EL DERRUMBE DE LA ELITE

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 1 de noviembre de 2015)

La resistencia a las reformas de la Presidenta Bachelet ha llevado a muchos intelectuales y actores políticos a preguntarse cuán correcto era el diagnóstico que inspiró el programa de la Nueva Mayoría. En el mundo de la izquierda, al menos, la premisa compartida era que los chilenos querían tirarle la cadena al neoliberalismo político, económico y social instaurado en dictadura y “humanizado” (léase corregido, perfeccionado o simplemente administrado) en tiempos de la Concertación. Fue la tesis del derrumbe del modelo.

Sin embargo, a muchas familias no les causó gracia el fin del copago y la selección en la educación escolar. Los emprendedores pusieron el grito en el cielo con la reforma tributaria. La desaceleración económica nos recordó que sin crecimiento no hay redistribución significativa. Mencionar el cambio constitucional basta para invocar todos los fantasmas. Así, surgió un relato paralelo en torno a la idea de libertad y contra el credo igualitarista del gobierno. El modelo no estaría en crisis, se contestó desde la derecha, sino vivito y coleando.

Es difícil determinar con certeza quién tiene la razón en este debate. Cada bando seguirá acumulando evidencia a su favor, pero hasta el momento ninguna parece concluyente. La discusión sigue abierta. Pero hay una tesis un poco más modesta que parece, a estas alturas, incontestable. Es la teoría del derrumbe de la elite que conduce las riendas del país. Aunque la clase política venía volando bajo desde antes, los casos de financiamiento irregular que explotaron a partir de Penta – y el posterior rechazo de los legisladores a someterse a estándares exigentes de transparencia y competencia- han terminado por ponerle la lápida reputacional a partidos y figuras políticas en forma transversal. Lo mismo ha ocurrido con la elite empresarial. La colusión en el mercado del tissue -el “cartel del confort”- es sólo el último episodio de una serie de prácticas reñidas con la ley, la ética y el espíritu mismo de un capitalismo sano.

No hay que olvidar que durante mucho tiempo estuvimos orgullosos de nuestros políticos y nuestros empresarios. Ése fue el mito noventero: a diferencia del resto de Latinoamérica, los políticos chilenos eran probos y ejemplares; los creadores de empleo y riqueza, por su parte, fueron verdaderos héroes en la narrativa del jaguar. Ese mito se ha derruido penosamente. Los adictos al poder se comportan como tales y hacen lo posible por retenerlo. Los que adoran el dinero buscarán siempre la manera de amasar un poco más. Quizás, en algún momento, fueron modelos de virtud. Hoy, ante los ojos de la mayoría, están donde están para aprovechar su posición. Tristísimo, pero cierto.

El derrumbe reputacional de la elite que administra el modelo no es sinónimo del derrumbe del modelo. En teoría, pueden ser tratados en forma independiente. El derrumbe de la elite política y empresarial no implica un problema ideológico insalvable sino más bien una falla de capital humano. Sobre las nuevas generaciones –en la política y los negocios- recae el peso de devolverle a la democracia representativa y a la economía de mercado su buen nombre. Mientras tanto, la tarea es seguir afinando las piezas institucionales que nos protejan de los abusos de aquella elite que no era tan virtuosa como la pintaban.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2015-11-01&NewsID=329448&BodyID=0&PaginaId=19

Una respuesta to “EL DERRUMBE DE LA ELITE”

  1. Jean-Paul Hernaiz Says:

    hace algunos días hablé de lo mismo en un comentario que emití en mi cuenta de Facebook.

    ahí sin embargo, hable en términos más macros, y me parece interesante compartirlo para aportar al debate.

    “las editoriales de la prensa de las últimas semanas de diciembre van a tener un mensaje claro: éste, fue el año del destape.

    Consorcio, Penta, Caval, SQM, Cartel del Confort, Jorge Pizarro y su viaje al mundial en pleno terremoto, Bachelet, Fulvio Rossi, MEO, Ena von Vaer,, etc.; y luego también la FIFA, Brasil, México, Perú y quizás cuántos más que se me olvidan.

    como en una repetición enfermiza de la fiebre del oro, o de la cacería de brujas de la era Truman, el año del destape empoderó como nunca a una ciudadanía que vive hoy en el paraíso de la edad de la información, a salir a escarbar con el cuchillo entre los dientes, a los antecedentes que confirmaran cómo una y otra vez nos metieron gato por liebre, sin que jamás lo notáramos; casi como si fuera un país que se arma de noche, mientras el resto duerme.

    y sin embargo, lo más importante de todo esto es cómo la institucionalidad recibió un Exocet a escala mundial, y que tal como en la escena de Fight Club donde los edificios se desmoronan, las instituciones están pasando por fin a verse incluso totalmente ridiculizadas, no solo en Chile, sino en todo el mundo; lo cual pone un peso tremendo hoy a los mandos altos que ahora gobiernan o administran frente a la sonrisa degradante de una población emputecida, la que finalmente les pilló las yayitas que se venían sospechando desde hace tantos años.

    el cambio seguirá siendo gradual y progresivo, sin embargo sigo insistiendo con optimismo que vamos hacia una nuevo sistema económico, político y social más moderno, que se adaptará a las tecnologías de la información, en el mundo donde todos pueden saber cuántas deudas tiene usted.

    lo invito a sentarse cómodo a ver como se transforma frente a sus ojos, la sociedad en la que vive desde hace tanto tiempo.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: