIENTOS DE CAMBIO DE GABINETE”

  1. Juan Moya Says:

    Lobos es pariente de Girardi. Eso nomás …

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