IMAGINANDO LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 31 de mayo de 2015)

Existe cierto acuerdo en nuestro país respecto de la necesidad de elaborar una nueva constitución cuyo origen sea plenamente democrático. Existe menos acuerdo respecto de cómo llevar a cabo la tarea constituyente. Mientras unos proponen que el encargado sea el Congreso Nacional –ya sea éste o el siguiente- otros creen que la mejor alternativa es convocar una asamblea o convención constituyente (AC). La primera opción no necesita mayor explicación. Respecto de la segunda, sin embargo, todo es un misterio. Nadie sabe cómo funcionaría una AC. Pero que estas preguntas no tengan todavía una respuesta no significa que no puedan tenerla. Hagamos un ejercicio de política ficción e imaginemos cómo podría nacer y operar una AC.

Para partir, el Congreso debe darle a la Presidenta las herramientas –dentro de la legislación vigente- para llamar a un plebiscito que consulte acerca del mecanismo preferido para elaborar la nueva constitución. Lo ideal sería hacer coincidir ese plebiscito con las municipales 2016 o bien con las elecciones generales de 2017. En el evento que la ciudadanía opte por el camino AC, el Ejecutivo en conjunto con el Congreso –ojalá el próximo, para que la mayoría de sus integrantes hayan sido electos con el sistema electoral que reemplazó al binominal- tendrán que redactar las reglas del juego bajo las cuales se escogen los delegados que tendrán la crucial misión de pensar, deliberar, negociar y acordar el contenido de la Carta Fundamental.

A diferencia del Congreso, la AC es una institución que nace con un mandato específico y se disuelve al concluirlo. Sus integrantes no podrán senadores, diputados o altas autoridades de gobierno en ejercicio. Para reforzar la transparencia, sobre ellos debe pesar la inhabilidad de postularse a las elecciones siguientes. La manera de escogerlos también será inédita: mi propuesta es que los candidatos a delegados se presenten en listas patrocinadas por coaliciones, partidos existentes, partidos en formación, movimientos políticos e incluso sociales que cumplan ciertos requisitos mínimos. El sistema electoral debe ser altamente proporcional, de manera que se vean representadas las diversas corrientes del paisaje ideológico chileno. Al mismo tiempo, las unidades electorales deben ser territorialmente extensas: no estamos escogiendo caudillos locales sino voces capaces de articular visiones nacionales. Por lo mismo, sería interesante que las listas fuesen cerradas: en lugar de votar por un postulante en base a sus atributos individuales, se invita a la ciudadanía a votar por una lista que represente ciertas ideas políticas. Respecto de la extensión, estamos hablando de aproximadamente doscientos delegados (incluidas ciertas cuotas para minorías), los que podrían ser escogidos en comicios excepcionalmente obligatorios a fines de 2018. Su trabajo no debería extenderse más allá de 12 meses.

Finalmente, el texto acordado debiese ser sometido a referéndum ratificatorio. Esto significa que en 2020 ya podríamos contar con una nueva constitución plenamente legitimada a través de una serie de mecanismos democráticos e institucionales. Soñar no cuesta nada.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-05-31&NewsID=314939&BodyID=0&PaginaId=15

3 comentarios to “IMAGINANDO LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE”

  1. cristi.rendic@gmail.com Says:

    Genial el dibujo. La boca de Bachellet, típica cuando no cree en lo que dice.

    La idea sigue en duda: como se eligen los actores y quienes los eligen.

    Una manera clara de abaratar las campañas es que se vote por ideas representadas por partidos o grupos organizados formalmente. Se asume que los postulantes suscriben sus ideas.

    Enviado desde Correo de Windows

    De: POLITICA PARA PRINCIPIANTES
    Enviado el: ‎domingo‎, ‎31‎ de ‎mayo‎ de ‎2015 ‎11‎:‎25
    Para: cristi.rendic@gmail.com

    cbellolio publicó:”por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 31 de mayo de 2015) Existe cierto acuerdo en nuestro país respecto de la necesidad de elaborar una nueva constitución cuyo origen sea plenamente democrático. Existe menos acuerdo respecto de”

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    IMAGINANDO LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE
    by cbellolio

    por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 31 de mayo de 2015)

