LA ÚLTIMA CARTA QUE JUGÓ PEÑAILILLO

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 12 de mayo de 2015)

La victimización social fue la última carta que jugó el ahora ex ministro Rodrigo Peñailillo (PPD) para salvar el pellejo. Cuando el caso de las boletas falsas se coló en La Moneda, la línea de defensa del jefe de gabinete fue recordarle a los medios que él nació en Concepción, estudió en escuela pública y en consecuencia no tenía nada que ocultar. Como si las virtudes de transparencia y probidad debieran darse por descontadas en su caso. El presidente de su partido, senador Quintana, deslizó una teoría conspirativa: que la aristocracia política santiaguina le hizo la cama a Peñailillo por no pertenecer a  la elite, no asistir a ciertos clubes, venir del sur y tener una trayectoria de esfuerzo.

Evidentemente, esa no fue la razón por la cual Peñailillo fue cesado en sus funciones. Cualquier otro ministro, independiente de su origen socioeconómico, habría visto su continuidad comprometida de haberse visto envuelto en un lío similar. Peñailillo cayó porque prefirió negar lo evidente hasta que perdió toda credibilidad para liderar los proyectos anti-corrupción del gobierno. En el primer mandato de Bachelet, Andrés Zaldívar Larraín (miembro conspicuo de la elite santiaguina a la que se refiere Quintana) duró apenas seis meses en el mismo cargo. Sus apellidos vinosos no fueron suficientes para salvarlo.

Por eso es mejor quedarse con otra imagen de lo que fue Peñailillo como ministro: la de un político joven, leal y energético que se puso la jineta y sacó adelante un par de proyectos que la Concertación no pudo en 20 años. Será la reforma al sistema electoral binominal será la más recordada de sus contribuciones. Del mismo modo, los promotores del Pacto de Unión Civil recordarán el sincero compromiso del vocero Álvaro Elizalde (PS) con el respeto a la diversidad.

Peñailillo se despidió con un discurso que funciona como testamento político. Visiblemente emocionado, le pidió a la prensa que registrara para la posteridad su adhesión religiosa al programa transformador de la Nueva Mayoría. Se fue pauteando a los que se quedan. Se nota que tenía ganas de seguir. No vio venir este cambio. Se siente como el conductor del equipo al que están sacando antes de terminar el primer tiempo. Lo más duro es que jamás pensó que sería su madre política la que lo echaría de la casa, poniendo triste fin a una estrechísima relación de más de diez años.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-05-12&NewsID=313226&BodyID=0&PaginaId=16

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Una respuesta to “LA ÚLTIMA CARTA QUE JUGÓ PEÑAILILLO”

  1. Ramón castillo Says:

    Quisiera saber si el detractor del ex ministro tiene a su haber: Ingeniero, salud mental óptima, vocacion de servicio público, gerencial, integridad, probidad, transparencia, leal con su familia, hombre ejemplar para sus hijos/as, levantarse temprano y regresar tarde de la pega, cristiano o pagano, empatico, carismático, por decir algo . Necesito una respuesta, no solo comentar, tiene entonces una mejor receta, diganosla. Esperare por la respuesta. A veces es mejor callar, eso es inteligencia emocional.

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