GOBIERNO BOMBERO

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 29 de marzo de 2015)

Algunos meses atrás, la agenda estaba –al menos parcialmente- en manos del gobierno. Entre febrero y marzo, se le extravió completamente. Hoy pasamos de un incendio a otro, y La Moneda no tiene más opción que jugar a los bomberos: correr tras el fuego para evitar su propagación.

Hay dos tipos de incendios. Los políticos y los naturales. Entre los primeros estuvo el caso Dávalos y ahora el eventual involucramiento de parlamentarios de la Nueva Mayoría en la arista SQM que se abre como caja de Pandora para escalofrío oficialista. El gobierno habría intentado contener las llamas de este último siniestro echándole unas frazadas encima. Pero la voracidad de este incendio no permitió tal estrategia. Ahora habrá que enfrentarse a él a campo abierto y con el viento en contra.

Los segundos tipos de incendio son las catástrofes que azotan a nuestro atribulado territorio y sus habitantes: volcanes furiosos, bosques al rojo, sequías fatídicas, dramas telúricos. El peor de todos es el incendio de agua y lodo que destruyó ciudades y arrebató vidas humanas en el norte grande. El gobierno –Presidenta Bachelet incluida- se desplazó a la zona de catástrofe para gestionar la reacción en terreno. Un incendio imprevisible y cruel, con poco margen para culpar a las autoridades. Por eso la evaluación hay que hacerla sobre la reacción –y hasta cierto punto, también sobre el andamiaje institucional de figuras como la ONEMI.

Lo paradójico es que los incendios naturales son una oportunidad para aplacar la violencia de los incendios políticos. El ex presidente Piñera puede dar testimonio de aquello: su mejor año en el poder –en términos de aprobación ciudadana- fue una temporada de terribles incendios. Comenzó con el mega-terremoto del 27/F y cerró con el rescate de los mineros de las fauces de la mina San José. No hubo controversia política capaz de eclipsar ese trabajo bomberil. Hasta sus adversarios le dieron algo de tregua. Las parcas rojas fueron el sello de un gobierno de camisas arremangadas  en medio de los escombros. ¿Será capaz el equipo de Bachelet de transmitir la sensación de liderazgo y control que demanda la ciudadanía en este tipo de tragedias? Si lo logra, entonces la Presidenta puede encontrar la luz al final del túnel de su pobre aprobación. Si por el contrario, no logra combinar sus habilidades blandas de empatía y cercanía con la capacidad de actuar eficientemente sobre la emergencia, entonces el gobierno bombero se verá superado por todos los flancos posibles. Es de esperar, por el bien de los compatriotas que sufren este sarcasmo del destino –una inundación en el área más árida del planeta- que sea lo primero.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-03-29&NewsID=308732&BodyID=0&PaginaId=15

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