    Existe cierto acuerdo en nuestro país respecto de la necesidad de elaborar una nueva constitución cuyo origen sea plenamente democrático. Existe menos acuerdo respecto de cómo llevar a cabo la tarea constituyente. Mientras unos proponen que el encargado sea el Congreso Nacional –ya sea éste o el siguiente- otros creen que la mejor alternativa es convocar una asamblea o convención constituyente (AC). La primera opción no necesita mayor explicación. Respecto de la segunda, sin embargo, todo es un misterio. Nadie sabe cómo funcionaría una AC. Pero que estas preguntas no tengan todavía una respuesta no significa que no puedan tenerla. Hagamos un ejercicio de política ficción e imaginemos cómo podría nacer y operar una AC.

    Para partir, el Congreso debe darle a la Presidenta las herramientas –dentro de la legislación vigente- para llamar a un plebiscito que consulte acerca del mecanismo preferido para elaborar la nueva constitución. Lo ideal sería hacer coincidir ese plebiscito con las municipales 2016 o bien con las elecciones generales de 2017. En el evento que la ciudadanía opte por el camino AC, el Ejecutivo en conjunto con el Congreso –ojalá el próximo, para que la mayoría de sus integrantes hayan sido electos con el sistema electoral que reemplazó al binominal- tendrán que redactar las reglas del juego bajo las cuales se escogen los delegados que tendrán la crucial misión de pensar, deliberar, negociar y acordar el contenido de la Carta Fundamental.

    A diferencia del Congreso, la AC es una institución que nace con un mandato específico y se disuelve al concluirlo. Sus integrantes no podrán senadores, diputados o altas autoridades de gobierno en ejercicio. Para reforzar la transparencia, sobre ellos debe pesar la inhabilidad de postularse a las elecciones siguientes. La manera de escogerlos también será inédita: mi propuesta es que los candidatos a delegados se presenten en listas patrocinadas por coaliciones, partidos existentes, partidos en formación, movimientos políticos e incluso sociales que cumplan ciertos requisitos mínimos. El sistema electoral debe ser altamente proporcional, de manera que se vean representadas las diversas corrientes del paisaje ideológico chileno. Al mismo tiempo, las unidades electorales deben ser territorialmente extensas: no estamos escogiendo caudillos locales sino voces capaces de articular visiones nacionales. Por lo mismo, sería interesante que las listas fuesen cerradas: en lugar de votar por un postulante en base a sus atributos individuales, se invita a la ciudadanía a votar por una lista que represente ciertas ideas políticas. Respecto de la extensión, estamos hablando de aproximadamente doscientos delegados (incluidas ciertas cuotas para minorías), los que podrían ser escogidos en comicios excepcionalmente obligatorios a fines de 2018. Su trabajo no debería extenderse más allá de 12 meses.

    Finalmente, el texto acordado debiese ser sometido a referéndum ratificatorio. Esto significa que en 2020 ya podríamos contar con una nueva constitución plenamente legitimada a través de una serie de mecanismos democráticos e institucionales. Soñar no cuesta nada.

    Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-05-31&NewsID=314939&BodyID=0&PaginaId=15

    cbellolio | mayo 31, 2015 en 3:25 pm | Categorías: Uncategorized | URL: http://wp.me/p5AVL-16v

  2. Alex Says:

    “… no podrán SER senadores … ” corregir.

  3. Jorge Perez Marin Says:

    creo q como en la mayoria de los casos, se comienza tirando ” la carreta por delante de los bueyes” ; lo primero seria dar a conocer ” el porque y cuales temas de la actual Constitucion deben ser cambiados , mejorados o la nueva deba incorporarlos”. A muchos escucho decir necesitamos una AC, pero cuando pido alguna razon del porque me encuentro con respuestas ridiculas de porque la hizo Pinocho, herencia de la dictadura etc. pocos son los q dan alguna otra razon medianamente sustentable, en lo juridico y social q sirviera para q nuestra patria fuese mas prospera.

    Entonces hago una solicitud a que antes o paralelamente a definir un mecanismo, informen a a ciudadania las diferencias o cosas que debieran cambiarse.
    Un pueblo educado es un pueblo que puede decidir cin mayor claridad y concenso los destinos de la Patria, en caso contrario la ignorancia solo sirve para seguir ideologias y caudillismos.

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